Payá pide al mundo “más coherencia moral” con Cuba en tercer
aniversario de “primavera negra”
ACI / Redacción
LA HABANA, 20 de marzo.–Tres años después de la última redada
masiva del régimen de Fidel Castro contra los opositores,
mientras la cifra de prisioneros políticos asciende a 333, el
líder del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), Oswaldo Payá
Sardiñas, pidió a la comunidad internacional “mayor coherencia
moral” con la situación política de la Isla.
En una extensa entrevista concedida recientemente a la revista
electrónica Encuentro en la Red, Payá hizo una evaluación
de la situación en Cuba a tres años de la campaña represiva del
gobierno cubano, que envió a la cárcel a más de 45 opositores
políticos con penas de hasta 25 años de prisión.
“Ya hace tres años de aquella jornada que se ha mantenido.
Porque no fue un evento que terminó en aquel momento, sino que
se ha extendido hasta ahora, puesto que nuestros compañeros
están en prisión. No se puede hablar de eso como pasado, sino
como un presente que sigue siendo cruel”, explica Payá en la
entrevista.
Según el líder del Movimiento Cristiano Liberación (MCL),
“estamos en un momento de regresión y en los últimos meses se
han recrudecido los actos de repudio, es decir, esos actos
fascistas comunistas, donde se aterrorizan familias y se les
golpea. Además, las visitas de la Seguridad del Estado, casa por
casa, a todos los firmantes del Proyecto Varela, para
amenazarlos con expulsarlos del trabajo, con negarles salidas
del país y con todo lo que pueda amenazar el totalitarismo. Y
presionarlos para que se retracten”.
“A algunos, especialmente a mujeres, las han golpeado en la
calle, las han literalmente arrastrado cientos de metros; a
otros les han hecho actos de repudio colocándole bocinas frente
a la casa durante horas; les han dicho que tienen que irse del
pueblo, como ocurrió en Puerto Padre, Las Tunas, hace sólo unos
días”; explica Payá, para quien “ésta es una represión para
asfixiar y liquidar al movimiento cívico cubano”.
La
comunidad internacional
Payá pide además “la movilización de la comunidad internacional,
no solamente a los gobiernos y diputados de los partidos
políticos, sino a la sociedad civil, los estudiantes,
trabajadores, comunidades religiosas, ciudadanos, que se
sensibilizan con otros sucesos o con otras situaciones que
consideran injustas en el mundo, pero que, sin embargo, frente a
esta situación en Cuba, frente al hecho de que haya prisioneros
políticos, permanecen en silencio o indiferentes”.
“Lo que hay que pedir a la comunidad internacional es que apoye
la liberación de los presos políticos cubanos, que la pida, que
la demande en las calles, en actos públicos –especialmente a los
artistas–, y que apoye las alternativas de cambio pacífico en
Cuba, porque el régimen está cerrando las puertas del futuro”.
“Pedimos solidaridad y más coherencia moral. ¿O es que a Cuba la
van a seguir viendo sólo a través de un lente ideológico?”,
agrega el líder cristiano; quien además denuncia “una inhibición
muy fuerte y muy significativa en la prensa extranjera
acreditada en Cuba. Eso es algo que pone en desventaja no sólo a
la disidencia, sino a todo el pueblo de Cuba; porque para el
mundo lo que ocurre en Cuba es lo que dice la prensa
internacional, que se supone que es libre e imparcial; pero
tampoco ésta se libra de la enorme presión que recibe”.
La Iglesia en Cuba
Respondiendo una pregunta sobre las declaraciones del Cardenal
Renato Martino respecto a la Iglesia en Cuba, Payá señala que
“no voy a hablar ni de mensajes ni de declaraciones de la
Iglesia local, ni del Vaticano. Pero puedo hablar de mi
experiencia y de mi realidad. Esta opresión no sólo alcanza a
las iglesias y los creyentes, sino que tiene un componente
especial dedicado a nosotros”.
Por una parte, dice el líder del MCL, “hay cierta libertad de
culto y ciertos espacios dentro de los templos y de las
instituciones religiosas”; pero, por otra, “no hay que
olvidarse, porque en muchas comunidades es palpable, de agentes
que van permanentemente a escuchar las Misas, y en algunos casos
a hacerse visibles, y esto intimida a las comunidades. Aunque
esto no es público, tengo que hablar, porque lo conozco, sobre
cuántas religiosas y religiosos son víctimas de amenazas, de
llamadas por teléfono, de chantajes”.
Payá destaca “la solidaridad humana de comunidades religiosas,
sacerdotes, monjas, con los familiares de los prisioneros”;
pero, por otra parte, “yo, como católico, siempre he sido del
pensamiento que a la Iglesia le corresponde una actitud más
comprometida en defensa de los derechos humanos y en el
profetismo, y lo digo como católico comprometido”.
“Pero los laicos que quieran tomar esa actitud con la sociedad y
con su pueblo, sólo tienen que hacerlo. Porque nunca he sido
partidario de actuar –aunque esté inspirado como cristiano– bajo
la identidad de la Iglesia, ni tomar la Iglesia como trinchera
política, ni hacer una identificación entre un movimiento, un
programa o personalidad, por buena que sea su obra, y la Iglesia”.
“Siempre”, señala Payá, “he defendido esa distinción de plano,
porque todo en lo político y en lo social es opinable. Y cuando
una persona o un grupo quieren comprometer a la Iglesia, o
actúan desde la Iglesia, ya sea abiertamente o no, entonces
están identificando a la Iglesia con lo que puede ser una opción
muy legítima, pero sólo una opción que no tiene que ser la
opción de la Iglesia”.
El
exilio cubano
Finalmente, al hablar del exilio cubano, el disidente católico
destacó que “nunca hemos hablado del pueblo de Cuba sin tener
una conciencia muy clara de que el exilio es parte de este
pueblo. Digo esto, porque hay que distinguir entre el exilio
siempre positivo, solidario, que es el pueblo de Cuba que
peregrina fuera de la Isla, y las opiniones y posiciones de
algunas personas y de algunos grupos, que tienen mucho derecho a
tenerlas, pero que a veces hablan en nombre del exilio como el
mismo gobierno cubano habla en nombre del pueblo de Cuba”.
Por tanto, “nosotros tenemos confianza en el exilio, al que
llamo diáspora porque nunca han aceptado, y así debe ser, la
situación de vivir desterrados como normal y definitiva. Este
exilio, o diáspora, creo que también debe ser mejor informado
sobre la realidad cubana y sobre el momento que está viviendo el
pueblo”, concluyó.
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