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La gripe aviar, una amenaza para el mundo

Daniel Carpman
EFE

La humanidad se enfrenta a un nuevo desafío: la gripe de las aves de corral o aviar, que amenaza con convertirse en una nueva epidemia a nivel mundial.

Esta gripe, causada por un virus bautizado como H5N1, es transmitida a los seres humanos por las aves de corral, y una eventual mutación le permitiría propagarse a través del contagio entre las personas.

Sin embargo, por ahora ese contagio entre seres humanos no se ha producido, según las últimas investigaciones.

De todas maneras, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que hay algunas medidas iniciales de precaución que se pueden tomar para frenar lo que podría ser una epidemia catastrófica.

Una de las recomendaciones principales sugeridas por la OMS es que se vigile cuidadosamente las medidas de prevención que se tomen en los países que padecen brotes, en especial aquellas medidas que tienen que ver con el sacrificio de los animales.

Los síntomas iniciales de la enfermedad son fiebre, cansancio y dolores musculares, los cuales, desafortunadamente son muy parecidos a los de una gripe común, y su aparición podría desatar falsas alarmas.

Asimismo, los expertos aconsejan que los habitantes de los países más afectados eviten el contacto con aves migratorias muertas o con aves salvajes que presenten síntomas de enfermedad.

La OMS posee una escala de alerta para advertir acerca de posibles enfermedades y, en el caso de la gripe aviar, ésta ocupa el grado 3. Esto significa que ha aparecido un nuevo virus y que, por ahora, no se transmite de una persona a otra

La propagación de los virus H5N1 a las aves de corral de nuevas zonas es preocupante, pues aumenta la posibilidad de que se produzcan nuevos casos humanos.

El momento de mayor exposición ocurre durante el procesamiento de las aves para el consumo humano, es decir, cuando son sacrificadas, desplumadas y cortadas.

En estos momentos no existen armas médicas contra la enfermedad y, según la OMS, se necesitarían al menos cuatro meses para fabricar una vacuna en cantidades suficientes como para proteger a las personas contra el H5N1.

El virus de la gripe aviar aparentemente no infecta a otros animales más que las aves y los cerdos. El primer caso conocido comenzó en Hong Kong en el año 1997, y de las 18 personas infectadas por el virus, seis murieron.

Una investigación sobre esos casos determinó que las personas afectadas habían estado en contacto con las aves infectadas.

A raíz de esa investigación en ese momento, en sólo tres días, las autoridades de Hong Kong tuvieron que sacrificar un millón y medio de aves.

El temor a una pandemia se recrudeció a partir de 2004, cuando se detectaron nuevos brotes, especialmente en países del sudeste asiático, confirmándose la muerte por la gripe aviar de más de 60 personas.

Según los científicos, el H5N1 plantea dificultades similares al sida, un síndrome que apareció hace más de 25 años, y todavía no se ha logrado desarrollar una vacuna para combatirlo.

Esperemos que no suceda lo mismo con la gripe aviar y que, en poco tiempo más, la comunidad científica logre encontrar un remedio eficaz contra esta amenazante pandemia.