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Sindicatos rechazan plan de Bush sobre Trabajadores Temporales

En Estados Unidos hay urgencia de un método para hacer frente a las futuras necesidades de mano de obra foránea en una forma que garantice a los trabajadores inmigrantes sus derechos completos y una voz real en el trabajo.

Rosendo Majano
EFE

 

El programa de Trabajadores Temporales que propone el presidente George W. Bush “esclavizará todavía más a los inmigrantes” y socavará los salarios, según AFL-CIO, la mayor central sindical de EEUU.

Esta federación y otros sindicatos de Estados Unidos tienen la percepción de que ese plan “no es realista” y que afectará los derechos de los trabajadores extranjeros, “tal como ocurrió con el programa Bracero, puesto en marcha después de la II Guerra Mundial”.

El presidente de la poderosa AFL-CIO, John Sweeney, criticó en un comunicado emitido el 2 de febrero “el mensaje dolorosamente claro a todas las familias inmigrantes” por parte del presidente Bush en su discurso sobre el Estado de la Unión, presentado ante una sesión conjunta del Congreso el martes 31 de enero.

Según el líder sindical, ese mensaje a los extranjeros residentes en Estados Unidos por parte del presidente estadounidense, es que “aunque su duro trabajo es esencial para la prosperidad de nuestra nación, ellos no merecen nada mejor que un estatus perenne de segunda clase”.

Sweeney señaló que, en lugar de buscar una solución permanente para millones de trabajadores que ya están en el país pagando impuestos, Bush “continúa empujando por una ampliación del programa de trabajadores huéspedes que esclavizará todavía más a los inmigrantes, mientras socava los salarios y las protecciones de trabajo para todos”.

Esta suposición le permite a la AFL-CIO afirmar que la visión del presidente sobre una sociedad “compasiva” y “decente” es “claramente” limitada.

Además, la central cree que la iniciativa de trabajadores temporales, “por su naturaleza, daña los intereses de los trabajadores extranjeros e igualmente a los nacidos en Estados Unidos”.

Recuerda “los horrorosos” abusos sufridos por los trabajadores en el primero de estos programas -el “bracero”-, y sostiene que esos atropellos están bien documentados “y son indiscutibles”.

Y aunque la mayoría de la gente ve los planes “bracero” como un fenómeno del pasado, la realidad es que su legado de abuso y explotación sigue floreciendo en la sociedad estadounidense contemporánea, a través de modernos programas de trabajadores huéspedes como H1-B y H2-B, subraya la federación.

Este tipo de visados permite la contratación de profesionales y otros trabajadores calificados extranjeros por parte de empresas de Estados Unidos, con un máximo de unas 65,000 visas.

Al igual que una variedad de grupos a favor de los inmigrantes, la central sindical pone de relieve que lo que los trabajadores inmigrantes necesitan es un camino real hacia la legalización migratoria.

Sugiere que en Estados Unidos hay urgencia de un método para hacer frente a las futuras necesidades de mano de obra foránea en una forma que garantice a los trabajadores inmigrantes sus derechos completos y una voz real en el trabajo.

En medio de la controversia sobre este programa, la Coalición de Trabajadores Inmigrantes Esenciales (EWIC, por su sigla en inglés), formada por empresarios y otros grupos de comercio, expresó su preocupación por la escasez de mano de obra semiespecializada y altamente especializada.

La alianza ha dado su respaldo a las políticas que faciliten la contratación de trabajadores esenciales por parte de compañías de Estados Unidos que no puedan cubrir la demanda con personal estadounidense.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos, que participa en la campaña por una reforma migratoria justa y real, dice que el Congreso debe tomar con la máxima seriedad las aportaciones de los inmigrantes y legislar sin rodeos a favor de todos sus derechos.