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4 de diciembre de 2005
2o Domingo de Adviento
[Ciclo B]
Lectura del Evangelio según san Marcos 1:1-8
Éste es el
principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. En el libro
del profeta Isaías está escrito: “Ahora mando a mi mensajero
delante de ti, para prepararte el camino. Escuchen ese grito en
el desierto; ‘Preparen el camino del Señor, enderecen sus
senderos’”. Y así sucedió: Juan el Bautista se presentó en el
desierto. Predicaba a la gente, hablando de bautismo y de
conversión para alcanzar el perdón de los pecados. Acudía a él
gente de toda la región de Judea, y todos los habitantes de
Jerusalén. Confesaban sus pecados, y Juan los bautizaba en el
río Jordán. Juan llevaba un vestido hecho de pelos de camello
con un cinturón de cuero, y comía langostas y miel de abeja
silvestre. Juan decía muy claro: “Detrás de mi viene otro mucho
más grande que yo. Me sentiría honrado si se me permitiera
arrodillarme para desatar la correa de su calzado. Pues yo no
hago más que bautizarlos con agua, pero él los bautizará en el
Espíritu Santo”.
Comentario breve:
Marcos es el primer evangelista en recoger y
ordenar el material transmitido por la tradición y el que crea
el género literario “Evangelio”. Su narración omite todos los
detalles del nacimiento de Jesús que encontramos en Mateo y
Lucas. Para Marcos, lo más importante es establecer sin lugar a
dudas la identidad de Jesucristo, Hijo de Dios. El primer
versículo que leemos hoy resume todo su Evangelio.
Cada año, el segundo domingo de Adviento nos invita a mirar a
Juan el Bautista, el más grande de los profetas judíos. Los
profetas de Israel no fueron aceptados por los reyes y los
líderes religiosos porque sus mensajes desafiaban la corrupción
de la autoridad política y religiosa. Juan es parte de esta
tradición predicando al margen del mundo oficial de su tiempo y
anunciando la venida de uno más fuerte que él.
Tres ideas importantes de la lectura:
-
La manera de vestir de Juan es asociada con
la del profeta Elías en 2 Reyes 1:8.
-
Aunque Juan bautizará a Jesús, él deja claro
que su rol es el de Precursor.
-
A través del bautizo con el Espíritu Santo,
Jesús establecerá el nuevo Pueblo de Dios.
Para la reflexión:
-
¿Qué debo cambiar en mi vida en preparación para la Navidad?
Explica.
-
¿Me creo a veces que soy un “Mesías” y se me olvida que mi
papel es el de anunciar la venida de Cristo? ¿Me pongo en el
“centro” de las celebraciones de Navidad en mi familia?
11
de diciembre de 2005
3er Domingo de Adviento
[Ciclo B]
Lectura del Evangelio según san Juan 1:6-8, 19-28
Vino un hombre, de parte de Dios; éste se llamaba Juan. Vino
para dar testimonio, para que todos creyeran por medio de él. No
era él la Luz, sino que venía para presentar la Luz. Los judíos*
habían enviado a Juan, desde Jerusalén, a algunos sacerdotes y
levitas para que le preguntaran: “¿Quién eres tú?” Juan aceptó
decírselo y no lo negó. Declaró: “Yo no soy el Cristo”. Le
dijeron: “Entonces, ¿quién eres?, ¿acaso Elías?” Contestó: “Yo
no soy Elías”. Le dijeron: “¿Eres acaso el Profeta?” Contestó:
“No”. Le preguntaron de nuevo: “Dinos quién eres, para que
llevemos una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de
ti mismo?” Juan contestó: “Yo soy la voz del que grita en el
desierto: Enderecen el camino del Señor, como lo anunció el
profeta Isaías”. Los enviados eran del grupo de los fariseos. Le
hicieron esta pregunta: “¿Por qué bautizas entonces si no eres
el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?” Les contestó Juan: “Yo
bautizo con agua, pero hay alguien en medio de ustedes a quien
no conocen. El viene detrás de mí, y yo no merezco soltarle la
correa de la sandalia”. Esto sucedió en Betania, al otro lado
del río Jordán, donde Juan bautizaba.
*A través de todo el Evangelio, el término
“judíos” no se refiere al pueblo, sino a las autoridades
hostiles a Jesús: los fariseos y los saduceos.
Comentario breve:
La lectura de hoy, al igual que la del evangelio de Marcos del
pasado domingo, presenta a Juan como Precursor del Mesías. Juan
el Bautista fue enviado por Dios con la misión de ser testigo de
la luz que es Cristo y sin afán alguno de privilegio. Cuando
todos los grupos importantes (sacerdotes, levitas y fariseos)
exigieron que les revelara su identidad, Juan se limitó a
responder con sencillez: “Yo soy la voz que grita en el desierto...”
En la antigüedad, cuando un monarca viajaba por su reino,
enviaba a un heraldo delante de él para que anunciara al pueblo
que habían de preparar los caminos para que el rey pasara por
ellos. Del mismo modo, Juan el Bautista es el que anuncia que
nuestro Dios, la Luz del mundo, ya viene.
Tres ideas importantes de la lectura:
-
Juan declara con profunda sencillez que él no
es el Mesías, ni Elías (Malaquías 3:23), ni el Profeta (Deuteronomio
18:15,18).
-
Juan es el heraldo del Rey, el testigo de la
Luz que es Cristo.
-
A fines del siglo primero existían tensiones muy serias
entre la iglesia y la sinagoga.
Para la reflexión:
Después de una pausa breve para reflexionar en silencio,
comparta con otros sus ideas o sentimientos.
-
¿Estoy dispuesto a dejar que Dios repare y allane los
caminos rotos de mi vida? Explica.
-
¿Vivo
en la Luz y trato de ser luz para todos a mi alrededor?
18 de
diciembre de 2005
4o Domingo de Adviento
[Ciclo B]
Lectura del Evangelio según san Lucas 1:26-38
EEn
aquel tiempo, Dios envió al ángel Gabriel donde una joven virgen
que vivía en una ciudad de Galilea llamada Nazaret, y que era
prometida de José, de la familia de David. Y el nombre de la
virgen era María. Entró el ángel a su casa y le dijo: “ Alégrate
tú, la amada y favorecida; el Señor está contigo”. Estas
palabras la impresionaron y se preguntaba qué querría decir ese
saludo. Pero el ángel le dijo: “No temas, María, porque has
encontrado el favor de Dios. Vas a quedar embarazada y darás a
luz a un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Lo ensalzarán
y con razón lo llamarán: Hijo del Altísimo. Dios le dará el
trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo
de Jacob y su reino no terminará jamás”. María entonces dijo al
ángel: “¿Cómo podré ser madre si no tengo relación con ningún
hombre?” Contestó el ángel: “El Espíritu Santo descenderá sobre
ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso tu
hijo será Santo y con razón lo llamarán Hijo de Dios. Ahí tienes
a tu parienta Isabel: en su vejez ha quedado esperando un hijo,
y la que no podía tener familia se encuentra ya en el sexto mes
del embarazo; porque para Dios nada es imposible”. Dijo María:
“Yo soy la esclava del Señor; que haga en mí lo que has dicho”.
Después de estas palabras el ángel se retiró.
Comentario breve:
Desde el siglo II se ha visto a Lucas como el “querido médico” (Colosenses
4:14) que acampanó a Pablo desde Troas hasta Filipos. La
narración del nacimiento de Jesús que encontramos en este
Evangelio es completamente distinta a la de Mateo. Aquí el
énfasis no está en José, sino en María quien es la destinataria
del anuncio del ángel. En la segunda parte del relato, se
destaca la virginidad de María. Lucas resalta que la concepción
de Cristo fue totalmente virginal por obra del Espíritu Santo.
Ante la objeción de María de que no había tenido relación con
ningún hombre, el ángel le da como señal el embarazo de su
parienta Isabel en su vejez, porque: “para Dios nada es
imposible”.
Tres ideas importantes de la lectura:
-
La concepción no sucede de manera normal,
sino por obra del poder de Dios.
-
María acepta con actitud humilde, reverente y
confiada la misión del arcángel y asume la responsabilidad
de ser asociada a la obra de su Hijo.
-
María vivió un estilo de vida pobre y al servicio de todos.
Para la reflexión personal o comunitaria:
-
¿Estoy
abierta a la vida de Dios en mi? ¿He pensado alguna vez que
Dios me pide lo imposible?
-
¿Qué
me dicen hoy las palabras del ángel: “No temas....”? ¿Cuáles
son los miedos que quiero entregarle al Señor?
25 de diciembre de 2005
Natividad del Señor • Misa del día [Ciclo B]
Lectura del Evangelio según san
Juan 1:1-18
En el principio era el Verbo y el Verbo estaba frente a Dios, y
el Verbo era Dios. El Verbo estaba en el principio frente a Dios.
Todo se hizo por él y sin él no existe nada de lo que se ha
hecho. En él había vida y la vida es la luz de los hombres. La
luz brilla en medio de la tinieblas pero las tinieblas no pueden
hacer presa de la luz. Vino un hombre, de parte de Dios; éste se
llamaba Juan. Vino para dar testimonio, para declarar en favor
de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la
Luz, sino que venía para presentar al que es la luz. Porque la
luz, la luz verdadera que ilumina a todo hombre, estaba para
entrar a este mundo. En realidad, ya estaba en el mundo, pues el
mundo fue hecho por medio de él, este mundo que no lo conocía.
Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a
todos los que lo han recibido y que creen en su nombre, les ha
concedido que fueran hijos de Dios. Pues al hombre le nacen
hijos de su misma sangre, o bien tiene hijos adoptivos; éstos en
cambio han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne, y habitó
entre nosotros y nosotros hemos visto su gloria, la que
corresponde al Hijo Único del Padre; en él todo era amor y
fidelidad. Juan dio testimonio de él, declarando: “Éste es aquél
de quien yo les decía: ‘Él viene después de mí pero ya está
delante de mí, porque existía antes que yo’”. En él estaba toda
la plenitud de Dios y todos recibimos de él en una sucesión de
gracias sin número. Ya Dios nos había dado la Ley por medio de
Moisés, pero el Amor y la Fidelidad llegaron por Cristo Jesús.
A Dios, nadie lo ha visto jamás, pero el Hijo único que comparte
la intimidad del Padre; éste nos lo dio a conocer.
Comentario breve:
En contraste con Lucas y Mateo, el Evangelio de Juan no contiene
las historias del nacimiento de Jesús. En cambio, este cuarto
evangelio comienza antes de la creación y nos revela a Cristo
como el Verbo o Palabra de Dios, el cual era Dios y estaba con
Dios desde el principio. A través de los tiempos, Dios se había
revelado en la creación, en sus alianzas con el pueblo de
Israel, en Moisés y en los profetas. Aquellos que creyeron en
esta antigua revelación se convirtieron en hijos de Dios. Según
Juan, Dios se ha revelado finalmente a través de la encarnación
de su Palabra, como signo de su amor incondicional y eterno.
Esta revelación supera y cumple la ley mosaica.
Tres ideas importantes de la lectura:
-
El misterio de la encarnación, la Palabra
hecha carne, nos enseña que en Jesús Dios asumió nuestra
humanidad con todas las limitaciones que esto conlleva.
-
Las semillas de la doctrina de la Trinidad se
encuentran en este Evangelio. Jesús es la imagen visible del
Dios que no podemos ver.
-
La Luz siempre conquistará y brillará en las tinieblas.
Para la reflexión:
Después de una pausa breve para reflexionar en silencio,
comparta con otros sus ideas o sentimientos.
-
¿Soy
capaz de ver a Dios en todo y en todos, incluso en las
personas y momentos más difíciles?
-
¿Cómo
afecta mi vida el saber que Dios se hizo humano para que lo
humano se convirtiera en divino?
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