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Caras y huellas de nuestra Iglesia en Cuba:
Mons. Héctor Luis Lucas Peña Gómez

Lic. Manuel Martínez Hernández
Holguín

 

Mons. Héctor Luis Lucas Peña Gómez, cortando la cinta en la develación de la estatua de Su Santidad Juan Pablo II. Foto: Cortesía de Manuel Martínez

Nació en Velasco, poblado agrícola, situado en la provincia de Holguín, el 18 de octubre del año de l929, en el seno de una familia de la clase media; fue el tercero de siete hermanos.

Sus estudios elementales los realizó en el poblado de Velasco.

Desde muy joven tuvo inclinación hacia la vida sacerdotal, ingresando en la adolescencia en el Seminario Menor de San Basilio el Magno, ubicado en el poblado de El Cobre, a los pies del Santuario de la Virgen de la Caridad, arquidiócesis y provincia de Santiago de Cuba, e l7 de octubre de 1942; allí realizó estudios hasta 1953.

Desde septiembre de 1953 hasta junio de 1955, continuó sus estudios en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, en República Dominicana, donde concluyó los mismos.

El 26 de junio de 1955, es ordenado presbítero en la Catedral de Santiago de Cuba, recibiendo la imposición de manos de Mons. Enrique Pérez Serantes, Arzobispo de Santiago de Cuba.

Su ministerio pastoral lo inició como coadjutor de la Parroquia de San Isidoro, de Holguín, cuyo párroco lo era el P. Fabián Chelala y Sarabia, y como capellán de las hermanas de la Compañía de María, del colegio de Santa Juana de Lestonnac, al ser ordenado en 1955. Asimismo comienza su trabajo como Consiliario de grupos de la Juventud de Acción Católica (JAC), volviéndose a fundar el grupo de San Isidoro de la parroquia, hoy Catedral.

Posteriormente, como párroco atendió las parroquias de Jiguaní y Baire, desde 1956 hasta 1958, continuando en la parroquia de San Isidoro, de Holguín. Desde mayo a octubre de 1961, atendió las parroquias de Tunas, Manatí y San Andrés. En octubre de 1961, es nombrado párroco de San Isidoro, atendiendo también las parroquias de San Andrés, San Germán y Cueto

En enero de 1970, es preconizado como Obispo Auxiliar de Santiago de Cuba y consagrado el 19 de marzo del propio año por Mons. Cesare Zacchi, Encargado de Negocios de la Santa Sede, continuando su ministerio como Vicario Episcopal de Pastoral de la Zona Norte de Oriente y como Párroco de San Isidoro. Es la época de los encuentros zonales de matrimonios y de la zonal de laicos.

Al ser erigida canónicamente la Diócesis de Holguín, es designado como su primer obispo, tomando posesión de la diócesis el 27 de mayo de 1979.

En su desempeño episcopal, ha ordenado a 24 presbíteros y cuatro diáconos permanentes, y presidió las siguientes Comisiones Episcopales:

  • Comisión Episcopal de Catequesis

  • Comisión Episcopal de Pastoral

  • Comisión Episcopal de Laicos, que en ese tiempo incluía Jóvenes y Familia.

  • Comisión Episcopal de Familia

Durante su tránsito por estas Comisiones Episcopales, participó en diversos eventos organizados a nivel continental y fuera de éste.

Apoyó e impulsó la fundación de la revista diocesana Cocuyo y del Centro para la Formación y Promoción del laico “San Arnoldo Janssen”. Fundó el Preseminario San Lucas con vistas a la exploración y preparación de los candidatos a seminaristas de la diócesis, y la Casa para la Atención del Anciano de la Divina Misericordia; así como el proyecto inicial de la Biblioteca Diocesana.

Mons. Peña participó en el Sínodo de los Obispos sobre Vocación y Misión de los laicos en la Iglesia y la Sociedad, celebrado en Roma en l985.

Restauró la Catedral de San Isidoro en 1997, y construyó y reparó templos y capillas en toda la diócesis, entre ellos en las localidades de Gibara, Mayarí, Chaparra, Báguanos, Delicias, Candelaria y Cacocum.

En estos últimos años se destacan en su vida pastoral eventos como la visita a todas las comunidades de la Diócesis de la Virgen de la Caridad, de la Cruz Redentora, del Sagrado Corazón, así como el Encuentro Diocesano de Familias, el Simposio sobre la Virgen y, por último, el Congreso Eucarístico. Al término de este último se celebró su arribo a los 50 años de vida sacerdotal, con la participación de todos los obispos católicos y el secretario de la nunciatura, así como otros invitados, el cual culminó al develarse una estatua de SS Juan Pablo II en al atrio de la catedral.

 Editor de Cocuyo