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Los sacerdotes negros luchan por conquistar almas

Junta nacional se reúne en Miami para discutir lo que puede hacer la Iglesia para remediar los males sociales que afectan a las comunidades afroamericanas

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

 

Los sacerdotes católicos negros hacen su entrada en la iglesia St. Francis Xavier para concelebrar la Misa de apertura de su 38ª. Reunión anual. TFC/Ana Rodríguez-Soto

Vinieron en busca de “sanación por el agua” después de incontables años de luchas: por los derechos civiles primero, contra la pobreza siempre, y hoy contra la violencia y el VIH/SIDA.

Los miembros de la Junta Nacional de Sacerdotes Católicos Negros hablaron durante tres días, en Miami, sobre lo que debilita a la comunidad afroamericana y lo que la Iglesia Católica puede hacer en este sentido.

Se comprometieron a hacer mayores esfuerzos por atraer a jóvenes afroamericanos al sacerdocio, el diaconado y la vida religiosa. Rechazaron la práctica de cerrar parroquias en vecindarios afroamericanos empobrecidos. Lamentaron las tendencias sociológicas que, en palabras del Diácono Ronald Ealey, están conduciendo a la extinción de los afroamericanos como grupo.

“Estamos, prácticamente, matándonos y extinguiéndonos como pueblo”, dijo el Diácono Ealey en una entrevista el 20 de julio, después de predicar en la Misa de apertura de la 38ª. reunión anual de la Junta Nacional de Sacerdotes Católicos Negros.

El Obispo Auxiliar Joseph Perry, de Chicago, presidió la liturgia, que fue concelebrada en la histórica iglesia St. Francis Xavier, en el vecindario miamense de Overtown. Más de 60 de los 252 miembros de la junta –sacerdotes, diáconos, seminaristas y obispos– asistieron a la conferencia, que concluyó el 22 de julio.

“En la comunidad afroamericana hay muchos males, y ¿quién más, aparte de la Iglesia, puede encargarse de sanarlos?”, dijo el Diácono Ealey en su conmovedora homilía, que fue aprobada con exclamaciones de “¡amén!” y aplausos por los sacerdotes concelebrantes.

El Diácono Ealey, que fue ordenado hace 30 años, enumeró tanto las realidades estimulantes como las deprimentes en la vida de las comunidades afroamericanas:

• Los católicos negros de los Estados Unidos suman actualmente dos millones, pero la asistencia a las parroquias negras está disminuyendo, y el 75 por ciento de los afroamericanos que asisten a la Iglesia los domingos, son mujeres. “¿Adónde se han ido los hombres negros?”, preguntó el Diácono Ealey.

• Los afroamericanos son ahora el segundo mayor grupo minoritario en los Estados Unidos, después de los hispanos, y su número se está reduciendo debido a la violencia callejera, la difusión del HIV/SIDA y el aborto. “No estamos creciendo tan rápidamente como los demás”, dijo el Diácono Ealey. En los próximos 50 años, los afroamericanos podrían caer detrás de los asiáticos como grupo minoritario.

• Hay más hombres afroamericanos en las cárceles que en las instituciones de educación superior; alrededor de 12 por ciento de los hombres entre 20 y 30 años de edad, se encuentra en las cárceles.

• Aunque en muchas diócesis se establecieron oficinas para los católicos negros durante las tres últimas décadas, muchas de estas oficinas han desaparecido por fusión o por cierre en los años más recientes. Como resultado, los líderes de la Iglesia no están prestando ya atención particular a las necesidades de la comunidad católica negra.

• Aunque hay muchos sacerdotes y religiosos afroamericanos –incluyendo 12 obispos y 485 diáconos permanentes– “muchas de nuestras parroquias afroamericanas no han tenido la experiencia de que las dirijan líderes religiosos de su comunidad”, señaló el Diácono Ealey.

“Estamos heridos”, enfatizó en su homilía. “La Iglesia negra está luchando por su alma colectiva”.

Pero, añadió, la realidad de la historia afroamericana es que “Dios sigue levantando las lápidas de nuestros sepulcros colectivos para permitirnos resucitar”.

“Tenemos que seguir recuperándonos”, señaló posteriormente en una entrevista. “No podemos perder de vista la necesidad de hacer lo que tenemos que hacer para resolver estas cuestiones”.

Entre los objetivos de la junta de sacerdotes negros para este año, indicó el P. Chester Smith –de la Sociedad de la Divina Palabra y presidente del grupo–, está el de invitar a más jóvenes afroamericanos a considerar su ingreso en el sacerdocio, el diaconado o la vida religiosa. Esto significa combatir los esquemas culturales, que identifican el éxito con el dinero y el poder, antes que con el servicio, y fortalecer la vida familiar, que es donde se fomentan las vocaciones.

“La falta de una espiritualidad fuerte ha causado estragos en las comunidades afroamericanas. Hemos asumido el montón de valores que la sociedad nos ha impuesto”, explicó el P. Smith, quien señaló que una gran cantidad de jóvenes católicos afroamericanos están abandonando la Iglesia por agrupaciones evangélicas, en ocasiones independientes.

“Si queremos que nuestra Iglesia sobreviva en el siglo XXI, tenemos que satisfacer sus necesidades, ya sean litúrgicas o sociales. O no vamos a tener feligreses”, afirmó el P. Smith.

“Hay que hacer algo”, reconoció el P. Christopher Coleman, de la Diócesis de Brooklyn, Nueva York, uno de los dos oradores principales de la conferencia.

Pero el P. Coleman insistió en que cerrar parroquias negras porque tienen pequeñas comunidades y no pueden mantenerse a sí mismas financieramente, no es la respuesta. Una solución mejor es considerar ciertas zonas como territorios de misión, y tratarlas de esa manera.

“Esta parroquia le ofrece esperanzas a esta comunidad”, indicó el P. Coleman, aludiendo a la iglesia St. Francis Xavier como ejemplo. “Se ha convertido en un rayo de luz. Cuando se cierra una iglesia, se apaga un rayo de luz. Cuando cerramos una parroquia en una comunidad muy pobre, ¿estamos participando en la cultura de la vida, o estamos aceptando el triunfo de la cultura de la muerte?”