Afirman que las remesas de los hispanos
son clave para el desarrollo regional
María Peña
EFE
Los gobiernos de América Latina y el Caribe deben adoptar
mayores medidas para potenciar el desarrollo a través de las
remesas que, aunque no alivian la pobreza, tienen un impacto
innegable en la región, según un análisis divulgado el 5 de
diciembre.
El informe, realizado por el Diálogo Interamericano y el
Instituto para el Estudio de la Migración Internacional, de la
Universidad de Georgetown, detalla el impacto de las remesas y
otras actividades “transnacionales” de los latinos, y, por
primera vez, el uso que hacen del dinero los receptores en esos
países.
“La meta es crear autosuficiencia a través de las remesas,
porque éstas pueden contribuir a mejorar el acceso al crédito,
el ahorro y las inversiones”, dijo Manuel Orozco, analista del
Diálogo Interamericano y principal investigador del estudio.
El análisis, de 84 páginas, enfatiza que, además del envío de
remesas, los inmigrantes también participan en el turismo,
transporte, telecomunicaciones –mediante las llamadas
telefónicas– y “comercio nostálgico” que, juntos, promueven el
desarrollo económico regional.
El impacto de esas actividades “transnacionales” no es nada
desdeñable, si se toma en cuenta lo que consumen los latinos
cuando viajan a sus países y lo que compran para llevar de
regreso a Estados Unidos.
Por ejemplo, los salvadoreños compran grandes cantidades de
queso de producción nacional, o hasta el 10 por ciento de las
exportaciones del país.
Los seis productos más codiciados son el ron, los cigarrillos,
tamales, pan, té y queso, según el informe, que se apoya en
datos obtenidos entre los latinos que viven en Estados Unidos
procedentes de 12 países, y los que residen en ocho países de la
región.
Los dominicanos radicados en Estados Unidos conforman el 20 por
ciento del turismo en ese país caribeño, una industria que
genera unos 3,000 millones de dólares anuales.
Mientras, el “comercio nostálgico” se manifiesta tanto en las
largas colas de los salvadoreños que viajan por la aerolínea
TACA, cargados de regalos, y los que regresan a Estados Unidos,
cargados de tamales y “pollo campero”, citó Orozco para ilustrar
la integración económica entre los latinos de Estados Unidos y
el resto de los países.
Aun cuando los inmigrantes viven en la pobreza –como es el caso
de una cuarta parte de los latinos en Estados Unidos–, éstos se
las ingenian para enviar, en promedio, 2,500 dólares anuales, o
el 15 por ciento de su ingreso total, según el informe.
“Es un mito que el pobre no ahorra, porque todo mundo guarda
plata, y lo que muchas veces necesitan son oportunidades para
invertir”, observó Orozco, cuyo estudio también analizó el
impacto de los flujos migratorios intrarregionales.
“Los gobiernos deben crear incentivos en el sistema financiero”
para los receptores de las remesas, señaló Orozco, tras
considerar que las remesas no resuelven los problemas
estructurales que obstaculizan el desarrollo en la región.
En 2004, el volumen de remesas enviadas por los latinos en
Estados Unidos a sus países de origen alcanzó los 45,000
millones de dólares, y esa cifra récord podría ser superada este
año.
El surgimiento paralelo de las organizaciones comunitarias o
clubes de inmigrantes organizados, también son clave para
potenciar el desarrollo en la región.
Según Orozco, el ejemplo lo ha dado México, que a través de su
programa de iniciativa ciudadana “3 x 1”, apoya una amplia gama
de proyectos sociales y económicos en ese país.
Más del 80 por ciento de las remesas se emplea para cubrir
necesidades básicas. Casi la mitad de los latinoamericanos gana
menos de 150 dólares mensuales, y las remesas son una muletilla
importante para subsistir.
El desarrollo de un país se mide a partir de su nivel de
educación, de salud, acceso a bienes y riqueza, y vivienda, y
las remesas contribuyen en todas esas áreas.
En ese sentido, los expertos recomendaron que los gobiernos de
la región adopten medidas para, entre otras cosas, reducir el
costo de las remesas; incentivar el uso del sistema bancario;
promover las inversiones y, sobre todo, buscar un mayor
acercamiento con los latinoamericanos en el exterior.
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