Cardenal alemán y autoridades defienden vida y libertad
religiosa de afgano converso
ACI
El Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Cardenal Karl
Lehmann, afirmó el 22 de marzo que “ningún Estado tiene el
derecho de influir, obstaculizar o castigar una decisión de un
individuo sobre sus creencias personales” en relación al caso de
Abdul Rahman, un afgano convertido del Islam al cristianismo, a
quien podría condenársele a muerte en Afganistán por haber
abandonado la fe musulmana.
El purpurado expresó que el caso de Rahman en Afganistán, estado
en donde convertirse del Islam a otra religión es un delito
grave, es “una señal alarmante” para la libertad religiosa, y
pidió al gobierno afgano que se “distancie claramente” del
juicio. “Ningún Estado tiene el derecho de influir, obstaculizar
o castigar una decisión de un individuo sobre sus creencias
personales”, agregó.
Por su parte, la ministra de Cooperación alemana, Heidemarie
Wieczorek-Zeul, indicó que “la libertad religiosa debe valer
para todo ser humano en el mundo”, al informar al diario Bild
que se dirigirá al presidente afgano, Hamid Karzai, para
interceder por Rahman, de 41 años, quien vivió nueve años (hasta
2002) en Alemania, en donde se convirtió al cristianismo.
Asimismo, Fritz Kuhn, jefe parlamentario de los Verdes, destacó
que “cambiar de fe y profesarla debe ser un derecho” en
cualquier parte.
El ministro de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier,
manifestó estar “muy preocupado” y dispuesto a “intervenir
personalmente en caso necesario”, y espera que Afganistán
suscriba los derechos humanos “no sólo sobre el papel”, como
hace en su Constitución y acuerdos internacionales.
Asimismo, el secretario de Estado de Defensa, Friedbert Pflüger,
comentó que las leyes que condenan a Rahman “son indefendibles y
tienen que provocar la protesta internacional”, y Florian
Toncar, portavoz de derechos humanos de los liberales, exige que
si la sentencia se confirma, “Berlín cuestione su presencia” en
Afganistán, y pide que el gobierno alemán promueva una posición
conjunta de los 25 estados de la Unión Europea en la próxima
cumbre.
Abdul Rahman fue denunciado por su propia familia ante las
autoridades afganas. Se ha negado a reconocerse como musulmán, y
por ello los tribunales ya le ha anticipado que, de continuar en
esa posición, de acuerdo a sus leyes, tendrán que condenarlo a
muerte. Al parecer, la Constitución de Afganistán, pese a
incluir el derecho de las minorías a profesar su religión,
establece que los musulmanes deben seguir estrictamente el
Islam.
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