Rezar por más vocaciones
La Liga Orante Vocacional cumple 30 años
Angelique Ruhi-López
La Voz Católica
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El
P. Michael Carruthers,
Delia Berta Gonz´alez y el Arzobispo John
C. Favalora. Foto: Angelique Ruhi-López. |
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A lo largo de treinta años, la Liga Orante Vocacional ha rezado
por las vocaciones sacerdotales en la Arquidiócesis de Miami, y
las ha apoyado. Semejante constancia ha dado frutos porque “una
mujer sumamente atrevida y un hombre inquieto” decidieron
comenzar este apostolado, afirmó el Obispo Auxiliar Emérito
Agustín A. Román.
“La mujer era Delia Bertha González, que revolvió a todo Miami,
y el hombre era Mons. Felipe J. Estévez, que estaba al frente de
las vocaciones en ese entonces. El Espíritu Santo estaba obrando
en ellos para que empezaran a orar por las vocaciones”, explicó
Mons. Román durante su homilía en la Misa efectuada el 21 de
enero, en el Seminario St. John Vianney, para celebrar el 30º
aniversario de la Liga Orante.
El apostolado surgió de un programa radiofónico que Mons. Román,
entonces Vicario del Apostolado Hispano, grabó en enero de 1976.
En él se dirigió a los enfermos y a los ancianos, pidiéndoles
que unieran sus dolores, sus sufrimientos y su soledad a los de
Jesucristo, y que, junto con Él, los ofrecieran por el aumento
de las vocaciones sacerdotales, religiosas, de diáconos
permanentes y de laicos comprometidos. Mons. Román les dio el
teléfono de Delia Bertha González, quien les daría mayor
información. Casi 20 personas llamaron a González ese día, y
ella se sintió tan entusiasmada por la respuesta que, junto con
Mons. Estévez –que fue su alumno en Cuba desde el cuarto grado–
inició un apostolado de oración telefónica.
“Estoy muy satisfecha con este proyecto de oración. Cada día
tenemos más entusiasmo”, dijo González, que le presentó al
Arzobispo John C. Favalora y al P. Michael Carruthers, el nuevo
rector del seminario St. John Vianney, un cheque de $13,000 en
nombre de la Liga Orante Vocacional.
“Le quiero dar las gracias a la Liga Orante no sólo por el
dinero; en un gracias personal, porque hace 21 años entré
en esta capilla por primera vez como seminarista”, indicó el P.
Carruthers. “Sus oraciones me han tocado y me dieron el coraje
para seguir al Espíritu y entrar en el sacerdocio”, explicó.
“Desde mi primera parroquia; durante mis años de trabajo en el
Centro Pastoral; en mi parroquia de la ‘Ciudad que progresa’, mi
añorada Hialeah, y estando de regreso aquí, en el seminario,
acompañando a aquellos que están empezando el viaje, sus
oraciones me han dado paz, fuerza y ayuda”.
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