Grupos afirman que reforma no funcionará
sin legalizar a indocumentados
La AFL-CIO, junto con la Conferencia Católica, la Cámara de
Comercio, la Unión Internacional de Trabajadores de Servicios,
la Asociación de Abogados y otras entidades, apoya la
legalización de los indocumentados.
Rosendo Majano
EFE
Los grupos a favor de una reforma migratoria justa coinciden con
el presidente Bush en la necesidad de reforzar la seguridad
fronteriza, pero creen que su iniciativa debe incluir la
legalización de millones de indocumentados.
En su discurso del 31 de enero sobre el Estado de la Unión ante
una sesión conjunta del Congreso, Bush descartó la posibilidad
de respaldar una amnistía para unos 12 millones de extranjeros
indocumentados.
El presidente destacó que Estados Unidos debe hacer más
estrictas sus normas de inmigración y reforzar la protección
fronteriza, aunque reiteró su propuesta de un programa de
trabajadores temporales.
La idea de permitir la entrada de trabajadores temporales
incomodó al legislador republicano Tom Tancredo, quien ha dado
su apoyo a proyectos de ley tenidos como antiinmigrantes, y
entre los que figura el de penalizar a los inmigrantes que
permanezcan indocumentados en este país.
Tancredo, que avala la construcción de un muro en la frontera
con México, dijo que Estados Unidos debe reforzar la seguridad
en la línea divisoria sur antes de aprobar un plan de
trabajadores temporales.
Para el representante republicano por Colorado, Bush
“tristemente perdió otra gran oportunidad de corregir el curso
de su reforma migratoria”.
“El presidente debe cumplir nuestras leyes de inmigración antes
de considerar cualquier propuesta de trabajadores” extranjeros,
precisó.
Tancredo, que también ha pedido la militarización de la frontera
sur, advirtió que “hasta que se imponga el orden y la ley” en
esa zona con México, en la que asegura que impera la anarquía,
no se podrá hablar de temas laborales migratorios.
Por su lado, la federación sindical estadounidense AFL-CIO tiene
la visión de que se puede garantizar la seguridad fronteriza y
de Estados Unidos en general, como pretende la Casa Blanca, sin
afectar los derechos de los inmigrantes ni del resto de
habitantes de este país.
La AFL-CIO, junto con la Conferencia Católica, la Cámara de
Comercio, la Unión Internacional de Trabajadores de Servicios,
la Asociación de Abogados y otras entidades, apoya la
legalización de los indocumentados.
Estas organizaciones estiman que una eventual reforma sin el
cambio de estatuto migratorio de estas personas, “no solucionará
ninguno de los problemas del maltrecho sistema migratorio
actual”.
Eliseo Medina, que preside la Unión Internacional de
Trabajadores de Servicios, dijo que nadie discute la importancia
de mejorar la seguridad nacional, particularmente en la frontera.
Sin embargo, señaló que estas medidas deben ir acompañadas de un
proceso legal ordenado que permita a los indocumentados
integrarse plenamente a la sociedad de Estados Unidos por medio
de la residencia permanente (green card).
Medina indicó que el refuerzo policial en la frontera debe
incluir “una inteligente” inspección y revisión electrónica,
procedimientos justos, un proceso eficiente y también
estrategias para desarticular a las bandas de contrabandistas de
inmigrantes y de otros delincuentes.
Resaltó que un sistema de vigilancia de esta clase, y la
legalización de los indocumentados, permitiría a la Patrulla de
Fronteras y otras agencias policiales centrar su atención en la
protección de los habitantes de Estados Unidos, en lugar de
desviar sus esfuerzos en la persecución de extranjeros “sin
papeles”.
Tanto Medina como otros líderes hispanos esperan que el Congreso
actúe de forma inteligente y apruebe una reforma migratoria
global que beneficie a todos los niveles de la sociedad.
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