La violencia irrumpe en la Basílica de la Anunciación
ACI / EFE / Redacción
La Basílica de la Anunciación, donde el arcángel Gabriel le
reveló a María el nacimiento de Jesucristo, fue blanco de la
violencia al comenzar la Cuaresma, cuando tres personas
disfrazadas de peregrinos hicieron detonar petardos en su
interior, causando una reacción de pánico entre los fieles que
dejó como saldo varios heridos.
La principal autoridad de la Iglesia Católica en Nazaret, el
Arzobispo Elias Shakur, lamentó el atentado perpetrado el
viernes 3 de marzo en la Basílica de la Anunciación, de esa
ciudad, y pidió una mejor protección para los cristianos y sus
recintos sagrados.
“Es una gran tragedia para todos nosotros en Israel, y para los
cristianos, el que nuestros lugares más sagrados sean dañados y
usados en actos de barbarie”, dijo el sábado 4 de marzo el
Arzobispo de la Iglesia Greco-Católica Melquita en Akkra.
Asimismo, el prelado pidió una mejor protección para los
cristianos y sus recintos sagrados, después que el 3 de marzo
por la noche una pareja israelí y su hija provocaron una serie
de pequeñas detonaciones en la basílica, donde en ese momento se
encontraban gran cantidad de feligreses. El ataque produjo
pequeños daños en el templo y algunos heridos a consecuencia de
la estampida causada entre los presentes.
La policía dijo que el sujeto involucrado en el ataque, Haim
Eliyahu Habibi, tenía problemas económicos y que, al parecer, no
es un extremista judío. Habibi, su esposa cristiana Violet y su
hija de 20 años, fueron atendidos en un hospital antes de ser
detenidos, en la madrugada del sábado 4.
Los Habibi, disfrazados de peregrinos, se introdujeron el
viernes 3 de marzo en la basílica, llevando un cochecito de bebé
cargado con petardos, que hicieron estallar en medio de la Misa
del comienzo de Cuaresma.
Dirigentes cristianos organizaron el sábado 4 una manifestación
a través de las calles de Nazaret para protestar contra el
ataque. En la marcha, que transcurrió sin incidentes desde la
Fuente de la Virgen María hasta la basílica, participaron más de
tres mil personas, según la policía, y estuvo encabezada por
autoridades eclesiásticas, del Comité Superior Árabe y diputados
del Parlamento israelí.
Al concluir la marcha, el Patriarca de Jerusalén y máxima
autoridad de la Iglesia Católica en Tierra Santa, Mons. Michel
Sabbah, declaró que “el futuro de la existencia del Estado de
Israel depende de las relaciones entre las comunidades (árabe y
judía) del país, y sus autoridades deben preocuparse de que
puedan convivir en paz”.
La ministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, se
puso en contacto con el Vaticano para expresar el pesar del
gobierno y explicar lo ocurrido.
Por otra parte, el encargado del Vaticano para los santuarios
católicos en Oriente Próximo, Piero Battista, se reunió el 6 de
marzo con la familia israelí que atacó la Basílica de la
Anunciación de Nazaret, y les transmitió el perdón de la Santa
Sede.
“Nosotros no guardamos rencor, pero lo que hicieron nos afectó
mucho”, dijo Battista a los periodistas, al tiempo que agregó
que “nada justifica lo que hicieron, pero debemos perdonar y
seguir adelante”.
Battista, hablando en hebreo, dijo que “dentro de lo que permite
la legislación del país, haremos lo que podamos para ayudarles a
recuperar a sus hijos”.
El representante del Vaticano agradeció a las autoridades
eclesiásticas de Tierra Santa, a los dirigentes del municipio de
Nazaret, a los líderes de la colectividad árabe y a las fuerzas
policiales por los esfuerzos que hicieron a fin de que las
consecuencias no hubiesen sido mayores tras los disturbios
ocasionados por el ataque.
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