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Nuestra Señora de la Caridad:
Madre de todos los que acuden a ella

“Ella representa a la Virgen María para nosotros también; una Virgen de milagros. Es Patrona de todos los inmigrantes.”

– Dominique Jean-Jacques

Angelique Ruhi-López
La Voz Católica

Nuestra Señora de la Caridad”, cuadro del pintor español Ramón Lapayese, expuesto en la capilla del Centro de Espiritualidad Carmelita, en Miami.

Desde que la imagen de Nuestra Señora de la Caridad fue encontrada por tres humildes pescadores en la Bahía de Nipe, alrededor de 1604, la Virgen del Cobre (en la región oriental de Cuba) ha sido un símbolo de la presencia de la Madre de Jesucristo para todas las generaciones de cubanos. Pero la Virgen de la Caridad también es símbolo de protección mariana para todos aquellos que acuden a ella, especialmente los inmigrantes.

“La historia de cómo salvó a los marineros me dice que ella ayuda a todos los que lo necesiten”, indicó Luis Montero, un joven nacido en los Estados Unidos. Montero, que es monaguillo en la Ermita de la Caridad, añadió: “Ella no sólo ayuda al pueblo cubano. Todos los que la necesitan encuentran su ayuda. Nuestra Señora de la Caridad acepta a todos, y la gente de aquí [de la Ermita] es como ella – acepta a todas las personas de todos los países”.

Las numerosas personas de diversas nacionalidades que acuden a la Ermita de la Caridad, dan testimonio de ello.

Gustavo Jurado es un ingeniero colombiano que visita la Ermita con su esposa, Luz, varias veces a la semana.

“La capilla misma es una obre de arte. Hay algo aquí que me fascina”, explicó Gustavo Jurado. “Hay mucha luz aquí, no como muchas de las iglesias antiguas”, comentó. “La luz muestra la resurrección que va guiándonos por una Iglesia viva, llena de Jesús”.

“Vinimos buscando la figura de María Madre, movidos por la fe. Vinimos atraídos por su nombre, que significa la Madre del Amor”, señaló Luz Jurado, una arquitecta que fue invitada al santuario cuando ella y su esposo llegaron de Colombia hace cuatro años. “Encuentro mucho recogimiento espiritual; lo siento aquí”.

La Ermita de la Caridad, situada en 3609 South Miami Avenue, en la Bahía de Biscayne, al pie de las mismas aguas que tocan la orilla de Cuba, fue construida gracias a las donaciones de cubanos recién llegados al exilio, quienes donaron 10 centavos por cada miembro de su familia para reunir los $420,000 que costó construir el santuario. El terreno, junto al Hospital Mercy, fue donado para la construcción de una capilla dedicada a la Virgen de la Caridad por el primer Arzobispo de la Arquidiócesis de Miami, Coleman F. Caroll, en los años finales de los 1960. El santuario, que actualmente recibe a más de medio millón de visitantes anualmente, fue dedicado el 2 de diciembre de 1973.

Yenit Acevedo, también de Colombia, llegó a Miami hace 3 años y medio, y fue llevada a Ermita por su madre.

“En la Virgen de la Caridad encontré consuelo, oración, y más acercamiento a Jesús”, dijo. “Ella es Madre de todos nosotros”.

Muchas de las personas que vienen a Miami de otros países nunca han oído hablar de la Virgen de la Caridad, pero encuentran en ella a una Patrona.

“Nosotros no la tenemos en nuestro país”, explicó Leesiane Jaegar, de Haití. “Los cubanos la hicieron famosa, pero he estado viniendo a la Ermita para orar durante 10 años”.

Su amiga Dominique Jean-Jacques, también de Haití, que ha visitado el santuario por 20 años, expuso: “Ella representa a la Virgen María para nosotros también; una Virgen de milagros. Es Patrona de todos los inmigrantes”.

Otro inmigrante a quien también le interesa la devoción a Nuestra Señora de la Caridad es el nuevo Obispo Auxiliar de Miami, Mons. John Noonan, procedente de Irlanda.

“Fui a la Misa en honor a Nuestra Señora de la Caridad por primera vez en el Marine Stadium en los años 1970”, señaló Mons. Noonan. “Era una celebración muy grande. Me encantaron la música y los pañuelos blancos”.

Mons. Noonan explica que, cuando vienen de visita sus familiares o sus amistades de Irlanda, la Ermita es una parada esencial en el recorrido de Miami.

“Me encanta ir a la Ermita”, dijo. “A todos los que vienen [a Miami], los llevo a la Ermita. Les explico por qué el edificio tiene esa forma, y los símbolos que hay dentro de la capilla. Es parte de nuestra historia, de quiénes somos como pueblo”.

Mons. Noonan destacó la importancia de promover la Imagen de la Virgen de la Caridad como Madre acogedora de todos los pueblos.

“Ha habido un crecimiento lento de la conciencia sobre Nuestra Señora, y tenemos que ensanchar esta experiencia”, añadió. “Como yo mismo soy inmigrante, me doy cuenta de que hay una historia muy rica aquí”.

Fue esta misma historia, junto con la experiencia de la suya propia, lo que atrajo a Ana Chacón, de Venezuela, a la Ermita –y al corazón de la Virgen de la Caridad.

“En mi país teníamos con frecuencia una vivencia, una romería a la Virgen en gratitud por su presencia. Seguí esta tradición aquí con la Virgen de la Caridad”, indicó Chacón, que llegó a Miami de su país natal hace seis años.

Chacón dice que, cuando llegó de Venezuela, se pasaba los sábados en el santuario, donde asistía a Misa, rezaba ante el Santísimo, leía la Biblia y contemplaba el mar.

“Añoraba mi país como añoraba los cubanos su isla”, dijo.

Unirse a la Cofradía de Nuestra Señora de la Caridad, de la que Chacón ha sido miembro por cuatro años, la ayudó a adaptarse a la vida en los Estados Unidos.

“Yo la había visto a ella como Madre de los cubanos, pero es Madre y Abogada de todas las naciones del mundo”, expuso Chacón. “Cuando la veo a ella en su barquita, y veo a esos hombres y mujeres que quieren encontrar la libertad, me acerco más a ella y le pido por Venezuela, por Cuba, por Colombia, y por todos los países que sufren”, dijo. “Ella nos cobija, nos protege, nos aferra, e intercede por nosotros ante su Hijo, Jesús. Ser parte de la Cofradía”, explicó, “significa para mí ser parte de esa familia de la Virgen, ser uno de sus hijos. Ella me quiere igual que quiere a todo el mundo”.