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Del primero al cuatro de julio estuvimos reunidos en el Grand Bay Hotel, de Coconut Grove, muy cerca de nuestra querida Ermita de la Caridad, un grupo de personas –muy nutrido por cierto– ya muy mayores la mayoría… Y la minoría, mayores también… Yo diría, un retazo ancho, variopinto y hasta conmovedor de la diáspora católica cubana… Veníamos de diferentes estados del país. Tan inmediatos unos como los de la Florida, y tan lejanos otros como Washington Estate… Y no sólo esto, sino que viajaron desde Venezuela, Puerto Rico y Cuba. ¿Quién llama? ¿Qué nos convoca aún con bastón en ristre? ¿Qué nos une y nos abraza? ¿Qué llama misteriosa alimenta la Fe cierta, la Esperaza activa, y el Amor efectivo y concreto de este grupo tan singular? Nos llama el Hno. Victorino de la Salle, que fundara la Federación de la Juventud Católica Cubana en 1928. Que nos propuso un ideal cristiano, social y patriótico. Que puso el futuro en nuestros hombros; que nos hizo enarbolar –ardientes e incansables– la bandera de la Estrella y la Cruz… Que nos hizo marchar por la tierra cubana, de Oriente a Occidente por el campo y la ciudad, con la fuerza de la paz, extendiendo el reinado de Cristo, el monarca ideal. La Federación marcó nuestras juventudes indeleblemente, tal vez porque las afincó sobre un trípode muy firme: La Piedad, el Estudio y la Acción … Tan firme, que este grupo sobreviviente, añejado, variopinto y singular, es capaz de reunirse no para rumiar nostalgias … Todo lo contrario. Nos reunimos para “mirar ese pasado con gratitud, el presente con pasión y el futuro con esperanza”. (Juan Pablo II, NMI). Porque, aunque pueda pensarse que nuestro pasado está demasiado lejos y nuestro futuro demasiado cerca, seguimos trepados en ese trípode hasta el último suspiro que exhalemos. Dígalo, si no, este Programa de la Asamblea y Vacaciones Federadas. La número XVI. Con sus misas diarias, sus temas: “La Eucaristía”; “La Iglesia en Cuba: su labor con los enfermos y necesitados”; “Cuba y la Iglesia con sus realidades y retos”; “El laicado en el mundo de hoy”. Y la acción: todo el trabajo discreto y efectivo que continuamos realizando. Como botón de muestra consignamos el “Premio Hno Victorino”, que recibieron Sergio y Betty San Pedro durante el Centenario La Sallista por “Ayuda Humanitaria”. Un matrimonio federado muy activo. Dicho sea de paso, que también celebraron sus Bodas de Oro junto a otros matrimonios federados, renovando sus votos matrimoniales; sumaron 2,600 años de fidelidad matrimonial (contados por Mons. Román) al pie de nuestra Patrona, la Virgen de la Caridad en La Ermita, al iniciarse estas “Vacaciones ‘Federadas”; el Obispo celebrante, federado; los sacerdotes concelebrantes, federados. Pero aún hay más: a la vez que cantamos, agradecidos, el God Bless America por el 4 de Julio, estamos prometiendo, desde nuestro añejamiento, seguir luchando por hacer a Cuba creyente y dichosa. No en balde, debajo de esta carne marchitada, retoza la alegría de la fe. Increíble, pero cierto. Miembro de En Comunión
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