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El Ministerio de Prisiones tiene un nuevo director

Angelique Ruhi-López
La Voz Católica

Sammy Díaz se retiró en diciembre, después de haber trabajado en el Ministerio de Prisiones durante 20 años, 11 de los cuales fueron como director de la pastoral.
Fotos: Angelique Ruhi-López

Después de 20 años sirviendo al Ministerio de Prisiones de la Arquidiócesis, Sammy Díaz se ha retirado y el Diácono Edgardo Farías lo ha remplazado como nuevo director de dicho ministerio.

“Ahora es la época de gente joven con nuevos espíritus y deseos. Estos cambios traen progreso”, dijo Díaz, que fue empleado de la Arquidiócesis durante 11 de sus 20 años al servicio a la pastoral carcelaria.

Bajo la dirección de Díaz, el Ministerio de Prisiones estableció un plan pastoral para crear comunidades de fe en cada cárcel, donde también se imparten los sacramentos y se celebra la liturgia.

“En la cárcel, uno entiende la base de los problemas de la sociedad”, indicó Díaz, que sigue ayudando a las familias de los presos desde la parroquia St. Vincent de Paul, después de jubilarse en diciembre pasado. “La criminalidad es una consecuencia de la falta de amor, del desamor. Nadie se levanta y decide que hoy va a ser delincuente. Son conclusiones que pueden ayudar a otros movimientos y ministerios”, precisó Díaz.

El nuevo director del  Ministerio de Prisiones, el Diácono Edgardo Farías, ha participado en la pastoral por ocho años y desea ampliar el campo del ministerio a las 35 instituciones de detención que existen en la Arquidiócesis.

El Diácono Edgardo Farías se enteró de la existencia del Ministerio de Prisiones de la Arquidiócesis cuando oyó a Díaz hablar de dicha pastoral en Radio Paz, hace unos ocho años. Farías se interesó en servir al ministerio, terminó el proceso de entrenamiento, y fue elegido para trabajar como coordinador del ministerio con las familias de los presos.

“A las familias se les ofrece apoyo espiritual y material, transportación a las distintas cárceles”, señaló el Diácono Farías, que recibe el apoyo de su esposa, que es una trabajadora social, y de su hija de 17 años de edad. “Se ayuda a los hijos, apoyándolos en la escuela, y les damos consejos, sobre todo a las madres”.

Al asumir la dirección de todo el ministerio, el Diácono Farías espera aumentar el número y la formación de los voluntarios que apoyan a la pastoral, voluntarios para los que el único requisito, según él, es tener el corazón dispuesto a trabajar con los presos.

“El trabajo de los voluntarios es complejo”, explicó el diácono. “Se necesitan sacerdotes para oír confesiones y dar Misa; diáconos para administrar otros sacramentos; personas que puedan ofrecer un buen estudio bíblico; algunos que tengan ese don de dar acompañamiento espiritual o consejería; otros que puedan enseñar ciertas cosas, como inglés o español, ya que hay mucha gente analfabeta; y también hay que trabajar afuera de las cárceles, para ayudar a quienes sufren por la ausencia de una persona detenida”, puntualizó.

Entre los otros servicios del ministerio están el apoyo a las víctimas de crímenes, para que puedan perdonar y aceptar su situación, y el programa de reingreso en la sociedad, para ayudar a quienes cumplen su condena a conseguir un trabajo y un lugar donde vivir.

“Llegamos a mujeres, hombres, niños, ancianos, inmigrantes y enfermos mentales. Todos están afectados. Muchos de ellos son personas disfuncionales. Hay que ayudarlos para restaurar su dignidad humana. Hay que abogar por ellos,” afirmó Farías.

En los seis meses iniciales de su dirección, el diácono espera reconocer el terreno de las 35 instituciones de detención –federales, estatales y del condado– que existen en Miami-Dade, Broward y Monroe.

“Mi intención es abrir más servicios y más programas, para establecer un plan pastoral en el cual todos podamos servir con una espiritualidad de prisiones: es decir, con una gran compasión por las miserias humanas, hacia todos los seres humanos y su condición. Esto es lo que caracteriza este ministerio”, expresó el Diácono. “Nuestra fe católica tiene que hacerse presente en las cárceles”.

Para ayudar o trabajar como voluntario en el Ministerio de Prisiones de la Arquidiócesis, llame al 305-762-1093.