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“Lo nuestro fue amor a primera vista”, dice, con un brillo pícaro en los ojos, Connie Campadonico. “Mi esposo, Guido, y yo cumplimos 60 años de casados, y venimos a renovar nuestros votos matrimoniales porque seguimos tan enamorados como el primer día. Nos conocimos en el negocio de mi padre”, recuerda, “pero tuvimos que esperar seis años para casarnos, porque él fue llamado por el servicio militar. En estos años hemos pasado de todo, con altas y bajas, pero siempre unidos”. Los Campadonico y otras 244 parejas se reunieron el 11 de febrero en la Catedral St. Mary, para celebrar con una Misa sus 25, 50, 60 o más años de casados. El Centro de Enriquecimiento Familiar de la Arquidiócesis de Miami organiza todos los años esta Misa de aniversario, con la colaboración del Grupo Internacional Encuentro Matrimonial y el Departamento de Liturgia Diocesano, coincidiendo con la celebración de San Valentín y el Día Mundial del Matrimonio.
En esta ocasión, la Misa fue presidida por el Arzobispo de Miami, John C. Favalora, y concelebrada por el Obispo Auxiliar John G. Noonan, el P. Luis Pérez (párroco de San Lázaro, en Hialeah), el P. Kris Martos (cuyos padres renovaron votos matrimoniales durante la ceremonia), el P. Terence Hogan (rector de la Catedral), Mons. Michael Souckar (canciller de la Arquidiócesis) y el P. Eduardo Jiménez, directorio del Ministerio Familiar de la Arquidiócesis. Durante la Misa se destacó la importancia de mantener unido el matrimonio, especialmente en tiempos difíciles como los de hoy en día. “La mayor manifestación del amor de Dios es habernos entregado a Cristo, Su Hijo. En el matrimonio, lo más importante es compartir el amor con la pareja y con los hijos”, afirmó el Obispo Auxiliar Mons. John G. Noonan. “En estos tiempos es más difícil permanecer unidos, pero las enseñanzas dicen que tenemos que amarnos los unos a los otros, amar a Dios y comprometernos de por vida. Tienen que amarse en las buenas y en las malas y, para lograrlo, Dios los va a ayudar”, precisó Mons. Noonan. Para muestra, un botón: John y Josephine Damich cumplen este año 71 años de casados. Lamentablemente, no pudieron estar presentes en la Misa, pero son un ejemplo digno de mencionar. “Nos conocimos en Cuba, en un pequeño pueblecito que se llama Bolondrón, y el P. Manuel Gonzales Dávalos fue el que nos casó hace 50 años”, dicen Agustina y Orestes Herviz. “Nuestro secreto para permanecer casados es seguir las enseñanzas de Dios y tener mucho amor, comprensión y paciencia con el cónyuge”. Renovando también sus votos matrimoniales encontramos a Juan Azurmendi y Margarita Trujillo. “Cincuenta años no pasan en vano. Nos conocimos en Matanzas, Cuba”, dice ella. “Él era amigo de mi papá y, cinco años después, nos casamos. Estuvimos de novios un año y medio. Todos estos años han sido de mucha comprensión y prudencia”, recuerda. ¿El secreto? “Yo les diría a los jóvenes de hoy que piensen antes de casarse, que conozcan bien a su pareja. Es importante, pero no imprescindible, que sean de la misma religión, de la misma cultura y de edad más o menos cercana, para que se puedan comprender”. Rafael y Margarita Paz forman una de las parejas más jóvenes en esta celebración, pero ya cumplieron sus bodas de plata. Se conocieron en un encuentro de jóvenes en la Iglesia de las Mercedes, en Camagüey, Cuba. “Ella me enamoró dándome agua de tinajón”, recuerda Rafael. “Dice la tradición que si a alguien se le da de beber agua de tinajón, se queda en Camagüey”. Después se hicieron novios y, al cabo de cuatro años, se casaron en la misma iglesia. “No hay una fórmula mágica para un matrimonio feliz, pero es importante que haya comprensión y no molestarse al mismo tiempo”, señala. “Cuando uno está bravo, el otro tiene que saber escuchar y ceder. Es también importante pedir a Dios que nos ilumine y nos lleve por el buen camino. Tienes que comprender que te casaste con esa persona así como era, con sus defectos y sus virtudes, y que no la puedes cambiar”, añade. ¿Su consejo? “Yo les diría a los jóvenes que tienen que prepararse antes del matrimonio. No se trata de tomar dos o tres charlas, hay que comprender que el matrimonio es para toda la vida, y que hay que poner todo de nuestra parte. Es una gran responsabilidad”. El Centro de Enriquecimiento Familiar se encarga de preparar a las parejas para el matrimonio; además, ayuda a padres divorciados y a padres que han perdido un hijo, y ofrece retiros espirituales para parejas; todo esto en español e inglés. El Grupo Encuentro Matrimonial ofrece también reuniones espirituales, para que las parejas casadas puedan examinar su relación y fortalecer la unión conyugal.
Reportera independiente
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