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Un encuentro más allá del tiempo

 

Miembros del coro de la Catedral de Santiago de Cuba se abrazan en Miami

Max Barbosa
Especial para La Voz Católica

Antiguos miembros del Coro de la Catedral de Santiago de Cuba. En la primera fila (cuarta y quinta de izquierda a derecha, respectivamente), Deisy Díaz Páez y Josefina Ferré. Foto: Max Barbosa

Los miembros de la Schola Cantorum, inmersos en el acontecer cotidiano de la Catedral de Santiago de Cuba durante los años 60 del pasado siglo, rememoraron sus añoranzas el 30 y 31 de julio en Miami, comprobando la veracidad de un viejo dicho: “recordar es volver a vivir”.

Josefina Farré dirigió dicha agrupación coral desde el primer instante, en 1963, hasta 1975. Antes impartía clases de música en el conservatorio Esteban Salas y dirigía el coro infantil de dicha institución. Fina, como la llaman sus allegados, nació en Barcelona, España. Cuando tenía cinco años, su familia se asentó en Santiago de Cuba. “Allí pasé mi infancia, estudié y me casé, por eso soy santiaguera”, enfatiza con la sabiduría de sus 93 esplendorosos años.

La Schola Cantorum retomó la tradición católica en cuanto al protagonismo de la música gregoriana y a montajes vocales exigentes. “Yo escogía el repertorio en los archivos de la Catedral y con frecuencia utilizaba obras de Esteban Salas”, recuerda Farré.

El habanero Esteban Salas (1723-1803) es obligada referencia cuando de música cubana se trate (ver La Voz Católica, julio de 2005, p. 17), y es el más lejano antecedente de la agrupación coral que nos ocupa. Salas llegó a Santiago de Cuba en 1764 como maestro interino para dirigir la capilla de música, fundada el 16 de febrero de 1682, y que en aquel entonces contaba con catorce músicos, contribuyendo así al desarrollo cultural de la región oriental. La capilla cesó en 1899.

Catorce, también, fueron los integrantes de aquella Schola Cantorum que lograron abrazarse de nuevo aquí en Miami, con el mismo entusiasmo y la misma espiritualidad de siempre, aunque en el exilio. Pero la presencia de Fina Farré y de Deisy Díaz Páez, actual directora de la coral santiaguera en Cuba, hizo que prodominara el optimismo.

Las actividades culminaron con la celebración de la Eucaristía en la iglesia San Brendan, el 31 de julio. Los sacerdotes Pedro García y Santiago Matheu concelebraron el acontecimiento. El P. García evangelizó en la Catedral de Santiago de Cuba a partir del 1979 hasta 1984. El P. Matheu estudió en el seminario San Basilio Magno, situado junto al Santuario Nacional de La Virgen de La Caridad del Cobre, a escasas millas de Santiago. Los seminaristas se relacionaban con la catedral frecuentemente. La Schola Cantorum volvió a cantar después de veintecinco años en silencio, dirigida por Marlene Díaz Páez, hermana de Deisy.

Andrés Palomo es uno de los fundadores. “Me intregé a la Catedral de Santiago de Cuba en 1958, siendo un niño y, prácticamente, vivía en ella como la mayoría de mis hermanos en Cristo en cualquier parroquia cubana. Para nosotros, la catedral era la esencia de nuestras vidas”. Recuerda los más de veinte años que laboró en la comunidad como acólito, liturgista, lector, catequista y cantor.

Yolanda del Castillo, conocida compositora cuyo Son para Cachita (apelativo popular de la virgen de la Caridad) descubre su origen santiaguero, asegura que “nosotros cantábamos al lado de coros profesionales y se nos respetaba, porque éramos polifónicos; teníamos las cuatro voces. ¿Mi máxima aspiración? Por Dios, ¡qué pregunta.! ¡Que podamos cantar de nuevo en la Catedral!”.

Raúl Rivera radica en España; vino especialmente para el reencuentro. En la Misa cantó el Salmo 144. “He vuelto a ver a mis afectos del pasado: es volver a vivir lo que, desgraciadamente, nos troncharon”.

Sin lugar a dudas, la presencia de Deisy Díaz Páez fue de gran interés para los participantes, pues dirige el coro de la Catedral de Santiago de Cuba en estos momentos.

“Asumí la dirección en e 1981; sustituí a mi hermana Marlene”, explicó Díaz Páez. “Somos 30 integrantes. Participamos no solamente en las actividades de la catedral, sino en las grandes celebraciones de la diócesis –en Navidad, por ejemplo–, además de actuar en otras, como la de Bayamo-Manzanillo. Acostumbramos a actuar en las áreas más humildes”, precisó, “a pesar de que hay necesidades por doquier. Nuestro labor es cantar evangelizando; constatamos en cada una de nuestras presentaciones el agradecimiento de la feligresía”.

Cuando se le preguntó qué significaba para ella dirigir el coro de la Catedral de Santiago de Cuba, un baluarte del catolicismo y de la cultura en Cuba, Díaz Páez respondió:

“Debido a que llevo al Señor en mi alma y en mi corazón, lo considero una gracia de Dios”.

Reportero y periodista independiente
mailto:maxart1@juno.com