Beatificados ocho religiosos mártires de la persecución
religiosa en España
ACI
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Dos tapices con la imagen de la
religiosa española María de los Angeles Ginard Martí (der.), de
la Congregación de las Hermanas Celadoras del Culto Eucarístico,
y el sacerdote Josep Tapies i Servant (izq.) durante la
ceremonia de beatificación de ocho religiosos españoles,
considerados mártires de la Guerra Civil, en San Pedro, Ciudad
del Vaticano, el sábado 29 de octubre. EFE/Claudio Onorati. |
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Los miles de feligreses presentes en la basílica de San Pedro
rompieron en aplausos el 29 de octubre, con las notas de la
música sacra como trasfondo, cuando el Cardenal José Saraiva
Martins proclamó beatos, en nombre del Papa Benedicto XVI, a
siete sacerdotes y una religiosa asesinados “por odio a la fe”
durante la persecución religiosa en la Guerra Civil española
(1936-1939).
El
Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, que
presidió la Santa Misa, leyó la Carta Apostólica con la que el
Pontífice ha inscrito en el libro de los beatos a los sacerdotes
españoles nacidos en Cataluña José Tàpies Sirvant, Pascual
Araguás Guardia, Silvestre Arnau Pascuet, José Boher Foix,
Francisco Castell Brenuy, Pedro Martret Moles y el francés José
Juan Perot Juanmartí, todos de la diócesis de Urgell y, además,
a la religiosa mallorquí María de los Ángeles Ginard Martí, de
la Congregación de las Hermanas Celadoras del Culto Eucarístico.
Los
sacerdotes fueron fusilados en Lérida tras haberse alentado
mutuamente a ser fieles, haber perdonado a su verdugos y gritar
“¡Viva Cristo Rey!”, mientras que la religiosa fue victimada en
Madrid, todos en 1936.
Durante la Misa celebrada en el templo vaticano, donde se
destacaban dos grandes retratos de los ocho mártires (uno de la
religiosa y otro con los siete sacerdotes), el Prefecto señaló
que “nuestro mundo contemporáneo tiene más necesidad que nunca
de comprender la gran lección” de los mártires, de “estos
testimonios visibles del amor cristiano, porque sólo el amor es
creíble”.
“No
obstante su barbarie y virulencia, la persecución violenta que
se desencadenó en España, orientada a destruir la Iglesia, fue
sólo un episodio, ciertamente feroz, de aquella que el libro
bíblico del Apocalipsis llama la gran tribulación”, dijo el
Cardenal.
“En
el camino de la historia, en ocasiones oscuro para la Iglesia,
los mártires son la gran luz que mejor refleja a Aquel hacia el
cual ésta prosigue su peregrinar entre la persecuciones del
mundo y el consuelo de Dios”, destacó el purpurado.
El
Cardenal Saraiva Martins dijo que “la Iglesia está respondiendo
hoy a esta invitación de no olvidar nunca a los testigos de la
fe cristiana, los mártires, especialmente los del último siglo”.
Benedicto XVI: “Testigos heroicos”
Al
final de la celebración, Benedicto XVI ingresó a la basílica
vaticana y allí veneró las reliquias de los nuevos beatos.
Seguidamente, impartió la Bendición Apostólica y dirigió unas
palabras en castellano y catalán, agradeciendo a Dios “por este
gran regalo de testigos heroicos”.
En
su intervención, el Papa destacó que “los ejemplares sacerdotes
de la diócesis de Urgell inmolaron su vida durante la
persecución religiosa en España por su fidelidad al ministerio
sacerdotal, que ejercieron con gran entrega en las comunidades
parroquiales, dando testimonio de su condición sacerdotal y
perdonando a sus perseguidores. Dieron su vida invocando al Rey
del Universo”.
Refiriéndose a “la nueva beata María de los Ángeles Ginard Martí”,
destacó que “sufrió el martirio durante la misma persecución” y
que “dedicaba largas horas a la adoración del Santísimo
Sacramento sin descuidar su comunidad”.
“Estos nuevos beatos son ejemplo vivo de identidad sacerdotal y
religiosa”, concluyó.
En
la ceremonia participó, además del Arzobispo de Madrid, Cardenal
Antonio María Rouco Varela, y el Obispo de Urgell, Mons. Joan
Enric Vives i Sicilia, una delegación española compuesta por
personalidades de la administración central y de las
administraciones autonómicas de Cataluña y Baleares, así como de
los municipios donde nacieron los beatos.
El
Santo Padre ha determinado que los nuevos sacerdotes beatos sean
celebrados el 13 de agosto, y la religiosa balear el 20 de ese
mismo mes.
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