SU SANTIDAD EL PAPA
 VOZ DEL ARZOBISPO
 ARQUIDIÓCESIS
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACIÓN
 AMÉRICA LATINA
 EN LA FLORIDA
 CUBA Y LA DIÁSPORA
 INMIGRACIÓN
 REFLEXIONES
 ENSEÑAZAS DE
 LA IGLESIA
 REFLEXIONES
 BÍBLICAS
 LETRAS / CINE / ARTE
 EN COMUNIÓN
 QUIENES SOMOS
 ENLACES
 ARCHIVO
 BÚSQUEDA
 PORTADA
 
 

R E F L E X I O N E S   C A T Ó L I C A S
S O B R E   L A   B I B L I A

Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana

 

 

1o de enero de 2006
Santa María, Madre de Dios (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Lucas 2:16-21 En aquel tiempo, los pastores fueron apresuradamente y hallaron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho de este niño, y todos se maravillaron de lo que decían los pastores.  María, por su parte, observaba cuidadosamente todos estos acontecimientos y los guardaba en su corazón. Después los pastores se fueron glorificando y alabando a Dios, porque todo lo que habían visto y oído era tal como se lo habían anunciado. Al octavo día, circuncidaron al niño según la ley, y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el ángel antes que su madre quedara embarazada.

Comentario breve:

La fiesta de hoy conmemora la maternidad de María y toma el lugar de la antigua celebración de la circuncisión del niño Jesús. La circuncisión del Señor resaltaba la humanidad de Jesús y su participación en la Alianza de Dios con el pueblo judío; la festividad de María, como Madre de Dios, nos recuerda que el pequeño no fue solamente un recién nacido visitado por pastores, sino la Palabra eterna de Dios hecha carne en un abrazo total a la humanidad. Reconocer a María como Madre de Dios surgió en el Siglo V como respuesta a controversias que postulaban que ella era sólo la madre del Jesús humano. El Concilio Ecuménico de Éfeso decretó que si el niño era también Dios, María debía ser llamada Madre de Dios.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Los pastores estuvieron dispuestos a responder apresuradamente al anuncio de la Buena Nueva de salvación.

  • María, como la receptora par excellence de la Palabra de Dios, guardaba todo lo ocurrido en su corazón.

  • Lucas sostiene que solamente las personas humildes y sencillas están disponibles a acoger el misterio de Dios en su corazón.

Para la reflexión:

1. Reflexiona en silencio sobre el misterio de este niño recién nacido quien es también la Palabra de Dios hecha carne, el Señor de toda la creación. ¿Qué me dice esto sobre el amor de Dios por nosotros?

2. ¿Hay algo que puedo hacer o cambiar este año para aprender a amar sin exclusivismos como nos ama Dios?

 

8 de enero de 2006
Epifanía del Señor (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Mateo 2:1-12 Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente* a Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo”. Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intranquilos con la noticia. Reunió el rey a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para preguntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá, ya que así lo anunció el profeta que escribió: “Belén en la tierra de Judá, tú no eres el más pequeño entre los principales pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo Israel”. Herodes, entonces, llamó privadamente a los Magos para saber la fecha exacta en que se les había aparecido la estrella. Encaminándose a Belén les dijo: “Vayan y averigüen bien lo que se refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avísenme para ir yo también a adorarlo”. Después de esta entrevista, los Magos prosiguieron su camino. La estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que estaba el niño. Al ver la estrella, se alegraron mucho, y habiendo entrado en la casa, hallaron al niño que estaba con María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en sueños que no volvieran a Herodes.

* La tradición de tres magos, basada en los tres regalos, comenzó en el siglo V y los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar se les dieron en el siglo VIII.

Comentario breve:
Este episodio narra la visita al pesebre de unos magos de Oriente que poseían conocimientos de astrología y astronomía. La estrella que siguieron puede haber sido resultado de la conjunción de los planetas Júpiter y Saturno. Sin embargo, los esfuerzos por identificar qué estrella vieron no nos debe alejar de la importancia de este relato. Lo increíble es que estos hombres gentiles (paganos) vieron la estrella del rey de los judíos y esto fue suficiente para su fe; se dejaron guiar por su luz y ésta los guió por el camino correcto. Por el contrario, el rey Herodes temió la posible venida de un Mesías que le podría quitar su poder. Los Gentiles aceptaron al niño, y su pobreza no los desconcertó sino que los movió a la adoración y a la entrega. Estos eran dos temas fundamentales de la iglesia primitiva: la conversión de los gentiles y su incorporación al cuerpo de Cristo, y el rechazo de Israel, prefigurado en la actitud hostil de Herodes.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • La Epifanía es la manifestación a toda la humanidad del misterio de Dios hecho hombre.

  • Mateo nos invita a seguir la ruta de los magos para encontrar a Jesús: 1) descubrir los signos, 2) ponerse en camino con decisión, 3) consultar la Escritura y 4) no permitir que nada ni nadie sea obstáculo que nos desvíe del camino hacia él.

  • La Iglesia es una casa abierta donde caben todos los pueblos, razas, y culturas.

Para la reflexión:

  1. ¿Estoy dispuesto a recibir a los extranjeros que llegan a mi barrio y a mi parroquia?

  2. ¿Es mi vida como una estrella que guía a otros a Jesús?

 

15 de enero de 2006
2o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Juan 1:35-42 En aquel tiempo, estaba allí Juan con dos de sus discípulos.  Al ver que Jesús iba pasando, dijo: “Ese es el Cordero de Dios”. Cuando lo oyeron esos dos discípulos, siguieron a Jesús. Se volvió Jesús, y al ver que lo seguían, les preguntó: “¿Qué buscan?” Le contestaron: “Rabbí (o sea Maestro), ¿dónde vives?” Jesús les dijo: “Vengan y lo verán”.  Fueron y vieron dónde vivía. Eran como las cuatro de la tarde y se quedaron con él el resto del día.  Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de estos dos que siguieron a Jesús por la palabra de Juan. Andrés fue a buscar primero a su hermano Simón y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías, al Cristo”.  Y se lo presentó a Jesús.  Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: “Tu eres Simón, hijo de Juan: te llamarás Kefas”, lo que quiere decir, Piedra.

Comentario breve:
La segunda parte del capítulo 1 del Evangelio de Juan contiene una serie de testimonios que revelan a los lectores la identidad de Jesús.  El primer testigo hoy es Juan el Bautista quien da testimonio público al ver llegar a Jesús: “Ahí viene el Cordero de Dios”. Estas palabras pueden referirse al cordero pascual cuya sangre salvó a Israel (Éxodo 12), o al cordero apocalíptico que destruiría el mal del mundo (Revelación 5-7; 17:14). El segundo testigo es Andrés el cual confiesa ante su hermano Pedro: “Hemos encontrado al Mesías”. La manera en que Juan describe a los discípulos es muy distinta a la de los sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) quienes los consideran lentos para entender la identidad de Jesús. Sin embargo, al final del capítulo 1, ya Juan presenta a los discípulos como aquellos que han comprendido totalmente la identidad y misión del Señor.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Las palabras de Jesús: “Vengan y lo verán”, es una invitación a entrar en intimidad con él.

  • “Ver” no es suficiente. Los discípulos deben vivir en unión total con Cristo.

  • Es un modelo de lo que debe ser la vocación cristiana: Quien conoce a Cristo y acepta su evangelio, tiene que convertirse en un testigo para los demás, como lo hizo Juan con Andrés y éste con su hermano Pedro.

Para la reflexión:

  1. ¿Comparto mi entusiasmo por Cristo e invito a otros a que “vengan y vean”?

  2. ¿Reflejo con mi comportamiento el amor de Dios por todos? Explique.

 

22 de enero de 2006
3er. Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Marcos 1:14-20 Después que tomaron preso a Juan, Jesús fue a la provincia de Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Hablaba en esta forma: “Se ha cumplido el tiempo, el Reino de Dios ha llegado. Arrepiéntanse y crean en la Buena Nueva”. Jesús caminaba por la orilla del lago de Galilea.  Ahí estaban Simón y su hermano Andrés, echando sus redes en el mar, porque eran pescadores. Jesús los vio y les dijo: “Síganme, que yo los haré pescadores de hombres”. Y con eso, dejaron sus redes para acompañarlo. Poco más allá Jesús vio a Santiago, hijo de Zebedeo, con su hermano Juan. También ellos estaban en su barca y arreglaban las redes. De inmediato Jesús los llamó, y partieron tras él, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los ayudantes.

Comentario breve:
A partir de hoy, leeremos el Evangelio de san Marcos. Es el ciclo B del ago litúrgico de la Iglesia. Desde el siglo II, la tradición de la Iglesia lo atribuyó a Marcos, probablemente el secretario de Pedro (ver Hechos 12:1-12; 1 Pedro 5:13), quien escribió su evangelio basándose en los relatos de los discípulos (principalmente de Pedro), ya que él no fue testigo presencial de los hechos que narra. Marcos fue el primer evangelio que se escribió. La mayoría de los estudiosos piensan que fue escrito poco antes de la caída de Jerusalén, probablemente entre los años 65-70. Los destinatarios de este evangelio pertenecen a una comunidad amenazada por la persecución de Nerón, y Marcos trata de fortalecer su fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, el resucitado.

Tres ideas importantes de la lectura: 

  • Con el arresto de Juan comienza la misión de Jesús.

  • Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios que exige conversión, es decir, un cambio radical de vida.

  • Juan, Santiago y Pedro se cuentan entre los primeros en seguir a Jesús y que luego se convierten en sus amigos íntimos con quienes comparte su “Transfiguración”. Sin embargo, son ellos los que menos entienden el costo del discipulado.

Para la reflexión:

  1. ¿Hay algo que tengo que dejar atrás para poder seguir a Jesús? Explique.

  2. En estos días celebramos la semana de oración por la unidad entre todos los cristianos. ¿Puedo dejar a un lado mis sospechas y preferencias para unirme a otros cristianos en el seguimiento del Señor?

 

29 de enero de 2006
4o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Marcos 1:21-28 En Cafarnaún, Jesús empezó a comunicar su doctrina en las asambleas del día sábado, en las sinagogas. Su manera de enseñar impresionaba mucho porque hablaba como quien tiene autoridad: era todo lo contrario de los maestros de la Ley. En una ocasión se encontraba en esta sinagoga un hombre que tenía un demonio dentro, y se puso a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? Has venido a derrocarnos? Yo te he reconocido: Tú eres el Santo de Dios”. Jesús le hizo frente con autoridad: “¡Cállate y sal de este hombre!” El espíritu malo hizo revolcarse al hombre en el suelo y lanzó un grito tremendo, pero luego salió.  Entonces el asombro de todos fue tan grande que se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto? ¡Con qué seguridad enseña esta nueva doctrina! Incluso le obedecen los espíritus malos”. Y muy pronto, la fama de Jesús se extendió por todo el territorio de Galilea.

Comentario breve:
Para Marcos y los cristianos del siglo I, los “demonios” representaban el mal y todos los poderes que fueran enemigos de Dios. En los ambientes populares, las gentes vivían en un constante temor a los “espíritus impuros”, a los que se atribuían gran parte de las enfermedades mentales, congénitas y todo tipo de vicios. En el texto que leemos hoy, el demonio revela la identidad de Jesús y trata de desviarlo de su misión: “¿Qué quieres de nosotros?” Las palabras de Jesús son dichas con autoridad y además logran lo que dicen: “El espíritu malo... salió”. Todos quedaron asombrados ante su poder, y su fama se extendió por toda Galilea.

Tres ideas importantes de la lectura: 

  • Marcos exige de los lectores más que asombro y admiración. El evangelista quiere que todos entiendan que el Hijo de Dios sufriría mucho en Jerusalén.

  • Marcos no le  presta atención a las historias del nacimiento y de la infancia de Jesús. Su propósito principal es establecer desde el principio de su Evangelio la identidad de Jesús como Hijo de Dios.

  • Los que deseen seguir a este “asombroso” rabino, deben estar dispuestos a tomar su cruz y seguirlo.

Para la reflexión:

  1. ¿Soy cristiano solamente cuando todo me va bien, o estoy dispuesto a seguir a Jesús también en los momentos duros y difíciles?

  2. ¿Vivo en temor a los “poderes del mal”, o confío plenamente en Aquel que ha conquistado todo mal? De ejemplos concretos.