La respuesta de la Iglesia
ante el rostro del dolor
ACI / Redacción
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EFE/Times
photo Douglas R. Clifford |
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La respuesta de la Iglesia Católica, a través de sus diócesis,
comunidades y organizaciones, a la tragedia originada por el
paso del huracán Katrina en la costa sureste de Estados Unidos,
ha sido inmediata y es de gran ayuda para los damnificados,
proporcionándoles refugios, comida, medicinas y servicios de
educación.
La ayuda proviene de muchas diócesis, organizaciones de caridad
católicas, sociedades vicentinas, escuelas católicas, hospitales
católicos, parroquias, casas de retiro y familias católicas
también.
En muchas diócesis, las iglesias y las casas de retiro se
ofrecen como refugios y las escuelas católicas ofrecen educar
gratuitamente a los estudiantes desplazados. En la diócesis de
Shreveport, Louisiana, se ha establecido una gran cantidad de
refugios.
La arquidiócesis de Galveston-Houston, Texas, acoge a 30 mil
víctimas de la tragedia. Allí el hospital católico Christus St.
Joseph llevó su unidad móvil hasta los refugios.
Miles de refugiados fueron evacuados a la diócesis de Beaumont,
también en Texas, en donde las parroquias alimentan y albergan a
los desplazados.
En St. Petersburg, Florida, el hospital católico recibe a muchos
pacientes y las Caridades Católicas trabajan para albergar
temporalmente a quienes lo necesiten.
Además de recolectar alimentos no perecibles, un grupo de
organizaciones de caridad de Orlando ayuda a las familias a
ubicar a sus parientes desaparecidos; diócesis lejanas al lugar
de la tragedia, como la de Albany, Nueva York, envían
voluntarios para ayudar y reubicar a los damnificados.
Las diócesis en todo el país organizaron colectas los primeros
fines de semana de septiembre para contribuir con las víctimas
de esta tragedia, mientras que las diócesis cercanas a la zona
de desastre están colaborando con los afectados.
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EFE/St. Petersburg Times photo - Willie J. Allen Jr. |
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