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Controversia por estudio sobre
aportes impositivos de inmigrantes

EFE

Los indocumentados son el centro de una controversia política en Georgia, donde algunos destacan su aporte a la economía y otros enfatizan el gasto que representan para el estado y la necesidad de tener leyes más duras contra esta comunidad.

Los partidarios de un régimen migratorio más flexible prepararon una investigación independiente, que calcula en unos $252 millones los aportes impositivos de los trabajadores indocumentados de Georgia.

El estudio de Georgia Budget and Policy Institute (GBPI), con sede en Atlanta, se dio a conocer pocos días antes de que el senador estatal republicano Chip Rogers presentara una versión modificada de sus propuestas a favor de restringir los servicios públicos a los inmigrantes indocumentados.

La iniciativa de Rogers es una entre varias presentadas en la Asamblea estatal contra los extranjeros indocumentados en el estado.

Rogers afirma que los inmigrantes cuestan al fisco $1,000 millones en beneficios sociales.

Alan Essig, director de comunicaciones de GBPI, dijo que esa cifra es un cálculo realizado sobre datos de la Florida, “lo que es absolutamente irrelevante para el estado de Georgia”.

La investigación realizada por Sarah Beth Coffey para GBPI, estima que en Georgia viven entre 228,000 y 250,000 indocumentados, que contribuyen con una cifra de entre $215.6 millones y $252.2 millones en concepto de impuestos.

Essig dijo que GBPI solamente trata “de ofrecer información sólida para el debate de la inmigración, sin tomar postura sobre el tema”.

GBPI se describe como una organización independiente, pero el diario Atlanta Journal-Constitution ha señalado que ha recibido apoyo de grupos partidarios de cambios sociales “progresistas”.

Según Essig, “lo que queremos demostrar es que los inmigrantes indocumentados sí están haciendo un aporte”, aunque reconoció que dada la incertidumbre existente en cuanto a la fidelidad de los datos, las cifras son apenas aproximaciones.

El informe dice que en el caso de los inmigrantes que tienen documentos, “los estudios han demostrado que la primera generación de inmigrantes paga más en impuestos federales que lo que recibe en beneficios”.

Sin embargo, aclara que “no está claro” si los inmigrantes indocumentados pagan suficientes impuestos como para cubrir los servicios usados.

John Keely, del Center for Immigration Studies, en Washington, que favorece restricciones a la inmigración, dijo que “es imposible que los extranjeros indocumentados hagan un aporte al tesoro”.

Según Keely, “estamos hablando de gente pobre, y los pobres, por la naturaleza de la estructura impositiva de este país, pagan muy poco o nada en impuestos”.

Agregó que “usan escuelas, los servicios públicos, y tienen empleos que no hacen las deducciones impositivas u ofrecen seguro médico”.

Por su parte, Ira Mehlman, director de comunicaciones de Federation for American Immigration Reform (FAIR), en Washington, señaló que “sin importar si hacen un aporte económico o no, el hecho de que están sin documentos en el país no cambia”.

Mehlman agregó que las investigaciones de los aportes impositivos de los indocumentados tienden a ignorar los costos indirectos, como la carga que representan para el sistema hospitalario y educativo.

Mehlman también rechazó la noción de que los inmigrantes hacen trabajos que los estadounidenses no quieren.

Para Mehlman, “los trabajadores indocumentados son mano de obra barata solamente para los empleadores, porque los beneficios sociales y la salud son aportes del estado”.

Sin embargo, Douglas Rivlin, portavoz de National Immigration Forum, también con sede en Washington, dijo que no estaba sorprendido por el estudio de GBPI, porque “los inmigrantes están haciendo un aporte inmenso a la economía del país, porque están pagando cada dólar de impuestos y no reciben los beneficios que reciben los residentes legales”.

Rivlin aseguró que “sí, en una etapa inicial le cuestan al estado, por los costos de su educación y los beneficios, pero esos niños se van a convertir en ciudadanos estadounidenses educados que ayudarán a que la economía de este país siga marchando”.