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Una banda de mariachis tocando en procesión tras una imagen de la Virgen de Guadalupe, llevada en andas por cuatro jóvenes hispanos, no es un espectáculo tan raro como podría pensarse en Apalachicola, el soñoliento pueblo de pescadores y enclave de artistas en el noroeste de la Florida. Por cuarto año consecutivo, los feligreses de la Parroquia St. Patrick han rendido homenaje a la Patona de las Américas en el día de su fiesta, el 12 de diciembre. Cada año, la procesión comienza a seis cuadras de la iglesia, en una tienda de abastecimientos situada en la Autopista 98, y recorre los tranquilos barrios residenciales hasta la iglesia. Una vez dentro del templo, los mariachis entonan su serenata a la Virgen, colocada sobre un altar rodeado de rosas.
Anna Wilson, natural de Italia y que vivió durante largos años en Chile, organizó la celebración. “Es maravilloso realizar estas fiestas”, dice. “Es bueno que todos podamos homenajear a Nuestra Señora. María es la madre de todos, y Nuestra Señora de Guadalupe es una de las advocaciones en que podemos celebrarla y apreciarla”. El P. Roger Latosynski concelebró la Misa, hablando es español e inglés. Alrededor de 200 feligreses y otras personas participaron en las festividades. En su homilía, el P. Latosynski narró su visita a la Basílica mexicana construida en el sitio donde, en 1531, la Bienaventurada Madre se apareció a un pobre indio campesino, Juan Diego. “Hasta la plaza que está frente a la iglesia estaba repleta de rosas, así como ustedes han llenado nuestra iglesia esta noche con bellísimas rosas”, dijo. “Aunque somos una pequeña población, aquí están representadas todas las Américas, de modo que es apropiado que rindamos homenaje a Nuestra Señora, que es Patrona de todas las Américas”. Y dio las gracias a los asistentes por compartir su cultura con la parroquia, calificando la celebración como un signo de fe.
“Nuestra parroquia tiene la bendición de contar con una comunidad rica y diversa”, señaló. “Me complace que tantas personas de grupos étnicos tan diversos estén aquí para celebrar reunidas”. La Monterrey Mariachi Band or Montgomery, Alabama, ejecutó la música para la procesión, para la Misa y para la comida que tuvo lugar después. Mientras la gente llenaba sus platos con comidas mexicanas y centroamericanas típicas, la banda circulaba alrededor del pequeño recinto parroquial, para alegría de todos. La feligresa Doris Rolstand dijo que ésta era la segunda vez que asistía a la celebración, a la que calificó de muy movida. “Todos somos católicos. Es maravilloso que podamos celebrar nuestra fe de tantas maneras distintas”, afirmó. El 9 de diciembre, en el otro extremo de la diócesis, la gente había abarrotado la Iglesia St. John the Evangelist, de Pensacola, para rendir homenaje por anticipado a Nuestra Señora de Guadalupe. La ceremonia comenzó con el rezo del rosario. Para dar comienzo a la Misa, un grupo de niños entró en procesión delante de los concelebrantes, para depositar rosas ante la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. El P. Joe Callipare, párroco de la iglesia, presidió la Misa, que fue concelebrada totalmente en español por el P. Richard Altenbaugh, párroco retirado de St. John the Evangelist, y por el P. Dennis O’Brien, director del Ministerio Hispano de la diócesis y párroco de St. Rose of Lima, en Milton. La Hna. Carmen Rivas, MSBT, dijo: “Esta celebración no sólo rinde homenaje a Nuestra Señora, sino que también este año, por primera vez, celebramos la fiesta de Juan Diego. Les rogamos a María y a Juan Diego que intercedan por todos los que han emigrado a los Estados Unidos, especialmente por aquellos que han venido de México. Y les damos las gracias a todos los que han venido a acompañarnos en esta fiesta”. Al terminar la Misa, los asistentes atravesaron los terrenos de la iglesia parroquial, siguiendo un sendero flanqueado de luces, hasta la cafetería escolar, donde disfrutaron de una fiesta mexicana. Otras celebraciones en honor de Nuestra Señora de Guadalupe tuvieron lugar en muchas otras parroquias de la diócesis, incluyendo St. Francis of Assisi, en Blountstown; St. Silvestre, en Gulf Breeze; St. Rita, en Santa Rosa Beach; St. Margaret of Scotland, en DeFuniak Springs; St. Rose of Lima, en Milton; St. Thomas the Apostle, en Quincy; St. Joseph, en Port St. Joe, y Good Shepherd, en Tallahassee.
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