Fraternidad del Clero y
Religiosos de Cuba en la Diáspora
Encuentro XXXI – 2005
Declaración
Siguiendo las huellas de José Martí, quien en sus múltiples
visitas gestara el proceso revolucionario por la libertad de
Cuba, nos reunimos en Cayo Hueso (Key West) los días 25, 26 y 27
de julio. Nos sirvió como base una reflexión profunda de la
Teología del Cuerpo, enseñanza desarrollada por nuestro querido
Santo Padre Juan Pablo II, de feliz memoria.
Ante el reto que representa la cultura de la muerte que conlleva
a la pérdida de los valores cristianos sobre la ética y
sacralidad de la vida, el respeto al cuerpo, la relativización
del sexo, la disgregación moral del matrimonio y la familia,
nosotros como pastores, enfatizamos el auténtico significado de
nuestras relaciones de amor, en sus diferentes expresiones que,
como reflejo del amor de Dios, tiene que ser libre, total, fiel
y fructífero.
En este año que la Iglesia Universal renueva su fe en la Sagrada
Eucaristía, presencia real del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y
siguiendo el ejemplo del Siervo de Dios, padre Félix Varela
Morales antes de su encuentro definitivo con Dios (25 de febrero
de 1853), nosotros reafirmamos como él nuestra fe en la
Eucaristía.
La Eucaristía nos une con el que sufre. Como parte del cuerpo
místico de Cristo nos solidarizamos con todas las víctimas del
terrorismo internacional y los fenómenos naturales,
especialmente con nuestros hermanos cubanos azotados por el
huracán Dennis, que ha venido a agravar su ya deplorable
situación política, social y económica que viene padeciendo como
consecuencia del totalitarismo de los ya demasiados años de
opresión, que impide ahora las ayudas humanitarias que se le
ofrecen y tanto necesitan.
Al inicio del novenario de años que nos prepara a la celebración
del cuarto centenario de la aparición de la bendita imagen de
Nuestra Señora de la Caridad en las aguas de Nipe y que hoy
veneramos en el Santuario Basílica del Cobre, recordamos la
petición que en 1915 hicieran nuestros mambises, veteranos de la
Independencia, al papa Benedicto XV para que la declararse
Patrona de Cuba.
Nos alegramos con toda la Iglesia por la elección a la Cátedra
de Pedro de su Santidad Benedicto XVI, a quien prometemos
nuestra filial adhesión. Al mismo tiempo nos regocijamos con la
ordenación al episcopado de tres de nuestros hermanos sacerdotes:
Mons. Felipe de Jesús Estévez (Miami, Florida), Mons. Pablo
Varela (Ciudad de Panamá) y Mons. Manuel Hilario de Céspedes (Matanzas,
Cuba). Que el ejemplo de entrega sacerdotal de estos hermanos,
al igual que el de todos los sacerdotes cubanos, inspire a
muchos jóvenes a responder generosamente al llamado del Señor a
trabajar en su viña.
Agradecemos la amorosa acogida que el párroco y la comunidad de
Santa María, Estrella del Mar (St. Mary Star of the Sea) nos han
dispensado en estos días. Nos unimos al esfuerzo misionero y
evangelizador que realiza la Iglesia en Cuba e imploramos las
bendiciones de nuestra Santa Patrona, María de la Caridad, sobre
su labor sacrificada y generosa. Oramos por las vocaciones
sacerdotales, la vida consagrada y por todo el pueblo cubano que,
aunque dividido por el tiempo y la geografía, sigue siendo uno
solo en el amor a Dios, a la Virgen y a la Patria.
St. Mary Star of the Sea, Key West
27 de Julio de 2005
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