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Un nuevo seminario

Raúl León
La Habana

El Cardenal Arzobispo de la Habana, Mons. Jaime Ortega y Alamino, presidió la ceremonia de colocación de la primera piedra del Nuevo Seminario San Carlos y San Ambrosio. Fotos: Raúl León

La ceremonia de colocación de la primera piedra del nuevo Seminario de La Habana, celebrada el pasado lunes 3 de Octubre en horas de la mañana en los terrenos ubicados en el kilómetro 14 de la Autopista Monumental en las afuera de la Capital, fue presidida por el Arzobispo Cardenal Jaime Ortega y a ella asistieron el Nuncio Apostólico Luigi Bonazzi, Mons. Jorge Serpa, Rector del Seminario, Mons. Carlos Manuel de Céspedes, Vicario General, profesores y seminaristas así como un numeroso grupo de sacerdotes y diáconos de la Arquidiócesis habanera.

Rodeados por la belleza exuberante del lugar, el sueño acariciado de construir un Seminario para la formación de los jóvenes que se preparan al sacerdocio ha comenzado a ser una realidad al ser colocada su primera piedra. Ella fue bendecida por S.S. Juan Pablo II al finalizar la celebración de la Misa que presidió en la Plaza “José Martí” de La Habana durante su visita pastoral a nuestra Patria en el año 1998.

Mons. Carlos Manuel de Céspedes, Vicario General de la Arquidiócesis de La Habana, firma el acta de colocación de la primera piedra.

Estuvieron presentes también los Arquitectos e Ingenieros que tendrán a su cargo la edificación del nuevo Seminario San Carlos y San Ambrosio y que respondieron a preguntas formuladas por los asistentes.

En estos momentos el Seminario radica en el vetusto edificio de la Habana cuya historia se entrelaza con la de nuestra Patria. Seminario donde el Padre Felix Varela primero estudia y más tarde enseña y forma, cierra sus puertas en 1945 para una restauración general pasando la formación de los seminaristas al Buen Pastor, seminario recién construido en Arroyo Arenas.  Luego de restaurado en 1950 el edificio abre sus puertas como residencia del Cardenal Arteaga. Hasta 1961 funcionaron además en sus locales el Museo Arquidiocesano, el Cine Club Arquidiocesano y la librería de las Hermanas Paulinas. Después de que en la década de los años sesenta falleciera el Cardenal Manuel Arteaga y fuera expropiado el  Buen Pastor, reabrió sus puertas el Palacio Arzobispal como Seminario.

Cursan estudios sacerdotales procedentes de distintas diócesis, 52 seminaristas diocesanos y 20 religiosos. Los estudios comprenden 1 año de Propedeútica, 3 de Filosofía y 4 de Teología. Este año el Seminario ha sido afiliado a la Universidad Gregoriana de Roma, para lo cual los programas de estudio fueron adaptados y su claustro reforzado con profesores tanto de Cuba como del extranjero.

Al finalizar la colocación de la primera piedra, el Arquitecto Roberto Torres explicó a los presentes los detalles que tendrá la edificación, puntualizando que el tamaño del terreno comprende unas 19 ó 20 hectáreas en total y el área de edificación abarcará unas seis hectáreas y estimó en unos cuatro o cinco años el tiempo de ejecución de la obra, lo que demuestra el interés de la Iglesia en la formación espiritual y académica de los futuros sacerdotes de nuestra Patria.

Con una procesión por los predios se dio comienzo a la ceremonia hasta llegar al lugar escogido donde fue colocada y bendecida la piedra. En sus palabras el Señor Cardenal apuntaba “para los que levantan materialmente el edificio del Señor, éste debe ser su inspiración y su fuerza en todos los momentos, sobre todo cuando venga el desaliento pues saben que construyen para aquellos que serán sacerdotes de Cristo y esto es un motivo superior de entusiasmo…”  En la oración de bendición el purpurado pidió que  Jesucristo, principio y fin de todas las cosas “asegure el comienzo, el progreso y el término de esta obra”.

Después de que Mons. Serpa leyera el acta, se procedió a la firma del documento para situarlo junto a la primera piedra acompañada además de una pequeña imagen de la Virgen de la Caridad, monedas en uso en el país y un pergamino que recogía intenciones de algunos de los presentes.

Mons. Serpa hacía notar que ese mismo día, pero del año 1774, abrió por vez primera sus puertas el actual Seminario; cuna de la nacionalidad cubana.