“Mi Cristo Roto”: Un llamado al cambio interior
Max Barbosa
Especial para La Voz Católica
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Cuatro momentos de la actuación de Alberto Mayagoitía en “Mi
Cristo Roto”.
Fotos: Francisco González |
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¿Cuál
es la relación de la Cuaresma con el desarrollo económico de la
sociedad, si aún predominan desigualdades, injusticias y
hambrunas?
El
Santo Padre Benedicto XVI insiste en cómo las preocupaciones por
el bienestar material motivan el quehacer del ser humano
mediante la indeferencia hacia los demás, encerrándose en sí
mismos; de ahí su llamado, durante este tiempo de reflexión que
es la Cuaresma, para que el camino hacia la mejoría existencial
conlleve que “ nuestra mirada sobre el hombre se asemeje a la de
Cristo”.
Entonces, coincidiendo con el propósito de su primera encíclica,
Deus caritas est(“Dios es amor”), Benedicto XVI nos llama
a tener en cuenta que “el amor al prójimo y el amor a Dios son
inseparables, son un único mandamiento”. Por eso, “el ayuno y la
limosna que, junto con la oración, la Iglesia propone de modo
especial en el periódo de Cuaresma, son una ocasión propicia
para conformarnos con esa mirada”. Y es que si deseamos
contribuir al crecimiento humano, debemos comenzar por nuestra
propia iniciación, mirando las cosas como las mira Jesús.
La
obra teatral Mi Cristo Roto, puesta en escena por el
actor mexicano Alberto Mayagoitía, tiene el privilegio de
provocar en los espectadores, precisamente eso: el cambio
interior. Mayagoitía escenificará dicha obra en la iglesia St.
John Neumann el próximo 24 de marzo. Sophie Córdoba integra el
grupo de Emaús que promueve el acontecimiento.
“
Cuando vi la obra por primera vez quedé anonadada, porque el
mensaje es muy intenso”, afirma.
Córdoba se refiere a la representación que tuvo lugar en el mes
de octubre del año 2003, cuando 800 personas asistieron a la
presentación en esta misma parroquia. Fue tal el impacto que
decidieron repetirlo por la evangelización que se logra.
Alberto Mayagoitía, además de ser el protagonista –se trata de
un monólogo en el que incorpora avarios personajes–, realizó la
adaptación y asume la producción general. El texto dramático
surgió de las lecturas de dos libros escritos por el P. Ramón
Cué, S.J., en los que relata sus vivencias cuando compró un
Cristo roto a un anticuario de Sevilla, España.
Allí, el P. Cué regatea el precio de un Cristo de madera
sumamente deteriorado, sin cruz, rotos los brazos, las piernas y
el rostro, aunque evidenciaba valores artísticos e históricos;
había sido profanado en la guerra civil española (1936-39). ¡Cuál
sería la sorpresa del sacerdote al no poder restaurarlo, porque
el Cristo lo evitaba! Prefería conservar su rostro maltratado
como reflejo del padecimiento humano.
Mi Cristo Roto
es una parábola, con meditaciones llenas de sabiduría y
esperanza. Descubrimos que observamos la cruz, pero pocas veces
valoramos lo que significa. El Cristo lleva Su Cruz, y nos
invita a que le entreguemos la nuestra para ayudarnos a cargarla.
En
la puesta en escena predomina la palabra como elemento de
comunicación, sin escenografía, con escasa utilería, y
proyecciones cinematográficas. El actor será el máximo exponente
del conflicto dramatúrgico, logrando el non plus ultra
desde el punto de vista teatral: la relación con el público
mediante los diversos sucesos que conforman la obra.
Alberto Mayagoitía cuenta con 25 años de experiencia como actor,
durante los que ha incursionado en diversos medios artísticos.
Actuó en varias novelas de televisión, como Pobre Juventud,
Rosa Salvaje o Chispito, vivir un poco. Dirigió el
programa “Sala de Parejas” del canal Telemundo, además de
trabajar en el popular espacio “Plaza Sésamo”. En teatro
participó en el musical Peter Pan, así como en los
clásicos La fierecilla domada y Romeo y Julieta,
de Shakespeare.
Mayagoitía es licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la
Universidad Nacional de México. Estudió iluminación en el
Miami-Dade College.
“Cuando conocí la obra Mi Cristo Roto, supe
inmediatamente que este texto era lo que yo estaba buscando”,
dijo. “Un espectáculo donde yo pudiera conjugar mi profesión de
actor y mi fe cristiana. El Señor me estaba pidiendo que
compartiera con el público de una forma teatral el mensaje que
de Él emana”.
La obra subirá a escena el próximo 24 de marzo en la iglesia St.
John Neumann, 12125 SW 107 Avenue. Dos funciones: 7:00 p.m. y
9:30 p.m. Donación $ 15.00. Para más información, llamar al
305-467-6871.
Reportero independiente
mailto:maxart1@juno.com
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