SU SANTIDAD EL PAPA
 VOZ DEL ARZOBISPO
 ARQUIDIÓCESIS
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACIÓN
 AMÉRICA LATINA
 EN LA FLORIDA
 CUBA Y LA DIÁSPORA
 INMIGRACIÓN
 REFLEXIONES
 ESPIRITUALIDAD
 ENSEÑAZAS DE
 LA IGLESIA
 REFLEXIONES
 BÍBLICAS
 LETRAS / CINE / ARTE
 EN COMUNIÓN
 QUIENES SOMOS
 ENLACES
 ARCHIVO
 BÚSQUEDA
 PORTADA
 
 

R E F L E X I O N E S   C A T Ó L I C A S
S O B R E   L A   B I B L I A

Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana

 

 

5 de febrero de 2006
5
to Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Marcos 1:29-39 En aquel tiempo, cuando la gente salió de la Casa de Oración*, Jesús se vino a la casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, por lo que, muy luego, le hablaron de ella. Jesús se acercó y la levantó, tomándola de la mano. Se le quitó la fiebre y, luego, se puso a atenderlos. Pero al atardecer, cuando el sol se ponía, ya estaban trayendo a Jesús todos los enfermos y las personas con espíritus malos: el pueblo estaba ahí reunido, delante de la puerta. Jesús sanó a muchos enfermos con dolencias de toda clase; también echó a muchos demonios, pero no los dejaba hablar, porque sabían quién era. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron a buscarlo y, cuando lo encontaron, le dijeron: “Todos te buscamos”. Él les contestó; “Sigamos más allá y vamos a los pueblecitos vecinos, y yo predicaré también allí. He salido para esto precisamente”. Jesús pues, empezó a visitar las casas de oración que había en esos lugares y recorrió toda Galilea: predicaba y echaba a los demonios. *Sinagoga.

Comentario breve:
La mayoría de los expertos creen que Marcos fue el primer evangelio que se escribió poco antes de la caída de Jerusalén, probablemente entre los años 65-70. La tradición sitúa el lugar de composición en Roma. Los destinatarios de este evangelio pertenecían a una comunidad amenazada por la persecución y Marcos trata de fortalecer su fe en Jesucristo resucitado. Desde el comienzo del evangelio Marcos nos da la impresión de que Jesús es un hombre apurado. Antes de terminar el primer capítulo ya Jesús ha llamado a sus primeros discípulos y ha hecho sus primeras sanaciones. Varias veces en el Evangelio, la identidad mesiánica de Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, se oculta. En el relato de hoy, Jesús no dejó hablar a los demonios. Esto es conocido como el “secreto Mesiánico”. Por medio de este secreto, Jesús indicaba que su identidad no se probaba por unos cuantos milagros que no explicaban el sentido total de su misión. El Jesús que Marcos presenta, no se revelaría hasta estar colgado de un madero.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Marcos presenta a la suegra de Pedro como una verdadera discípula: ha sido llamada por Jesús a servir.

  • Jesús continuaba predicando en todo lugar con la esperanza de que sus seguidores aceptaran su sufrimiento al igual que sus milagros.

  • Jesús no quiere que le sigan sólo por su poder de sanación.

Para la reflexión:

  1. ¿Creo en Jesús tanto en los momentos de sufrimiento como en los momentos alegres?

  2. ¿Qué es lo que más me atrae de la persona de Jesús? ¿Qué me motiva a seguirlo?

 

12 de febrero de 2006
6
to Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Marcos 1:40-45 En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso que se arrodilló y le suplicó: “Si quieres puedes limpiarme”. Jesús tuvo compasión, extendió la mano, lo tocó y le dijo: “Yo quiero; queda limpio”. Al instante se le quitó la lepra y quedó sano. Entonces Jesús le despidió, pero le mandó enérgicamente: “No se lo digas a nadie; preséntate al sacerdote y le darás por tu purificación lo que ordena la Ley de Moisés. Con esto serán ellos testigos”. Pero el hombre, en cuanto salió, empezó a hablar y a contar detalladamente todo el asunto. Resultó que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afueras, en lugares apartados. Pero de todas partes llegaban a donde él estaba.

Comentario breve:
En el siglo I, las gentes vivían con el temor a los demonios o a los “espíritus impuros”, a los que se atribuían la mayoría de las enfermedades. En el relato de hoy, como en el del domingo pasado, Jesús demuestra su poder sobre el mal al curar a un leproso. Para los judíos, un leproso era un pecador público y cualquiera que lo tocase se volvía impuro. Ignorando estas creencias, Jesús “toca” al enfermo y lo cura. Este gesto demuestra no sólo su poder sanador, sino su compasión y solidaridad con los que sufren. Esta escena es una conclusión perfecta al capítulo 1 del evangelio donde, con mucha prisa, muchos fueron sanados por las palabras o el toque de Jesús.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Jesús sanó la lepra y también la relación del leproso con la sociedad.

  • Era importante que el leproso fuera “tocado,” algo que le había sido negado por razón de su enfermedad.

  • El “secreto Mesiánico” aparece de nuevo cuando Jesús le pide al leproso que “no se lo cuente a nadie”. Lo envía a los sacerdotes porque eran ellos los que tenían que dar la comprobación necesaria para que el enfermo pudiera volver a la vida social.

Para la reflexión:

  1. ¿He tocado a algún “leproso” últimamente? ¿Alguien que se siente “fuera” de mi comunidad?

  2. ¿Me acerco al Señor con confianza cuando necesito su toque y su sanación? ¿Permito que otr

  3. os me “toquen” con su ayuda y apoyo cuando los necesito?

 

19 de febrero de 2006
7
mo Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Marcos 2:1-12 Tiempo después, Jesús volvió a la ciudad de Cafarnaún y se supo que estaba en casa. Se reunió tanta gente que no quedaba lugar ni siquiera delante de la puerta. Y mientras Jesús les anunciaba su mensaje; le trajeron un paralítico; cuatro hombres lo llevaban en su camilla. Como no podían acercarlo a Jesús a causa de la multitud, abrieron el techo del lugar donde él estaba y por ahí bajaron al enfermo en su camilla. Cuando vio la fe de esta gente, Jesús dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Estaban ahí sentados algunos maestros de la Ley, y pensaron: ”¿Cómo puede hablar así e insultar a Dios? Pues, ¿quién puede quitar el pecado sino Dios y solamente él?”. En ese mismo instante el espíritu de Jesús supo lo que pensaban. Por eso les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o ‘Levántate, toma tu camilla y anda’? Sepan, pues, que el Hijo del Hombre tiene en la tierra el poder de perdonar los pecados”. Y le dijo al paralítico: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. El se levantó, y al momento, todos lo vieron que cargaba su camilla para irse con ella. La gente quedó asombrada y todos alabaron a Dios, pues decían: “Nunca habíamos visto nada parecido”.

Comentario breve:
En el capítulo 2, Marcos continúa las historias de las curas milagrosas de Jesús. Hoy, el Señor regresa a la casa de Simón, allí donde había curado a su suegra y donde ahora se congrega un gentío. Cuatro hombres llevando en la camilla al amigo paralítico conmueven a Jesús quien no espera palabra alguna del enfermo. Al ver la fe de los amigos le dice al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Todo judío sabía que el poder de perdonar los pecados era un privilegio exclusivo de Dios. Las palabras de Jesús en esta escena marcan el inicio de muchos encuentros polémicos con los fariseos y los escribas. La acusación de blasfemia o insulto a Dios la repiten los fariseos en el juicio de Jesús (14:60-64).

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Lo que revela totalmente la identidad de Jesús no son los milagros sino su poder de perdonar pecados.

  • La fe de los amigos fue suficiente para captar la atención de Jesús.

  • El poder sanador de Dios tiene una dimensión comunitaria.

Para la reflexión:

  1. ¿Me encuentro paralizado por el miedo o por no ser capaz de aceptar el amor y el perdón de Dios?

  2. ¿Puedo perdonar a los que me han herido y así lograr liberarme del odio que me tiene paralizado espiritualmente?

 

26 de febrero de 2006
8
vo Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Marcos 2:18-22 En aquel tiempo, los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos estaban ayunando, y algunas personas vinieron a decir a Jesús: “¿Por qué no ayunan tus discípulos como lo hacen los de Juan y los de los fariseos?” Jesús les contestó: “¿Pueden ayunar los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Cierto que no; no deben ayunar mientas está con ellos. Pero llegará el momento en que el novio les será arrebatado: entonces ayunarán. Nadie remienda el vestido viejo con un pedazo de tela nueva; porque la tela nueva encoge: tira la tela vieja y se hace más grande la rotura. Y nadie echa vino nuevo en vasijas viejas, porque el vino las rompería. Así se echarían a perder el vino y las vasijas. ¡El vino nuevo en vasijas nuevas!”

Comentario breve:
Hoy es el último domingo antes del Miércoles de Ceniza (1 de marzo) y continuamos oyendo las historias de los conflictos entre Jesús y las autoridades religiosas judías. Después de la cura y el perdón del paralítico que escuchamos la semana pasada, Marcos nos relata que Jesús comenzó a formar una nueva comunidad que provocó escándalo en los ambientes judíos. Estos no podían entender que Jesús llamara a sus discípulos de entre los más sencillos (pescadores), y de entre los pecadores (cobradores de impuestos). Este comportamiento escandalizó a los judíos que se preguntaban: “¿Por qué este hombre cena con pecadores y cobradores de impuestos?” (v.16).

Hoy Marcos nos relata un conflicto diferente: “¿Por qué no ayunan los discípulos de Jesús?” El Maestro saca de la tradición judía la imagen del banquete de bodas que se refería a la presencia de Dios entre su pueblo. El pueblo ayunaba en preparación a la venida de Dios, pero no cuando se estaba celebrando su presencia como en un banquete nupcial. La presencia de Jesús en el mundo proclamando el reino de Dios no era el momento de ayunar.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • El reino de Dios ya está entre nosotros. Cuando los cristianos ayunamos es en preparación para la plenitud del banquete celestial.

  • Las dos parábolas indican que no es posible entender la nueva obra salvadora (vino nuevo) usando los esquemas mentales de la tradición judía (vino viejo).

  • La ley de Moisés (vasija vieja) no puede contener el evangelio de Jesús.

Para la reflexión:

  1. ¿Disfruto el momento presente? ¿Reconozco la presencia de Dios en mi vida y la celebro?

  2. Al comenzar este tiempo de Cuaresma, ¿cuál será la razón de mi ayuno?