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Cinderella Man

Cinderella Man
Dirección: Ron Howard
Producción: Brian Grazer, Penny Marshall, Ron Howard

Guión: Cliff Hollingsworth, Akiva Goldsman, Ron Howard (historia original de Cliff Hollingsworth)

Elenco: Russell Crowe, Renée Zellweger, Bruce McGill, Ariel Waller, Paddy Considine, Patrick Louis, Art Binkowski, Connor Price, Craig Bierko, Paul Giamatti
Página oficial:
http://www.cinderellamanmovie.com/index.php

 

Alberto Cardelle

“James J. Braddock nació el 7 de junio de 1905. Murió el 29 de noviembre de 1974. Campeón Mundial de los Pesos Pesados de 1935 a 1937; miembro del Salón de la Fama del Boxeo. Le sobreviven su esposa, Mae, y sus hijos Jay, Howard y Rosemarie”. Detrás de este simple obituario, publicado en un periódico de la ciudad de North Bergen, Nueva Jersey, se ocultaba la vida de un boxeador conocido como Cinderella Man, El Toro de North Bergen y El Orgullo de los Irlandeses. James L. Braddock fue, en el cuadrilátero, una gloria del pugilismo norteamericano; en lo privado, una persona simplemente extraordinaria.

Cinderella Man, que ganaba $8,000 por pelea antes de la crisis económica de 1929, que sumergió a los Estados Unidos en la llamada “Gran Depresión”, después comenzó recibiendo menos de $50 por aparición, lo cual lo llevó, a él y su familia, a unas condiciones de vida insoportables.

Escena de la película

Uno de los aciertos de este filme es que la fotografía del cineasta Salvatore Totino, con sus tonos semiclaros y oscuros, trasmite al espectador toda la crueldad de los años de la Depresión. En esta aspecto, el filme sólo es igualado por la fotografía de la película Road to Perdition, del director Sam Mendes.

El actor Russell Crowe (A Beautiful Mind, Master & Commander) interpreta, con aires con olor a “Oscar”, a James J. Braddock, un hombre decente, con un sentido meridiano de la responsabilidad que significaba ser esposo y padre. Este pugilista subía al cuadrilátero mal entrenado, y a veces, a riesgo de su propia vida, y era capaz de implorar una limosna, con tal de que su familia tuviera un pedazo de “bologna” para comer y calefacción en su pobre apartamento, para que sus hijos no murieran de pulmonía.

Y como Dios premia todo lo bueno, el 13 de junio de 1935, en el vetusto Madison Square Garden, de la ciudad de Nueva York más de 35,000 espectadores que habían gastado sus últimos centavos en la entrada, y para los cuales James J. Braddock era su ultima esperanza, lo vieron ganar el Título Mundial de los Pesos Completos, al derrotar al sanguinario Max Baer en 15 asaltos, en una ferocísima pelea que hace lucir a los boxeadores actuales como bailarines de ballet. El encuentro, que en la película dura exactamente la última media hora, es posiblemente la mejor pelea de boxeo que se haya filmado y editado, porque coloca al espectador cinematográfico en medio del cuadrilátero.

La dirección de Ron Howard (Apollo 13, A Beautiful Mind) derrocha talento; las actuaciones de Renee Zellweger (Chicago) y Paul Giamatti (Sideways) son, simplemente, magnificas. A la figura del sacerdote se le da un trato respetable; es el consejero y amigo de Braddock. Lo apoya y llena la parroquia de feligreses, bien para orar por su triunfo o para escuchar la pelea por radio.

Cinderella Man es una realización exenta de toda grosería gráfica. Tiene escenas fuertes, no morbosas, ya que el deporte genera pasión, no violencia. Es un tema para adultos, pero no dejen de verla, porque esta película es un evangelio sobre el enriquecimiento familiar.