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2 de abril de
2006
5to.
Domingo de Cuaresma (Ciclo B)
Lectura del Evangelio según San Juan 12:20-33
En aquel tiempo había allí, en medio de la gente, varios griegos
que habían subido a Jerusalén para adorar a Dios en esta fiesta.
Se acercaron a Felipe, que era de Betsaida, en Galilea, para
pedirle un favor: “Señor, queremos ver a Jesús”. Felipe habló
con Andrés, y los dos fueron donde Jesús para decírselo. Por
toda respuesta Jesús declaró: “Ha llegado la hora en que el Hijo
del Hombre va a entrar a su gloria. En verdad os digo si el
grano de trigo no cae en tierra y no muere, queda solo; pero si
muere, da mucho fruto. El que ama su vida la destruye, y el que
desprecia su vida en este mundo la conserva para la vida eterna.
El que quiere servirme, que me siga, y donde yo esté, allí
estará el que me sirve. Si alguien me sirve, mi Padre le dará
honor. Me siento turbado ahora. ¿Diré acaso: Padre, líbrame de
esta hora? Pero no. Pues precisamente llegué a esta hora para
enfrentar esta angustia. Padre, ¡da gloria a tu nombre!”
Entonces se oyó una voz que venía del cielo: “Yo lo he
glorificado y lo volveré a glorificar”. Algunos de los que
estaban allí y que escucharon la voz, decían: “Fue un trueno”;
otros decían: “Le ha hablado un ángel”. Entonces Jesús hizo esta
declaración: “Esa voz no fue por mí, sino por ustedes. Ahora es
el juicio del mundo: ahora el amo* de este mundo va a ser
expulsado. Y cuando Yo haya sido levantado de la tierra, atraeré
a todos a mí”. Jesús daba a entender así de qué modo iba a
morir.
Comentario breve:
San Juan nos dice que, para Jesús, ha terminado la revelación a
través de palabras y milagros. Ahora se inicia el gran signo
revelador del amor de Dios: la “hora” de la pasión gloriosa de
Cristo. En este darse totalmente, Cristo nos revela el amor
tremendo de Dios por toda la humanidad. También proclama
claramente que es necesario “morir” como el grano de trigo para
dar fruto. Cuando Jesús fue alzado en la cruz, levantó con él a
toda la humanidad. Entonces, el camino para la salvación se
abrió a todos: judíos y paganos. La obra salvífica y liberadora
de Cristo es universal y se ofrece a todos sin distinción de
razas, etnias o sexo.
Tres ideas
importantes de la lectura:
-
La pasión y
muerte de Jesús son también su momento de gloria.
-
La Luz que es
Cristo expulsa de este mundo al “amo” o príncipe de las
tinieblas.
-
Jesús llama a
sus discípulos a tener su misma actitud de servicio y
entrega a los demás.
Para la
reflexión:
9 de abril de 2006
Domingo de Ramos
Pasión de
nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 14:1-15:47*.
Conspiración
contra Jesús † Una mujer unge a Jesús † La Última Cena †
Jesús anuncia la negación de Pedro † La agonía en Getsemaní †
Toman preso a Jesús † Pedro niega a Jesús † Jesús ante
Pilato † Crucifican a Jesús † Jesús muere en la cruz †
Jesús es sepultado †
*Para ver la
lectura completa use su Biblia o el misalito dominical.
Comentario
breve:
Todos los evangelistas narran la Pasión de Jesús con un estilo
propio. En Marcos, el secreto Mesiánico* que fue guardado
durante la vida pública de Jesús, se revela ahora a los
discípulos en la Última Cena, públicamente ante el Sanedrín, y
es finalmente reconocido al pie de la cruz por el centurión, un
pagano: “Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios”. Aunque
el Evangelio según San Marcos es el más corto de los cuatro, el
relato de la Pasión ocupa una quinta parte del libro.
Por siglos, antes del Concilio Vaticano II, la Iglesia sólo
proclamaba un 5% de este evangelio. Una de las razones era que
Marcos es bien crítico de los discípulos y sus relatos muestran
que aun al final le fallaron al Señor. Pedro lo negó, Judas lo
traicionó, y Pedro, Juan y Santiago se quedaronn dormidos
durante la agonía en el Huerto de los Olivos. Para Marcos la
cruz es el camino de Jesús a la gloria. Por lo tanto, el relato
de la Pasión es el clímax de su vida y ministerio.
*La
insistencia de Jesús de que no dijeran a nadie que él era el
Mesías.
Tres ideas
importantes de la lectura:
-
La mujer que
unge a Jesús ha anticipado la unción de su cuerpo en la
sepultura.
-
La Cena
Pascual conmemora la liberación de los judíos de la
esclavitud en Egipto. En esta cena Jesús se presenta como
liberador mesiánico y establece la nueva alianza.
-
El centurión
da el primer testimonio de la salvación ofrecida por Jesús.
Para la
reflexión:
-
La lectura de
la Pasión puede ser una experiencia poderosa si nos abrimos
a ella. Sigue a Jesús en su dolor. Trata de identificarte
con algún personaje de este relato y compártelo con tu grupo.
¿Qué papel juegas en este drama de amor?
-
El Domingo de Ramos el populacho proclama que Jesús es Rey.
Unos días después, la misma gente grita que lo crucifiquen.
Sin embargo, Jesús concluye su misión perdonando a todos los
que le han herido. ¡Qué gran ejemplo! ¿Cómo estoy llamado/a
crecer en este aspecto?
16 de abril de
2006
Domingo De Pascua (Ciclo B)
El Señor ha resucitado
Lectura del
Evangelio según San Juan 20:1-9
El
primer día de la semana muy temprano, cuando todavía estaba
oscuro, María Magdalena fue a visitar el sepulcro. Vio que la
piedra de entrada estaba removida. Fue corriendo en busca de
Simón Pedro y del otro discípulo, el amigo de Jesús, y les dijo:
“Han sacado al Señor de la tumba y no sabemos dónde lo han
puesto”. Pedro y el otro discípulo partieron al sepulcro.
Corrían los dos juntos. Pero el otro discípulo corría más que
Pedro y llegó primero al sepulcro. Se agachó y vio los lienzos
en el suelo, pero no entró. Después llegó Pedro. Entró a la
sepultura y vio los lienzos en el suelo. El sudario que había
cubierto el rostro de Jesús no estaba junto con las vendas, sino
aparte y doblado. El otro discípulo que había llegado primero,
entró a su vez, vio y creyó. Aún no habían comprendido la
Escritura, según la cual Jesús debía resucitar de entre los
muertos.
Comentario
breve:
En la Vigilia Pascual escuchamos las historias lucanas sobre los
eventos que siguieron a la resurrección. En este domingo de
Pascua leemos un relato único y fascinante: la reacción de los
tres primeros discípulos que encuentran la tumba vacía. La
primera es María Magdalena quien, lógicamente supone que alguien
se ha robado el cuerpo de Jesús. Al comunicárselo a Pedro y a
Juan, éstos se lanzan en una carrera hacia la tumba vacía. Nos
dice San Juan que “el amigo de Jesús, el discípulo amado” es el
primero en llegar, seguido por Pedro. El Evangelio de Juan fue
escrito para la comunidad Joánica, la cual tenía una gran
preferencia por “el discípulo amado”. Esta escena señala que es
él el primero en llegar, no por ser más joven, sino por haber
sido el más amado por Jesús. La historia nos narra tres
reacciones diferentes: María Magdalena queda confundida, Pedro
perplejo ante las vendas y el sudario. Sin embargo, Juan
responde con fe: “Entró... vio y creyó”. Esta manera de mirar
con los ojos de la fe es un signo de aquellos que aman y se
saben amados.
Tres ideas
importantes de la lectura:
-
No existen
pruebas científicas de la resurrección. La fe es un don de
Dios que nosotros aceptamos o rechazamos libremente.
-
La
resurrección es el principio de la Cristología. Sin ella,
todo lo que se diga de Jesús no tiene sentido.
-
Los
cristianos creemos que si vivimos y morimos con Cristo y en
Cristo, viviremos con Dios eternamente.
Para la
reflexión:
-
Si hubieras
descubierto la tumba vacía, ¿habrías actuado como María,
como Pedro, o como Juan? Explica.
-
¿Cómo puedes
traer la nueva vida de Cristo a las situaciones de “muerte”
que encuentras cada día?
23 de abril de 2006
2do. Domingo de Pascua [Ciclo B]
La Divina Misericordia
Lectura del Evangelio según
San Juan 20:19-31.
La tarde
de aquel día, el primero de la semana, los discípulos estaban a
puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se hizo presente
allí, de pie en medio de ellos. Les dijo: “La paz sea con
ustedes”. Después de saludarlos así, les mostró las manos y el
costado. Los discípulos se llenaron de gozo al ver al Señor. El
les volvió a decir: “La paz esté con ustedes. Así como el Padre
me envió a mí, así Yo los envío a ustedes”. Dicho esto, sopló
sobre ellos: “Reciban el Espíritu Santo, a quienes ustedes
perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus
pecados, queden atados”. Uno de los Doce no estaba cuando vino
Jesús. Era Tomás, llamado el Gemelo. Los otros discípulos le
dijeron despúes: “Vimos al Señor”. Contestó: “No creeré sino
cuando vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos
en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado”. Ocho
días después, los discípulos estaban de nuevo reunidos dentro y
Tomás con ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas
cerradas, y se puso de pie en medio de ellos. Les dijo: “La paz
sea con ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Ven acá, mira mis
manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas
incrédulo, sino hombre de fe”. Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor
y mi Dios”. Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. Felices
los que creen sin haber visto”. Muchas otras cosas milagrosas
hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están escritas
en este libro. Estas han sido escritas para que crean que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios, y que por esta fe tengan la vida
que él solo puede comunicar.
Comentario
breve:
El Evangelio del domingo pasado nos narró la historia de las
diferentes reacciones de los tres primeros discípulos que
encontraron la tumba vacía. Hoy, el evangelista presenta un
nuevo personaje: Tomás. Tomás, quien no había estado presente la
primera vez que Jesús se aparece a los discípulos, se niega a
creer a menos que pueda tocar las llagas en las manos y en el
costado de Cristo. Esta petición es algo tonta; una vez que
vemos y tocamos, no es necesaria la fe, y dudar sería imposible.
Sin embargo, con esta historia el evangelista nos demuestra que,
aún entre los primeros seguidores de Jesús había dudas y miedos.
Jesús es paciente con Tomás y le permite tocar sus heridas, lo
cual hace que Tomás diga la famosa frase: “¡Señor mío y Dios mío!”
Jesús usa este incidente para darnos la novena bienaventuranza:
“Felices (benditos) los que creen sin haber visto”.
Tres ideas
importantes de la lectura:
-
Hemos sido
enviados por Jesús a continuar su mission, a transformar la
cultura de muerte en una cultura de vida.
-
¡El don que
el Cristo resucitado nos ofrece es la PAZ!
-
La figura de
Tomás es un arquetipo de nuestras dudas y luchas hasta
llegar a la fe verdadera.
Para la
reflexión:
-
¿De qué modo
me parezco a Tomás? Explica.
-
¿Cómo estoy compartiendo la buena nueva de Cristo? ¿Soy una
“buena noticia” para los que me conocen? Da ejemplos
concretos.
30 de
abril de 2006
3er Domingo de Pascua [Ciclo B]
Lectura del
Evangelio según San Lucas 24:35-48
En aquel tiempo los discípulos contaron lo sucedido en el camino
y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Mientras
estaban hablando de esto, Jesús se presentó en medio de ellos.
Les dijo: “Paz a ustedes”. Estaban atónitos y asustados,
pensando que veían a algún espíritu. Pero les dijo: “¿Por qué se
asustan tanto, y por qué les vienen estas dudas? Miren mis manos
y mis pies”. Y como en medio de tanta alegría no podían creer y
seguían maravillados, les dijo: “Todo esto se lo había dicho
cuando estaba todavía con ustedes. Tenía que cumplirse lo que
está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los
Salmos respecto a mí”. Entonces les abrió la mente para que
lograran entender las Escrituras y les dijo: “Esto estaba
escrito: los sufrimientos de Cristo, su resurrección de entre
los muertos al tercer día y la predicación que ha de hacerse en
su nombre a todas las naciones, comenzando por Jerusalén,
invitándoles a que se conviertan y sean perdonados de sus
pecados. Y ustedes son testigos de todo esto”.
Comentario
breve:
El relato de hoy es la continuación del encuentro de los dos
discípulos con Cristo en el camino de Emaús. La experiencia de
Cristo resucitado no se pudo contener y fueron de prisa a
contarle a los Once todo lo ocurrido. Es Cristo quien les abre
la inteligencia a los apóstoles para que puedan comprender las
Escrituras. Esta es la gran revelación del Nuevo Testamento: la
resurrección de Cristo da un sentido nuevo y definitivo a las
Escrituras. La lectura también nos da la prueba física de la
resurrección. Jesús se da a conocer de un modo real: muestra sus
llagas y come con los apóstoles. ¡No es un fantasma! Cuando
Lucas escribió su evangelio, una herejía sostenía que Jesús no
había tenido un cuerpo humano, ni había sufrido dolores. El
relato Lucano no deje duda alguna: ¡Cristo resucitado es real!
Dios, en Cristo, ha dado inicio a la nueva creación, ha tomado
un cuerpo humano y lo ha transformado en un nuevo cuerpo
espiritual pero que está en continuidad con el primero.
Tres ideas
importantes de la lectura:
-
Hemos sido
enviados por Jesús a continuar su misión. Este tema sigue en
los Hechos de los Apóstoles, el segundo volumen que escribió
San Lucas.
-
Cristo está
tan presente hoy en la Eucaristía como lo estuvo con los
discípulos de Emaús.
-
¡Todos
estamos llamados a ser testigos de la resurrección!
Para la
reflexión:
-
¿Qué me
asusta hoy? ¿En que áreas de mi vida necesito más fe y
confianza? Explica.
-
Jesús se nos aparece hoy
en la gente a nuestro alrededor. Muchas veces me parece un
“fantasma” que viene con las manos extendidas. ¿Soy capaz de
reconocerlo a pesar de las apariencias? Da ejemplos
concretos.
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