La ayuda para Cuba y Haití va de la Iglesia a las iglesias
Los donantes del sur de la Florida
pueden estar seguros de que cuanto envíen por mediación de la
Iglesia Católica, irá a manos de los que más lo necesiten
Ana
Rodríguez-Soto
The
Florida Catholic
A medida que las noticias sobre muertes y daños llegaban al sur
de la Florida, los cubanos y los haitianos comenzaban a
preguntarse cuál sería la mejor manera de ayudar a sus
familiares y compatriotas en sus respectivos países de origen.
En ambas comunidades había división de opiniones acerca de si la
ayuda que se enviara desde aquí se emplearía, realmente, para
aliviar a las personas más afectadas por el huracán Dennis.
Los cubanos discutían si el gobierno de Fidel Castro confiscaría
los suministros enviados como ayuda, para revenderlos a cambio
de dólares. A los haitianos les preocupaba que grupos de
bandidos se apoderaran de los artículos y los materiales de
construcción, aprovechando los largos caminos sin protección
policial que es preciso recorrer entre Port-au-Prince, la
capital del país, y las zonas del interior.
Pero la Iglesia Católica dispone de su propia red de
distribución dentro de ambos países, y la sede principal de
Catholic Relief Services, en Boston, se mantiene en contacto
permanente con sus contrapartes de Cuba y Haití: Cáritas y
Catholic Relief, respectivamente.
El consejo de los expertos es que se envíe dinero –y sólo
dinero– directamente a Catholic Relief Services o a Catholic
Charities, de la Arquidiócesis de Miami.
“Este dinero ha sido donado a la Iglesia, y va a la Iglesia”,
señaló Brian Goonan, administrador nacional de Catholic Relief
Services a cargo de Cuba.
En una entrevista telefónica realizada el 12 de julio, Goonan
explicó que se mantenía en contacto diario con representantes de
Cáritas Cuba en La Habana. La ciudad no se había quedado sin
servicio eléctrico, pues el impacto del huracán sólo afectó el
este de la misma.
Goonan dijo que las diócesis más golpeadas estaban en el
suroeste y el centro de Cuba: Bayamo-Manzanillo, Ciego de Ávila,
Villa-Clara –Sancti Spiritus y Matanzas.
“El huracán entró por Cienfuegos y azotó la región central de la
isla”, precisó Goonan.
“Una de las mayores necesidades es la de materiales para techos
y construcción, y colchones”, añadió, señalando que muchos
techos habían desaparecido. “Es muy difícil poder dormir en un
colchón empapado”.
Catholic Relief Services no decide por su propia cuenta lo que
se va a enviar. Debe esperar por la valoración de los daños y de
las necesidades, realizada por su contraparte de la isla.
“Son la Iglesia de Cuba y Cáritas Cuba quienes nos piden que
respondamos a sus necesidades. La ayuda que les enviamos va a la
Iglesia”, enfatizó Goonan.
“En estos momentos, estamos respondiendo financieramente”,
añadió. “Si el pueblo de Cuba y la Iglesia de Cuba quieren una
ayuda humanitaria adicional, buscaremos las vías para responder
a sus solicitudes específicas de ayuda humanitaria”.
Aparte de enviar dinero a organizaciones eclesiásticas de aquí,
que lo remitirán a organizaciones eclesiásticas de la isla,
Goonan señaló que hay otra cosa que la gente del sur de la
Florida podría hacer para ayudar.
“Recen por el pueblo de Cuba. Nuestro corazón está con todos
aquellos que han sufrido la pérdida de seres queridos, y la
tremenda destrucción de sus pertenencias”.
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