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Misión puerta a puerta en el centro de Cuba

En la Misa de clausura de la misión fueron presentados los nuevos seminaristas: de izquierda a derecha: Neldo, Luis Lael, Michael y Diosvany.
Foto
: Cortesía de En Comunión

Para la diócesis de Santa Clara, el día 11 de agosto es una fecha importante. Es la fiesta de su patrona Santa Clara de Asís y es también el día del envío misionero a todos aquellos que realizarán la misión del verano. Delante de la Comunidad Cristiana prometen ser fieles testigos de Cristo allí donde son enviados en el verano y a lo largo de todo el año en los ambientes donde viven y trabajan. Se les coloca en el cuello la cruz del misionero y desde allí parten a sus destinos. Todos llevan un pullover con la imagen de la Virgen de la Caridad y la bandera cubana, que será su identificación ante los que se va a misionar

Este año la misión se desarrolló en la ciudad de Sancti Spiritus y sus barrios periféricos: Las Tozas, Jobo Grande, Colón, Olivos I, II y III,  Kilo 12, y los Caminos, así como  los poblados de Tuinicú y El Jibaro. Participaron  150 misioneros. Muchos habían integrado las cinco misiones diocesanas anteriores.

En la Misa de clausura de la misión fueron presentados los nuevos seminaristas: de izquierda a derecha: Neldo, Luis Lael, Michael y Diosvany.
Foto
: Cortesía de En Comunión

Las misiones anteriores se llevaron a cabo en los pueblos y asentamientos del sur de la provincia de Sancti Spiritus y el Escambray; la zona pastoral de Quemado de Qüines; Cabaiguán, Guayos y Fomento; Santa Clara ciudad y la zona pastoral de Santo Domingo.

Los misioneros, que se preparan todo el año con encuentros bimensuales, son en su gran mayoría jóvenes con una edad promedio de 22 años. También participan niños y adolescentes pertenecientes a la Infancia Misionera y que ayudan en el trabajo de animación con los niños. En esta misión, el misionero más joven tenía 4 años, es su segunda misión y acompaña a sus padres que son misioneros. El misionero mayor contaba con 82 años y misionó en compañía de su nieto, un joven de 20 años. Entre los jóvenes llamaba la atención una muchacha discapacitada que apoyada en su bastón recorrió el centro de Sancti Spiritus con una sonrisa en los labios, tocando en las puertas para dejar el mensaje del Evangelio.

Durante una semana los misioneros, luego de un encuentro de oración matutino, salían de dos en dos a tocar puerta a puerta. Anunciaban al Señor, hacían una oración de bendición para toda la familia y se les invitaba a una celebración en honor de Nuestra Señora de la Virgen de la Caridad que se llevó a cabo en cada una de las comunidades y casas de misión. La inmensa mayoría de los visitados abrieron las puertas de su casa y su corazón al anuncio de la Salvación. Muchos despidieron a los misioneros con lágrimas en los ojos y un “gracias” en los labios.

Por las mañanas se efectuaban encuentros con los niños, por las tardes con jóvenes y adolescentes y por las noches con los adultos. El cierre de estos encuentros era la celebración en honor a nuestra patrona, la Virgen de la Caridad.

Cada noche al regresar se volvían a encontrar los distintos grupos, para evaluar lo que había hecho, dar testimonio de las experiencias vividas y poner todo en oración comunitaria delante de Jesús Sacramentado, a quien recibían antes de ir a descansar.

La clausura de la misión tuvo lugar en una misa celebrada por el Obispo, Mons. Arturo González en la parroquia de La Caridad, en Sancti Spiritus. En esta Eucaristía recibió el Ministerio del Acolitado el seminarista diocesano Dasiel Machado Machado, quien participó en la misión junto al resto de los seminaristas. También durante la clausura de la misión fueron presentados cuatro jóvenes: Neldo, Luis Lael, Michael, y Diosvany , que este año marcharán al Seminario San Carlos y San Ambrosio en La Habana a prepararse como futuros sacerdotes.

Como ya es costumbre cada año, los misioneros se despidieron con un día de fiesta, compartiendo en la playa en medio de anécdotas y proyectos para la próxima misión.