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1o
de enero de 2006
Santa María, Madre de Dios (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Lucas 2:16-21
En aquel tiempo, los pastores fueron
apresuradamente y hallaron a María, a José y al recién nacido
acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les
habían dicho de este niño, y todos se maravillaron de lo que
decían los pastores. María, por su parte, observaba
cuidadosamente todos estos acontecimientos y los guardaba en su
corazón. Después los pastores se fueron glorificando y alabando
a Dios, porque todo lo que habían visto y oído era tal como se
lo habían anunciado. Al octavo día, circuncidaron al niño según
la ley, y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había
indicado el ángel antes que su madre quedara embarazada.
Comentario breve:
La fiesta de hoy conmemora
la maternidad de María y toma el lugar de la antigua celebración
de la circuncisión del niño Jesús. La circuncisión del Señor
resaltaba la humanidad de Jesús y su participación en la Alianza
de Dios con el pueblo judío; la festividad de María, como Madre
de Dios, nos recuerda que el pequeño no fue solamente un recién
nacido visitado por pastores, sino la Palabra eterna de Dios
hecha carne en un abrazo total a la humanidad. Reconocer a María
como Madre de Dios surgió en el Siglo V como respuesta a
controversias que postulaban que ella era sólo la madre del
Jesús humano. El Concilio Ecuménico de Éfeso decretó que si el
niño era también Dios, María debía ser llamada Madre de Dios.
Tres ideas importantes de la lectura:
-
Los pastores estuvieron dispuestos a responder
apresuradamente al anuncio de la Buena Nueva de
salvación.
-
María, como la receptora par excellence de la Palabra
de Dios, guardaba todo lo ocurrido en su corazón.
-
Lucas sostiene que solamente las personas humildes y
sencillas están disponibles a acoger el misterio de Dios en
su corazón.
Para la reflexión:
1. Reflexiona en silencio sobre el misterio de
este niño recién nacido quien es también la Palabra de Dios
hecha carne, el Señor de toda la creación. ¿Qué me dice esto
sobre el amor de Dios por nosotros?
2. ¿Hay algo que puedo hacer o cambiar este año
para aprender a amar sin exclusivismos como nos ama Dios?
8 de enero de 2006
Epifanía del Señor (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Mateo 2:1-12
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante
el reinado de Herodes, vinieron unos Magos de Oriente* a
Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha
nacido?, porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a
adorarlo”. Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intranquilos
con la noticia. Reunió el rey a todos los sacerdotes principales
y a los maestros de la Ley para preguntarles dónde debía nacer
el Cristo. Ellos le contestaron que en Belén de Judá, ya que así
lo anunció el profeta que escribió: “Belén en la tierra de Judá,
tú no eres el más pequeño entre los principales pueblos de Judá,
porque de ti saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo Israel”.
Herodes, entonces, llamó privadamente a los Magos para saber la
fecha exacta en que se les había aparecido la estrella.
Encaminándose a Belén les dijo: “Vayan y averigüen bien lo que
se refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avísenme para
ir yo también a adorarlo”. Después de esta entrevista, los Magos
prosiguieron su camino. La estrella que habían visto en Oriente
iba delante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que
estaba el niño. Al ver la estrella, se alegraron mucho, y
habiendo entrado en la casa, hallaron al niño que estaba con
María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus
cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego
regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en
sueños que no volvieran a Herodes.
* La tradición de tres magos, basada en los tres
regalos, comenzó en el siglo V y los nombres de Melchor, Gaspar
y Baltasar se les dieron en el siglo VIII.
Comentario breve:
Este episodio narra la visita al pesebre de unos magos de
Oriente que poseían conocimientos de astrología y astronomía. La
estrella que siguieron puede haber sido resultado de la
conjunción de los planetas Júpiter y Saturno. Sin embargo, los
esfuerzos por identificar qué estrella vieron no nos debe alejar
de la importancia de este relato. Lo increíble es que estos
hombres gentiles (paganos) vieron la estrella del rey de los
judíos y esto fue suficiente para su fe; se dejaron guiar por su
luz y ésta los guió por el camino correcto. Por el contrario, el
rey Herodes temió la posible venida de un Mesías que le podría
quitar su poder. Los Gentiles aceptaron al niño, y su pobreza no
los desconcertó sino que los movió a la adoración y a la entrega.
Estos eran dos temas fundamentales de la iglesia primitiva: la
conversión de los gentiles y su incorporación al cuerpo de
Cristo, y el rechazo de Israel, prefigurado en la actitud hostil
de Herodes.
Tres ideas importantes de la lectura:
-
La Epifanía es la manifestación a toda la humanidad del
misterio de Dios hecho hombre.
-
Mateo nos invita a seguir la ruta de los magos para
encontrar a Jesús: 1) descubrir los signos, 2) ponerse en
camino con decisión, 3) consultar la Escritura y 4) no
permitir que nada ni nadie sea obstáculo que nos desvíe del
camino hacia él.
-
La Iglesia es una casa abierta donde caben
todos los pueblos, razas, y culturas.
Para la reflexión:
-
¿Estoy dispuesto a recibir a los extranjeros que llegan a mi
barrio y a mi parroquia?
-
¿Es mi vida como una estrella que guía a otros a Jesús?
15 de enero de 2006
2o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Juan 1:35-42
En aquel tiempo, estaba allí Juan con dos de sus discípulos. Al
ver que Jesús iba pasando, dijo: “Ese es el Cordero de Dios”.
Cuando lo oyeron esos dos discípulos, siguieron a Jesús. Se
volvió Jesús, y al ver que lo seguían, les preguntó: “¿Qué
buscan?” Le contestaron: “Rabbí (o sea Maestro), ¿dónde vives?”
Jesús les dijo: “Vengan y lo verán”. Fueron y vieron dónde
vivía. Eran como las cuatro de la tarde y se quedaron con él el
resto del día. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de estos
dos que siguieron a Jesús por la palabra de Juan. Andrés fue
a buscar primero a su hermano Simón y le dijo: “Hemos encontrado
al Mesías, al Cristo”. Y se lo presentó a Jesús. Jesús miró
fijamente a Simón y le dijo: “Tu eres Simón, hijo de Juan: te
llamarás Kefas”, lo que quiere decir, Piedra.
Comentario breve:
La segunda
parte del capítulo 1 del Evangelio de Juan contiene una serie de
testimonios que revelan a los lectores la identidad de Jesús.
El primer testigo hoy es Juan el Bautista quien da testimonio
público al ver llegar a Jesús: “Ahí viene el Cordero de Dios”.
Estas palabras pueden referirse al cordero pascual cuya sangre
salvó a Israel (Éxodo 12), o al cordero apocalíptico que
destruiría el mal del mundo (Revelación 5-7; 17:14). El segundo
testigo es Andrés el cual confiesa ante su hermano Pedro: “Hemos
encontrado al Mesías”. La manera en que Juan describe a los
discípulos es muy distinta a la de los sinópticos (Mateo, Marcos
y Lucas) quienes los consideran lentos para entender la
identidad de Jesús. Sin embargo, al final del capítulo 1, ya
Juan presenta a los discípulos como aquellos que han comprendido
totalmente la identidad y misión del Señor.
Tres ideas importantes de la lectura:
-
Las palabras de Jesús: “Vengan y lo verán”, es una
invitación a entrar en intimidad con él.
-
“Ver” no es suficiente. Los discípulos deben vivir en unión
total con Cristo.
-
Es un modelo de lo que debe ser la vocación cristiana: Quien
conoce a Cristo y acepta su evangelio, tiene que convertirse
en un testigo para los demás, como lo hizo Juan con Andrés y
éste con su hermano Pedro.
Para la reflexión:
-
¿Comparto mi entusiasmo por Cristo e invito a otros a que
“vengan y vean”?
-
¿Reflejo con mi comportamiento el amor de Dios por todos?
Explique.
22 de enero de 2006
3er. Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Marcos 1:14-20
Después que tomaron preso a Juan, Jesús fue a la provincia de
Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Hablaba en
esta forma: “Se ha cumplido el tiempo, el Reino de Dios ha
llegado. Arrepiéntanse y crean en la Buena Nueva”. Jesús
caminaba por la orilla del lago de Galilea. Ahí estaban Simón y
su hermano Andrés, echando sus redes en el mar, porque eran
pescadores. Jesús los vio y les dijo: “Síganme, que yo los haré
pescadores de hombres”. Y con eso, dejaron sus redes para
acompañarlo. Poco más allá Jesús vio a Santiago, hijo de Zebedeo,
con su hermano Juan. También ellos estaban en su barca y
arreglaban las redes. De inmediato Jesús los llamó, y partieron
tras él, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los
ayudantes.
Comentario breve:
A partir de hoy, leeremos el Evangelio de san
Marcos. Es el ciclo B del ago litúrgico de la Iglesia. Desde el
siglo II, la tradición de la Iglesia lo atribuyó a Marcos,
probablemente el secretario de Pedro (ver Hechos 12:1-12; 1
Pedro 5:13), quien escribió su evangelio basándose en los
relatos de los discípulos (principalmente de Pedro), ya que él
no fue testigo presencial de los hechos que narra. Marcos fue el
primer evangelio que se escribió. La mayoría de los estudiosos
piensan que fue escrito poco antes de la caída de Jerusalén,
probablemente entre los años 65-70. Los destinatarios de este
evangelio pertenecen a una comunidad amenazada por la
persecución de Nerón, y Marcos trata de fortalecer su fe en
Jesucristo, el Hijo de Dios, el resucitado.
Tres ideas importantes de la lectura:
-
Con el arresto de Juan comienza la misión de Jesús.
-
Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios que exige
conversión, es decir, un cambio radical de vida.
-
Juan, Santiago y Pedro se cuentan entre los primeros en
seguir a Jesús y que luego se convierten en sus amigos
íntimos con quienes comparte su “Transfiguración”. Sin
embargo, son ellos los que menos entienden el costo del
discipulado.
Para la reflexión:
-
¿Hay algo que tengo que dejar atrás para poder seguir a
Jesús? Explique.
-
En estos días celebramos la semana de oración por la unidad
entre todos los cristianos. ¿Puedo dejar a un lado mis
sospechas y preferencias para unirme a otros cristianos en
el seguimiento del Señor?
29 de enero de 2006
4o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según san Marcos 1:21-28
En Cafarnaún, Jesús empezó a comunicar su doctrina en las
asambleas del día sábado, en las sinagogas. Su manera de enseñar
impresionaba mucho porque hablaba como quien tiene autoridad:
era todo lo contrario de los maestros de la Ley. En una ocasión
se encontraba en esta sinagoga un hombre que tenía un demonio
dentro, y se puso a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús de
Nazaret? Has venido a derrocarnos? Yo te he reconocido: Tú eres
el Santo de Dios”. Jesús le hizo frente con autoridad: “¡Cállate
y sal de este hombre!” El espíritu malo hizo revolcarse al
hombre en el suelo y lanzó un grito tremendo, pero luego salió.
Entonces el asombro de todos fue tan grande que se preguntaban
unos a otros: “¿Qué es esto? ¡Con qué seguridad enseña esta
nueva doctrina! Incluso le obedecen los espíritus malos”. Y muy
pronto, la fama de Jesús se extendió por todo el territorio de
Galilea.
Comentario breve:
Para Marcos y los cristianos del siglo I, los “demonios”
representaban el mal y todos los poderes que fueran enemigos de
Dios. En los ambientes populares, las gentes vivían en un
constante temor a los “espíritus impuros”, a los que se
atribuían gran parte de las enfermedades mentales, congénitas y
todo tipo de vicios. En el texto que leemos hoy, el demonio
revela la identidad de Jesús y trata de desviarlo de su misión:
“¿Qué quieres de nosotros?” Las palabras de Jesús son dichas con
autoridad y además logran lo que dicen: “El espíritu malo...
salió”. Todos quedaron asombrados ante su poder, y su fama se
extendió por toda Galilea.
Tres ideas importantes de la lectura:
-
Marcos exige de los lectores más que asombro y admiración.
El evangelista quiere que todos entiendan que el Hijo de
Dios sufriría mucho en Jerusalén.
-
Marcos no le presta atención a las historias del nacimiento
y de la infancia de Jesús. Su propósito principal es
establecer desde el principio de su Evangelio la identidad
de Jesús como Hijo de Dios.
-
Los que deseen seguir a este “asombroso” rabino, deben estar
dispuestos a tomar su cruz y seguirlo.
Para la reflexión:
-
¿Soy cristiano solamente cuando todo me va bien, o estoy
dispuesto a seguir a Jesús también en los momentos duros y
difíciles?
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¿Vivo en temor a los “poderes del mal”, o confío plenamente
en Aquel que ha conquistado todo mal? De ejemplos concretos.
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