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El sacerdocio: una alegría compartible

 

Angelique Ruhi-López
La Voz Católica

 

El Padre Flavio Montes habla sobre su vocación con un grupo de laicos en la Parroquia St. Jerome, el 21 de octubre, durante el evento “La Alegría del Sacerdocio”. Angelique Ruhi-López

Las ráfagas exteriores del huracán “Wilma” no detuvieron a las aproximadamente 20 personas que quisieron conocer un poco sobre La Alegría del Sacerdocio, el 21 de octubre, en la parroquia St. Jerome.

“Estamos aquí hoy para dar gracias a Dios por el regalo del sacerdocio; por los sacerdotes, personas reales de carne y sangre que sirven a nuestra Iglesia con alegría”, explicó el P. Pedro Corces, Director de Vocaciones de la Arquidiócesis, al comienzo del evento. “Los últimos dos o tres años no han sido los mejores para nosotros. Nuestra imagen pública ha sido seriamente dañada. Queremos presentar la otra faz de la historia”.

El Padre Jesús Alberto Bohórquez reza frente al Santísimo por el aumento de las vocaciones sacerdotales.
Angelique Ruhi-López.

En conmemoración del Domingo Sacerdotal, que se celebra anualmente el último domingo de octubre, la Oficina de Vocaciones organizó por segundo año este evento bilingüe, con el propósito de rezar por las vocaciones sacerdotales y para escuchar a algunos sacerdotes hablar francamente de las alegrías y las penas de su vocación.

El P. Jesús Alberto Bohórquez explicó al grupo de habla inglesa que su vida de servicio dentro de la Iglesia comenzó por una novia que tuvo en Colombia.

“Hubo una chica en Colombia que me interesaba, que enseñaba catecismo, y decidí involucrarme en la Iglesia también. Fui el asistente de su madre, que también enseñaba catecismo”, dijo el P. Bohórquez. “El Espíritu Santo es un bromista, porque también me involucré en mi grupo juvenil en Colombia, lo que me llevó a sentir cada vez más hambre de Dios y de su Iglesia”.

Después que los sacerdotes hablaron sobre su llamamiento al sacerdocio, respondieron preguntas de los presentes. Una de ellas fue si creían que los seminarios prepararan suficientemente a los sacerdotes para ejercer su ministerio.

“El seminario nunca podría prepararte”, expuso el P. Bohórquez. “El sacerdocio es un asunto del corazón entero. El seminario sólo te prepara el corazón para darlo sólo por Jesucristo. La mejor explicación del sacerdocio es que es un ministerio de presencia. Todavía no entiendo todo lo que significa ser sacerdote. El ministerio va mucho más allá de la persona. El pueblo de Dios nos enseña constantemente en qué consiste el ser sacerdote”.

Otra de las preguntas fue sobre los retos a los cuales se enfrentan los sacerdotes diariamente. El P. Charnel Jeanty, que enfrentó dificultades desde que empezó a discernir su vocación, ya que su familia es mayormente bautista, respondió:

“El mayor reto de ser sacerdote es mantener viva la humildad. La gente te aprecia, y hay que evitar la tentación de pensar que uno puedo ser y hacerlo todo”, señaló el P. Jeanty, cuya ordenación sacerdotal ocurrió en mayo de 2004. “Lo que he aprendido en este año es que es difícil mantener el enfoque, permanecer humilde, y recordar que el Señor está trabajando a través de uno”.

“No somos dignos de esto”, añadió. “Es una responsabilidad imponente, pero se nos concede la gracia de ser sus instrumentos en la presencia de un Dios que hace todo sea nuevo”.

El P. Flavio Montes, que fue ordenado sacerdote para laAarquidiócesis en mayo, se dirigió al grupo de habla española.

“Hay muchas heridas, y hay que orar por nuestros hermanos. La Iglesia necesita sanación constantemente”, indicó el P. Montes, refiriéndose a las alegaciones de abusos cometidos por sacerdotes a través del país, junto con la escasez de vocaciones sacerdotales.

“El sacerdocio, la vida religiosa, es una de muchas posibilidades. Hay que preguntarse lo que Dios está exigiendo. A cada uno nos toca de una manera distinta. Es importante preguntarse: ‘¿Donde Dios me quiere? ¿Donde está Cristo en mi vida? ¿Hacia que me llama?’ Tenemos que reflexionar en eso. Es un proceso, un camino”, añadió el Padre, que entró al seminario a los 30 años, después de estudiar teatro en Puerto Rico.

Pero, según el P. Bohórquez, no hay una verdadera escasez de vocaciones.

“El Papa Juan Pablo II dijo que no existe una escasez de vocaciones, sino una escasez de personas que les preguntan a los hombres si desean ser sacerdotes”, expresó el P. Bohórquez.

El joven Julián Hurtado, de 17 años, asistió al evento porque está considerando la vocación sacerdotal.

“Me ha gustado aprender más sobre las experiencias del sacerdocio, cómo se va desarrollando la vocación, y de las cosas que impresionan a un joven sacerdote”, dijo Hurtado, procedente de Colombia, que salió temprano de una convivencia del Camino Neocatecumenal en la parroquia St. Joachim, e hizo el viaje a Ft. Lauderdale desde el sur del condado Miami-Dade durante la tormenta para asistir al evento.

Después del diálogo entre los sacerdotes y los laicos, hubo tiempo de oración y meditación ante el Santísimo Sacramento para rezar por los sacerdotes y pedir por el incremento de las vocaciones. Como la pianista cuya actuación estaba programada no pudo asistir, porque estaba enferma, el P. Jeanty tocó música contemplativa en el piano, dando ejemplo de la flexibilidad de habilidades que poseen los sacerdotes.

“El sacerdocio es algo especial, escogido por Dios”, indicó el Diácono John Lorenzo, de la parroquia St. Mark. “Jesucristo les concede a los sacerdotes el poder de tomar substancias ordinarias del mundo y convertirlas en la Sangre y el Cuerpo de Cristo para alimentar a su pueblo. Es un milagro que Dios nos permite realizar por sus hijos. Si no fuera por los sacerdotes, este mundo sería mucho más convulso”.