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Foro de inmigración debate posibles soluciones

Rechazo al muro y apoyo a reforma global
que legalice a indocumentados

Rosendo Majano

EFE

 

El “maltrecho” sistema de Inmigración de Estados Unidos y los “potenciales remedios” fueron analizados el 12 de enero por grupos a favor de una reforma migratoria global y otros conservadores con diferentes puntos de vista.

“Necesitamos una reforma exhaustiva”, reiteró Cecilia Muñoz, vicepresidenta del Consejo Nacional La Raza, que junto con otros líderes hispanos y de Estados Unidos tomaron parte en un foro sobre la necesidad de un cambio migratorio total.

Los participantes, entre ellos el republicano Grever Norquist, que dirige el grupo “Estadounidenses por una Reforma Tributaria”, opinan que “definitivamente” la reforma pasa por la legalización de los casi 12 millones de extranjeros indocumentados que se calcula viven en este país.

Norquist dijo que le preocupa que el republicano Tom Tancredo, quien respalda la construcción de un muro en la frontera con México, y otros miembros de la Cámara de Representantes, “estén incurriendo en los mismos errores del pasado”, al abogar por políticas migratorias de drástica penalización.

Las propuestas de Tancredo, promotor de iniciativas calificadas de antiinmigrantes, “son sólo un mensaje (contra los inmigrantes) y no una política para resolver el grave problema que representa un sistema migratorio que no funciona”, señaló.

Norquist considera que, por conveniencia, Estados Unidos “necesita legalizar a los 12 millones de indocumentados y tener un programa para canalizar en el futuro el flujo de los inmigrantes que entren en esta condición”.

Anualmente entran en Estados Unidos unos 400,000 inmigrantes sin “papeles” migratorios, según cálculos de diversas fuentes nacionales.

Norquist defendió la necesidad de una reforma migratoria porque, en el plano laboral, evitará la grave crisis de mano de obra que están afrontando actualmente Japón, Europa y naciones de otras latitudes “con problemas para sustituir a los trabajadores que se jubilan”.

Eliseo Medina, de la Unión Internacional de Empleados de Servicios (SEIU), se pronunció contra el programa de trabajadores temporales que ha propuesto el presidente George W. Bush, “teniendo en cuenta la mala experiencia con el Programa Bracero de hace más de 50 años, que estuvo plagado de injusticias”.

Cecilia Muñoz señaló que, aunque las quejas y las preocupaciones de SEIU y la poderosa confederación sindical AFL-CIO “son importantes, porque las experiencias con esta clase de programas han sido pésimas históricamente, también se tiene que reconocer que existe la realidad de la inmigración indocumentada”.

En este sentido, la dirigente de La Raza precisó que “hay que cambiar este fenómeno y crear un camino legal para los trabajadores foráneos que vendrán en el futuro. Para que puedan venir y trabajar con todos los derechos y los sueldos y las protecciones que se merecen”.

Sobre el muro para frenar el flujo de indocumentados, Muñoz lo calificó de “ofensivo”.

“Es un mensaje y no la manera de reformar nuestro sistema migratorio. En Latinoamérica se ve esto como un insulto y una muestra de la falta de calidad del debate que se lleva a cabo en Estados Unidos, especialmente en la Cámara de Representantes”, comentó.

Ángelo Amador, director de políticas de inmigración de la Cámara de Comercio estadounidense, aseguró que la comunidad empresarial tiene interés en una reforma migratoria integral “para estabilizar la actual fuerza de trabajo, crear más empleos y crecimiento económico, y mejorar el maltrecho sistema de inmigración”.

Amador puso de relieve que, en la actualidad, el 92 por ciento de los inmigrantes adultos indocumentados con edades de 18 a 64 años, “participa activamente en la fuerza de trabajo” estadounidense.

Ana Avendaño, directora del programa de trabajadores inmigrantes de la AFL-CIO, expresó desagrado por el muro en la frontera sur y dio un “total apoyo” a una reforma migratoria que sustituya al “deficiente sistema actual”.

Avendaño dijo que “nadie piensa que un muro va a resolver el fenómeno de la migración. Esto no es serio, es un poco ridícula la idea de gastar mucho dinero en un muro que no va a funcionar y que es un insulto a una gran parte del mundo”.