|
|
|
|
|
|
|
LA HABANA (18 de febrero, 2006).-Veinte años después del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) y también en la Catedral de la Habana, 173 delegados de 11 diócesis de Cuba renovaron su compromiso de ser Iglesia orante, encarnada y misionera y construir así una sociedad mejor en su patria. Como entonces, los delegados y el pueblo congregado expresaban ante Dios su compromiso de “ser tus manos, ser tu Iglesia, ser tu voz”. Con la diferencia de que ahora, veinte años después, podían constatar que aquel compromiso había dado frutos y que el espíritu generado por el ENEC en 1986 sigue alentando la tarea pastoral de la Iglesia en Cuba. En 20 años, han crecido las infraestructuras organizativas de la Iglesia al duplicarse el número de obispos, de siete a 14, al crearse cuatro diócesis nuevas y la provincia eclesiástica de Camagüey, y al nombrarse un cardenal para Cuba en la persona del arzobispo de La Habana, Mons. Jaime Ortega.
Existen en Cuba 330 sacerdotes, de los cuales 155 son nativos, y 126 religiosos. El número de religiosas es 646, de las cuales 130 son cubanas. Son 31 los religiosos hermanos y 29 los miembros de Institutos seculares. Hay en Cuba 61 diáconos permanentes, un ministerio que no existía antes del ENEC. Otras realizaciones tienen que ver con las relaciones con iglesias hermanas que ofrecen su solidaridad, o la participación en acontecimientos eclesiales, la formación de las personas, la vitalidad de la misión, iniciativas de promoción humana, medios de comunicación, tres planes pastorales, nuevos espacios de misión, mensajes episcopales y, sobre todo, “el heroísmo anónimo y la entrega callada de laicos, religiosos y sacerdotes.” Después del encuentro aniversario se reúne la Conferencia de Obispos para elegir nueva directiva e iniciar una nueva estructura en línea con el III Plan Global de Pastoral que se acaba de presentar. Durante la Eucaristía que clausuró este encuentro aniversario, del 15 al 18 de febrero, el Cardenal Jaime Ortega recordó el espíritu que se había vivido en el ENEC y también las opciones que entonces se tomaron, y señaló que ser Iglesia orante, encarnada y evangelizadora, es un programa de largo alcance, un programa perenne.
Para celebrar este aniversario habían sido convocados nueve delegados de cada diócesis con su obispo. También acudieron a la cita 40 invitados en calidad de expertos, colaboradores, obispos de iglesias hermanas y hermanos de otras iglesias cristianas en Cuba. Asistió, como representante del Papa, el Cardenal Renato Martino, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, quien ofreció dos conferencias sobre la doctrina social de la Iglesia a las que asistió Caridad Diego, de la Oficina de Asuntos Religiosos del gobierno cubano. El día de la inauguración se presentó la nueva edición del Documento Final del ENEC, y también un documental de hora y media con el título de Félix Varela: un cubano santo, realizado por un grupo brasileño bajo la dirección de Renato Barbieri. En sus palabras de bienvenida, el Cardenal Ortega no sólo ubicó el ENEC en su contexto eclesial después de la reunión de los obispos latinoamericanos en Puebla. Habló también de su ubicación sociopolítica, en los años 80, “los días tristes del Mariel y años en que se repetían los actos de repudio y se vivía el doloroso enfrentamiento entre hermanos”. Recordó cómo él y Mons. Pedro Meurice, arzobispo de Santiago de Cuba, visitaron al encargado de asuntos religiosos del gobierno, Felipe Carneado, para pedirle que cesaran aquellas manifestaciones violentas. En el curso de aquella conversación, Carneado había dicho: “aquí se impone una reflexión nacional”.
Aquella reflexión no se dio, “pero los católicos sí hicimos la reflexión”, dijo el cardenal, recordando el proceso de la Reflexión Eclesial Cubana que se realizó en las comunidades y que culminó en el encuentro nacional. Para el 20 aniversario, el Papa Benedicto XVI envió un mensaje, animando a los católicos cubanos “a acercarse a la realidad como camino de promesas y salvación… y descubrir en las experiencias los signos y las señales de Dios vivo que camina con ustedes… y con todos los que viven en esa tierra, creyentes o no creyentes, los cercanos y los lejanos, los que siembran y los que desparraman, porque todos están invitados a la fiesta de la vida que el Padre nos regala.” Con palabras de Juan Pablo II en su visita a Cuba en 1998, volvió a pedir que “Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”, y puntualizó que esta apertura exige “examinar primero cómo abrir el corazón y el entendimiento a las cosas de Dios, cómo abrirse a quienes conviven, creyendo y confiando unos en otros, aunque haya diferencias de modos de pensar o creencias; y en fin, cómo abrirse al ámbito mundial con los retos de sus posibilidades y sus dificultades al mismo tiempo”. No todos los delegados presentes en este evento habían participado en el ENEC. Se detectaban rostros nuevos y un buen grupo de jóvenes con poca andadura de Iglesia. El encuentro celebrado en la casa sacerdotal San Juan Vianney, en el Vedado, consistió en conferencias magistrales que analizaron el ENEC desde su génesis e historia (Mons. José Félix Pérez); desde su eclesiología (P. Jesús Espeja O.P.); desde su impacto pastoral en la vida de la Iglesia (Mons. Dionisio García). En otra conferencia, Mons. Emilio Aranguren hizo un recorrido por la vida de la Iglesia en los últimos 20 años. El Cardenal Renato Martino, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, presentó la edición del Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, que se puso a la venta para los delegados. Y como colofón del encuentro, se presento el Tercer Plan Global de Pastoral para la Iglesia en Cuba a través de un panel en el que intervinieron Mons. Aranguren; Rita Pretirena; de la Conferencia Episcopal, el diácono Juan Carlos Urquijo y el P. Jorge Cela, S.J. bajo cuya dirección se ha llevado la encuesta nacional sobre la Iglesia en Cuba, a la que responde el nuevo Plan. A lo largo de los 3 días no faltaron los momentos de oración y de celebración. El jueves 16 tuvo lugar una recepción auspiciada, en la misma casa sacerdotal, por el Nuncio Apostólico Luigi Bonazzi y el Arzobispado de la Habana, con asistencia de representantes del cuerpo diplomático. El viernes 17 se presentó una velada cultural en la que participaron grupos musicales. El evento terminó el sábado 18 con una Eucaristía en la Catedral de la Habana, en la que estuvieron presentes más de cien sacerdotes y diáconos, y numerosas religiosas y laicos.
Memoria de lo vividoLos testimonios de los delegados durante el primer día fueron caldeando el ambiente y transmitiendo la experiencia que vivieron en 1986. Fue el momento para recordar a personas, reconocer esfuerzos y evocar sentimientos. “Para mí fue una sorpresa, nunca habíamos participado en nada igual”, dijo Mons. Rámon Polcari, rompiendo el silencio de la sala. El nuevo Obispo Auxiliar de La Habana, Mons. Juan de Dios Hernández, subrayó que detrás del ENEC “hay una historia de fidelidad y de entrega generosa de nuestros laicos, y toda esa carga de fidelidad, sin derrotismos o quejas inútiles, es lo que dio frutos del Espíritu, que irrumpió desde el surco y dio una mística a esa etapa en que no había nada y lo había todo”. Se recordó el entusiasmo de los sacerdotes por ir a las convivencias, el esfuerzo del P. Bruno Roccaro durante la etapa de la Reflexión Nacional (REC), trabajando y analizando los datos y estadísticas con la ayuda de los seminaristas. Se reconoció el aporte que habían dado los laicos en el proceso de reflexión. Y se repitió la frase convertida en lema de trabajo: “pasos cortos, mirada larga y un poco de picardía”. También el Cardenal Martino compartió su sorpresa cuando, siendo nuncio en Tailandia y pensando que la Iglesia cubana estaba acabada, supo de los trabajos del ENEC. Al leer los informes “me di cuenta de que la Iglesia en Cuba estaba viva”. Un testimonio emotivo fue el de un delegado que compartió “cómo algunos de nosotros tuvimos que pedir ropa prestada para venir”.
Un nuevo Plan Pastoral“Hace 20 años, lo que hoy ya es pasado reciente, era entonces futuro. Lo que entonces pensamos a modo de sueño, hoy constatamos que, en muchos casos, se convirtió en realidad”, dijo Mons. Aranguren al hablar del camino recorrido por la Iglesia en Cuba a 20 años del ENEC Y para demostrarlo, ofreció los datos concretos de las realizaciones en cada etapa. Para Mons. Aranguren el ENEC marcó el paso de “una práctica eclesial de mantenimiento o de conservación a otra de misión, de puertas abiertas”. Una práctica que ha producido dos planes pastorales (1997 y 2001) y un tercer plan, precisamente dado a conocer al finalizar el encuentro. Pero, a diferencia de los anteriores, éste ha sido precedido por una encuesta nacional y un estudio, llevado a cabo a partir del año 1998 y concluido en 2005, que abarcó una muestra estratificada que incluyó 3,411 encuestas válidas, representativas de la casi totalidad de parroquias en la isla. El estudio es el marco de realidad que describe el lugar en donde se encuentra la Iglesia en Cuba. El marco operativo del plan ofrece los objetivos a los que quiere aproximarse en los próximos cinco años y la pistas de acción que permitirán dar pasos hacia esas metas. Además, el Plan Global ofrece un marco doctrinal para iluminar el camino y para transitar de una etapa a otra. Espiritualidad cristiana, identidad laical y misión evangelizadora son los retos prioritarios del Plan Global. Estos retos habrán de trabajarse a través de líneas de acción específicas: formación integral, comunidades vivas y dinámicas y promoción humana. “Un plan es un instrumento para lograr un objetivo”, explicó el P. Jorge Cela, al presentar el Plan. “ De hecho es nuestra carta de ruta”, añadió. “Es una brújula, un mapa en nuestras manos. Supone unas razones y afectos que mueven nuestra voluntad y unas informaciones sobre la cambiante realidad”. En unas breves palabras antes de finalizar el encuentro, el Cardenal Ortega animó a los presentes a construir el futuro, viviendo el presente plenamente. “Creo que se está haciendo mucho”, dijo. “Hagamos el Plan Pastoral con gran espíritu”.
|