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Instrucción del Vaticano no discrimina, sólo precisa requisitos, aclara Cardenal Grocholewski

ACI

En declaraciones hechas a Radio Vaticano el 29 de noviembre, el Prefecto de la Congregación para la Educación Católica, Cardenal Zenon Grocholewski, precisó que la instrucción publicada ese día sobre la admisión de homosexuales en los seminarios y órdenes sagradas, no discrimina a estas personas, sino que determina algunos requisitos oportunos.

El cardenal, autor del texto de esta instrucción, precisó que ésta “no implica ningún tipo de discriminación hacia las personas homosexuales”, así como no es discriminación que en una escuela de astronautas no se admita a quien padece de vértigo. “No es una discriminación de la persona. Es simplemente la determinación de los requisitos que consideramos oportunos”, precisó.

Según el Cardenal Grocholewski, “los periódicos han hablado de este documento como si fuera una cosa extraordinaria”, pero su Congregación ya ha publicado unos veinte documentos sobre la formación sacerdotal desde el Concilio Vaticano II, “concernientes a distintos aspectos de la formación en los seminarios”.

El cardenal polaco recordó que “ha habido un documento sobre el celibato, sobre la castidad sacerdotal, se ha hablado de distintos impedimentos para el sacerdocio. Ahora, este documento no tiene nada de extraordinario porque, sobre este problema de la homosexualidad, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) se ha pronunciado muchas veces”.

Asimismo, aclaró que la CDF se ha pronunciado muchas veces al respecto porque “hay una cierta desorientación” y “muchos defienden la posición según la cual la condición homosexual sería una condición normal de la persona humana, algo así como un tercer género; en cambio, esto contradice absolutamente la antropología humana; contradice, según el pensamiento de la Iglesia, la ley natural y lo que Dios ha marcado en la naturaleza humana: la bisexualidad”, es decir la existencia de dos sexos.

El purpurado también explicó por qué no pueden ser admitidos en los seminarios ni en la ordenación sacerdotal quienes tienen tendencias homosexuales hondamente arraigadas. “Nosotros estamos profundamente convencidos de que se trata de un obstáculo para una correcta relación con hombres y mujeres, con consecuencias negativas para el desarrollo pastoral de al Iglesia”, indicó.

Asimismo, aclaró que, “evidentemente, si hablamos de tendencias profundamente arraigadas, esto significa que también puede haber tendencias transitorias, que no constituyen un obstáculo. Pero en estos casos deben haber desaparecido tres años antes de la ordenación diaconal”, señaló.

También precisó que, en el caso de sacerdotes ya ordenados con tendencias homosexuales, sus “ordenaciones sacerdotales son válidas, porque nosotros no afirmamos su invalidez”.

“Una persona que descubra la propia homosexualidad después de la ordenación sacerdotal, debe obviamente vivir el propio sacerdocio, debe vivir la castidad. Quizá tendrá mayor necesidad de ayuda espiritual que otros, pero pienso que tiene que desarrollar el propio sacerdocio de la mejor manera posible”, concluyó.