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Propuestas del Sínodo de los Obispos reafirman centralidad de la Eucaristía

ACI / Redacción

Algunos obispos durante el Sínodo, después de la Eucaristía celebrada en la Ciudad del Vaticano, el domingo 23 de octubre. EFE/Ettore Ferrari

El Papa Benedicto XVI ha autorizado la publicación de la versión no oficial en italiano de las 50 propuestas que los Padres Sinodales le presentaron al concluir el Sínodo sobre la Eucaristía, realizado en Roma en octubre de este año. Las propuestas confirman la centralidad de la Eucaristía y la doctrina de la Iglesia en los temas debatidos.

En la primera proposición, los Padres Sinodales piden al Santo Padre evaluar la posibilidad de escribir “un documento sobre el sublime misterio de la Eucaristía en la vida y misión de la Iglesia”.

En la segunda, la Asamblea Sinodal reconoce el valor de la “reforma litúrgica actuada a partir del Concilio Vaticano II”; y señalan que los abusos “verificados en el pasado, y que no faltan hoy”, “no pueden oscurecer la bondad y validez de la reforma”.

La proposición 6 pide promover la Adoración Eucarística, mientras que la 7 destaca la importancia de que el obispo “promueva en su diócesis una decisiva recuperación de la pedagogía de la conversión que nace de la Eucaristía y favorezca para esto la Confesión individual frecuente”.

En la proposición 11, que aborda el tema de la escasez de sacerdotes, los Padres Sinodales llaman a tomar medidas creativas para la distribución de los presbíteros; y sobre todo afirman “la importancia del don inestimable del celibato eclesiástico en la práctica de la Iglesia Latina”, y sugieren “ilustrar adecuadamente a los fieles las razones de la relación entre el celibato y el orden sacerdotal”.

La proposición 15 se refiere al papel fundamental de la familia cristiana, especialmente “en la iniciación cristiana de los niños”.

 

La celebración de la Misa

En la segunda parte de las proposiciones, dedicadas al tema de “La participación del pueblo de Dios en la Celebración Eucarística”, se abordan temas referidos a la práctica de la Misa: La Liturgia de la Palabra, la Homilía, la Liturgia Eucarística. En el número 23, referido al signo de la paz, los Padres Sinodales señalan que este signo de valor y profundidad “en ciertos casos, asume un peso que se puede convertir en problemático”, y por ello proponen “evaluar si el signo de la paz pudiera ser colocado en otro momento de la celebración”.

La proposición 25, referida a la dignidad de la celebración de la Misa, propone que “se eviten el exceso de intervenciones que puedan contribuir a una manipulación de la Santa Misa, por ejemplo, cuando se sustituyen los textos litúrgicos por textos extraños o cuando se da a la celebración una connotación no litúrgica”.

“Que el valor, la importancia y la necesidad de la observancia de las normas litúrgicas se pongan a la luz”, dice el mismo punto.

Al hablar de la recepción de la Comunión, la proposición 35 recuerda que los fieles “permanente u ocasionalmente, no cumplen con las necesarias condiciones” para recibir la Comunión, y que no deben “temer suscitar una impresión negativa al no acercarse a la Comunión”.

En la proposición 36, los Padres Sinodales sugieren “que se utilice el latín en la liturgia de la Misa dentro de los encuentros de ámbito mundial, que son plurilingües, con la excepción de las lecturas, la homilía y la Oración de los Fieles”.

 

La Misión del Pueblo de Dios

En la parte tercera, dedicada a la “Misión del pueblo de Dios nutrido por la Eucaristía”, el Sínodo plantea en la proposición 40 que los divorciados vueltos a casar “no pueden ser admitidos a la Santa Comunión, porque se encuentran en condición de objetivo contraste con la Palabra del Señor, que ha llevado al matrimonio al valor originario de la indisolubilidad”.

“Los divorciados vueltos a casar, sin embargo, pertenecen a la Iglesia, que los acoge y los sigue con especial atención para que cultiven un estilo cristiano de vida a través de la participación en la Santa Misa, aunque sea sin recibir la Santa Comunión”, recuerda el mismo punto.

La proposición 41, referida a la admisión de los fieles no católicos a la Comunión (“intercomunión”), señala que “no es generalmente posible”, debido la estrecha relación entre Eucaristía e Iglesia. El texto sinodal indica que la “Comunión eucarística y la comunión eclesial se pertenecen íntimamente y por ello, la Comunión eucarística con los cristianos no católicos no es posible generalmente”. Por ello, los Padres excluyeron la “concelebración ecuménica”.

En la proposición 46, referida a la “coherencia eucarística de políticos y legisladores católicos”, se señala que éstos “deben sentirse particularmente interpelados en su conciencia, rectamente formada, sobre la grave responsabilidad social de presentar y apoyar leyes inicuas. No hay coherencia eucarística cuando se promueven leyes que van contra el bien integral del hombre, contra la justicia y el derecho natural”. El documento sinodal señala que “no hay coherencia eucarística cuando se promueven leyes que van contra el bien integral del ser humano, contra la justicia y el derecho natural”, y explica que “no se puede separar la opción privada de la pública”. Al respecto, los padres pidieron a los obispos que, al aplicar esta orientación, ejerzan “la virtud de la fortaleza y de la prudencia, teniendo en cuenta las situaciones locales concretas”.

En el documento sinodal, los obispos agradecieron el “influjo benéfico” de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, incluso pese a los abusos que hasta hoy, aunque en menor medida que antes, se cometen. Al reafirmar la validez de la reforma, los Padres Sinodales pidieron “prestar más atención al ars celebrandi”, que favorece la participación activa de los fieles.

Sobre la relación de la Eucaristía y el Sacramento de la Reconciliación, los Padres pidieron recuperar “la pedagogía de la conversión que nace de la Eucaristía”, y favorecer para ello la confesión individual frecuente. Asimismo, recordaron que no se deben permitir las absoluciones colectivas.

Ante la escasez de sacerdotes, el Sínodo estuvo a favor de “recurrir a iniciativas pastorales eficaces”, como la mayor promoción de las vocaciones sacerdotales y la mayor disponibilidad del clero para servir a la Iglesia.

Los participantes del Sínodo pidieron un mayor esfuerzo en “valorizar y vivir el Dies Domini (Día del Señor)” en toda la Iglesia, reafirmando el “carácter central del domingo”. Asimismo, mostraron su esperanza en que el Día del Señor sea también el día de los cristianos, “respetado por la sociedad entera con el reposo del trabajo”.

Por último, el texto enfatiza la dimensión social de la Eucaristía, asegurando que “quienes participan en la Eucaristía deben comprometerse en la construcción de la paz en nuestro mundo”.

Lea una selección de las propuestas del Sínodo en:
http://www.aciprensa.com/sinodo/propuestas.htm