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R E F L E X I O N E S   C A T Ó L I C A S
S O B R E   L A   B I B L I A

Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana

 

 

5 de marzo de 2006
1er. Domingo de Cuaresma (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según San Marcos 1:12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Allí permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivía entre los animales salvajes, pero los ángeles le servían.

Después que tomaron preso a Juan, Jesús fue a la provincia de Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Hablaba en esta forma: “El plazo está vencido, el Reino de Dios ha llegado. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva”.

 

Comentario breve:

Hoy es el primer domingo de cuaresma. La cuaresma es el tiempo en que experimentamos el desierto, el lugar donde confrontamos el mal en nuestras vidas. Caminamos con Jesús hacia el Calvario donde con él venceremos  el pecado y la muerte. La versión de Marcos es más corta que la de Lucas y Mateo. Esto hace el relato más directo: el mismo Espíritu que descendió sobre Jesús en su bautismo es el que hoy lo lleva al desierto por 40 días. Es el momento de confrontar a Satanás quien trata de obstaculizar el plan de Dios. Las bestias salvajes representan los peligros del desierto, y los ángeles la presencia de Dios. Al igual que Jesús, el profeta Elías fue alimentado por un ángel en el desierto (1 Reyes 19:5-7). El Reino de Dios ha comenzado en Jesús y exige una respuesta radical: ¡Arrepiéntanse y crean en la Buena Nueva!

 

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Jesús experimentó las fuerzas del bien y del mal en el desierto.

  • El Evangelio libera a los hombres y a las mujeres de todo aquello que los encadena. 

  • Con Dios a nuestro lado, el desierto es un lugar de crecimiento espiritual donde podemos enfrentarnos honestamente con nosotros mismos y con Dios.

Para la reflexión:

  1. Al comenzar esta Cuaresma, voy a examinar cuáles son mis “tentaciones”, y en que áreas estoy fallando. “Tomen otro camino” implica volver los ojos a Dios.

  2. ¿Qué puedo hacer en esta Cuaresma para aumentar mi confianza en Dios y mi disposición de ayudar a los demás?

 

12 de marzo de 2006
2do. Domingo de Cuaresma (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según San Marcos 9:2-10
En aquel tiempo, Jesús invitó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos, secretamente, a un cerro muy alto. Y allí cambió de aspecto delante de ellos. Sus ropas se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo sería capaz de blanquearlas de ese modo. Se le aparecieron Elías y Moisés,* los cuales conversaban con Jesús. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Levantemos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.  En realidad no sabía lo que decía, porque estaban aterrados. Y se formó una nube que los cubrió con su sombra, y desde la nube llegaron estas palabras: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”. Y de pronto, miraron a su alrededor: no vieron ya a nadie; sólo Jesús estaba con ellos. Cuando bajaban del cerro les ordenó que no dijeran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron el secreto, aunque se preguntaban unos a otros qué sería eso de resucitar de entre los muertos.

*Dos figuras claves del Antiguo Testamento: Moisés dador de la ley, y Elías, el profeta.

Comentario breve:
Cada año el segundo domingo de cuaresma nos narra la transfiguración de Jesús. Esta gloriosa epifanía* es muy diferente a la historia de las tentaciones que leímos el domingo pasado. Las tentaciones destacaron la humanidad de Jesús, Hijo de Hombre, quien fue tentado como nosotros.  La transfiguración resalta su divinidad. Jesús es el Hijo de Dios y manifiesta su gloria a los tres discípulos. Su apariencia cambia, como también cambió después de la resurrección. Pedro intenta atrapar el momento y levantar tres tiendas en el monte. Sin embargo, Jesús no permite que los discípulos se queden en la maravilla de la experiencia. Marcos narra que Jesús sabía que a ellos les iba a resultar difícil aceptar su sufrimiento y muerte en la cruz. Por esto, les ordena no decir nada sobre la gloria de la transfiguración hasta que él no haya resucitado de entre los muertos. 

*Manifestación divina en el mundo.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • La presencia de Moisés y de Elías es un signo de que Jesús va a realizar todas las expectativas del pueblo judío.

  • La revelación de la gloria de Dios culmina con la voz desde la nube, como en el bautismo de Jesús. Jesús es el Hijo de Dios y debemos escucharlo.

  • El ideal del cristiano es experimentar la presencia de Dios, no sólo “saber” sobre él.

Para la reflexión:

  1. ¿Estoy siempre pidiéndole a Dios “epifanías” y señales? ¿Soy fiel aún cuando las cosas no salen como yo quiero?

  2. ¿Puedo acompañar a los demás en los momentos de sufrimiento? Explique.

 

19 de marzo de 2006
3er. Domingo de Cuaresma (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según San Juan 2:13-25
En aquel tiempo se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y también a los cambistas, sentados detrás de sus mesas. Hizo un látigo con cuerda y los echó a todos fuera del Templo con ovejas y bueyes, y derribó las mesas desparramando el dinero por el suelo. A los que vendían palomas les dijo: “Saquen eso de aquí y no hagan de la Casa de mi Padre un lugar de negocios”. Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: “Me devora el celo de tu Casa”. Los jefes judíos intervinieron: “¿Qué señal milagrosa nos muestras para justificar lo que haces?” Jesús respondió: “Destruyan este templo y yo lo reedificaré en tres días”. Ellos contestaron: “Cuarenta y seis años demoraron en la construcción de este templo.* Y tú, ¿piensas construirlo en tres días?” En realidad, Jesús hablaba de este otro templo que es su cuerpo. Solamente cuando resucitó de entre los muertos sus discípulos recordaron lo que él había dicho y creyeron tanto en la Escritura como en estas palabras de Jesús. Jesús se quedó en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, y muchos creyeron en él al ver las señales milagrosas que hacía. Pero Jesús no se fiaba de la gente, porque los conocía a todos y no necesitaba que alguien le informara de los otros porque él sabía lo que hay en el hombre.

*Este templo fue comenzado por Herodes en el año 20-19 a.C. y terminado en los años 60 d.C.

Comentario breve:
Los cuatro evangelios relatan este incidente, pero Juan lo sitúa al principio y los sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) hacia el final de la vida pública de Jesús. El estilo de Juan es único: se vale de dichos enigmáticos y simbólicos que probablemente no fueron entendidos en el momento en que ocurrieron los hechos. Cuando el evangelio fue escrito, ya los romanos habían destruido el templo de Jerusalén en el 70 d.C. La destrucción del templo fue un desastre espiritual para Israel y debe haber afectado profundamente a los primeros judíos-cristianos. La teología del evangelio de Juan sobre Cristo como el nuevo templo debió animar a los que sentían la pérdida de su identidad religiosa. Jesús había hablado de la necesidad de purificar el templo, y ahora su función sería reemplazada por el cuerpo de Cristo resucitado.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • El texto refleja el antagonismo entre judíos y cristianos cuando Juan escribe el evangelio (90-100 d.C.) Para entonces, los cristianos ya no eran considerados una secta judía.

  • El evangelio nos invita a creer no por las señales que vemos, sino porque hemos entendido y aceptado el mensaje de Jesús.

  • La Cuaresma es el tiempo de “limpiar” nuestros corazones de todo lo que no sea bueno.

Para la reflexión:

  1. ¿Quiénes son los mercaderes que contaminan mi templo? ¿Envidias, egoísmo, violencia? Explique.

  2. ¿Qué “basura” me impide acercarme a Dios o estar disponible para ayudar a otros?

 

26 de marzo de 2006
4to. Domingo de Cuaresma (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según San Juan 3:14-21 En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: “Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado en alto, para que todo aquel que crea en él tenga la vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que le dio su Hijo Único, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no mandó a su Hijo a este mundo para condenar al mundo sino para salvarlo. El que cree en él no se pierde; pero el que no cree ya se ha condenado, por no creerle al Hijo Único de Dios. La Luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas: ahí está la condenación. El que obra mal, odia la luz y no viene a la luz, no sea que su maldad sea descubierta y condenada. Pero el que camina en la verdad busca la luz, para que se vea claramente que sus obras son hechas según Dios”.

Comentario breve:
La referencia a la serpiente recuerda el incidente en el libro de Números 21:9 en que una serpiente de bronce fue levantada por Moisés en el desierto como símbolo de salvación para los judíos. Juan compara ese hecho con el momento en que el Hijo del Hombre será también “levantado” en el madero de la cruz para la salvación de todos. El propósito de la vida de Jesús es salvar a todo el mundo, pero algunos se condenarán a sí mismos al rechazar la Luz. El amor de Dios no se impone jamás, pero quien lo rechaza se condena a sí mismo. Para Juan, Nicodemo es el modelo del verdadero discípulo por haber aceptado el don de la revelación en su corazón.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Jesús es la Palabra eterna de Dios, que estaba con Dios y ERA Dios desde el principio de la creación. Esta Palabra se hizo carne para nuestra salvación.

  • La venida de Jesús es el acto más grande del amor de Dios por nosotros.

  • Para Juan, la “vida eterna” es nuestra relación con Cristo y comienza ahora.

Para la reflexión:

  1. ¿Cómo doy testimonio ante los demás del amor de Dios por todos?

  2. ¿De qué forma concreta escogí la luz y rechacé las tinieblas esta semana?