SU SANTIDAD EL PAPA
 VOZ DEL ARZOBISPO
 ARQUIDIÓCESIS
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACIÓN
 AMÉRICA LATINA
 EN LA FLORIDA
 CUBA Y LA DIÁSPORA
 INMIGRACIÓN
 REFLEXIONES
 ENSEÑAZAS DE
 LA IGLESIA
 REFLEXIONES
 BÍBLICAS
 LETRAS / CINE / ARTE
 EN COMUNIÓN
 QUIENES SOMOS
 ENLACES
 ARCHIVO
 BÚSQUEDA
 PORTADA
 
 

 

Calle de Hialeah recibe el nombre
del P. Ángel Villaronga

 

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

 

La sede de Casa Caná, en 480 East Eight St., Hialeah. Fotos:
TFC/Ana Rodríguez-Soto

“Los grandes sacerdotes no mueren”, dijo el P. José Luis Menéndez, sacerdote de la Parroquia Corpus Christi, de Wynwood. “Se convierten en parte de la historia”.

Éste es, sin duda, el caso del P. Ángel Villaronga, el humilde franciscano cuyas apasionadas predicaciones y cuatro décadas de trabajo con parejas casadas ejercieron una gran influencia entre tantos católicos hispanos del sur de la Florida.

El P. Villaronga murió en abril, en un trágico accidente automovilístico, a la edad de 79 años. Miembros hispanohablantes del Movimiento Familiar Cristiano, de los que había sido guía espiritual desde 1963, se propusieron honrar su memoria dándole su nombre a la calle que pasa frente a Casa Caná, el sitio de reunión del movimiento desde 1991.

Ubicada en el número 480 de East Eight Street, en Hialeah, la casa sirve de centro de retiros para parejas (Encuentros Conyugales), picnics familiares y reuniones mensuales que son el núcleo de las actividades de este movimiento laico. El P. Villaronga se dirigía a impartir una charla en Casa Caná cuando ocurrió el accidente que causó su muerte.

Vicky Rezola y José Luis Villaronga, hermanos del P. Villaronga, reciben del Alcalde Raúl Martínez la placa que designa la calle frente a Casa Caná como “P. Villaronga St.”

El alcalde de Hialeah, Raúl Martínez, satisfizo los deseos de los miembros del Movimiento Familiar Cristiano durante una ceremonia realizada en la sede del mismo, el 18 de noviembre, cuando designó oficialmente como “Father Villaronga Street” el tramo de East Eight Street comprendido entre Eight y Four Avenues.

El alcalde señaló que no es fácil cambiarle el nombre a una calle de Hialeah. El proceso es difícil precisamente para garantizar que los así honrados lo merezcan realmente. En el caso del P. Villaronga, sin embargo, no hubo duda alguna.

“Sí, lo merecía”, dijo Martínez. “Podríamos haberle puesto su nombre a la mayor autopista de Miami”.

“Significó tanto, no sólo en nuestras vidas, sino en las de tantas parejas que lo escuchaban por la radio”, afirmó Melba Morales, quien con su esposo, Arturo, encabezó las gestiones para bautizar la calle con el nombre del P. Villaronga.

Junto con cientos de otras parejas, los Morales le acreditan al P. Villaronga el haber salvado su matrimonio. “Dejó su sello en mi vida”, dijo Arturo. “Lo recordaré como mi maestro durante el resto de mi vida”.

“Esto es algo muy importante para nosotros”, declaró Esther Carballo, que estaba entre los aproximadamente 100 integrantes y ex integrantes del movimiento que asistieron a la ceremonia, junto con los familiares del P. Villaronga, funcionarios de la ciudad, el actual director espiritual del grupo –P. Luis García–, el P. Menéndez y otros sacerdotes de la Arquidiócesis.

Se encontraba también presente el P. Juan Rumin Domínguez, sacerdote franciscano de la parroquia San Antonio de Miramar, de La Habana, donde sirvió el P. Villaronga antes de ser expulsado de Cuba al inicio del castrismo.

“Esto es un acto de justicia”, dijo el Obispo Auxiliar Emérito de Miami, Mons. Agustín A. Román, quien se refirió al P. Villaronga como “un muerto que sigue hablando. Cuando la gente pase por aquí, se acordará de él” y de los mandamientos que predicaba.

“Hialeah tiene un gran don, alcalde”, continuó el Obispo Román: “una casa dedicada a reconstruir familias, a crear familias saludables”.

Para recibir información sobre el Movimiento Familiar Cristiano, llame al 305-888-4819, o visite el sitio http://www.casacana.org/.