PERÚ
Obispos recuerdan que
maternidad es bendición
y vocación al amor
En un mensaje difundido por el Día Internacional de la Mujer, la
Comisión ad-hoc de la Mujer, de la Conferencia Episcopal
Peruana, expresó que “la maternidad como especial vocación
femenina al amor sigue siendo una bendición”.
En la misiva, los prelados recuerdan que, “a pesar de los agudos
y dolorosos problemas, de la pobreza material y cultural de
nuestro país, la maternidad como especial vocación femenina al
amor sigue siendo una bendición. Se trata de un aspecto
fundamental e innegable de su aporte al mundo, que expresa la
dignidad humana de la mujer”.
Asimismo, destacan que, pese a que “algunos sectores
identificados con la ideología de género intentan hoy
desacreditar esta natural capacidad femenina, pretendiendo
presentarla como un invento cultural para oprimir a la mujer”, y
que grupos feministas radicales “intentan presentar la
maternidad como un riesgo, una especie de mal del que hay que
huir mediante una mentalidad anticonceptiva a ultranza”, la
mujer cumple un importante papel en la “transmisión de la vida
y, al mismo tiempo, en la humanización de ésta y de las personas
mediante la educación en valores”.
“No menos importante es su capacidad de amar, que la lleva, a
imitación de María cuando peregrina en ayuda de su prima Isabel,
a olvidarse de sí misma, entregándose generosamente a los
demás”, subrayan.
El mensaje también destaca el papel de la mujer en el campo de
la educación, ya que ella es, “por excelencia, la trasmisora de
valores y tradiciones familiares”.
“De las mujeres depende buena parte de la educación en un
período crucial de la vida de las personas”, señalan los obispos
peruanos. “Los fundamentos de la afectividad y los principios
morales se inculcan en los primeros años de vida y, en este
tiempo, el papel educativo de la mujer es fundamental”,
precisan.
“Los intentos de reducir estos dos aspectos a meras
construcciones sociológicas o psicológicas no le hacen justicia
a la dignidad objetiva de la mujer. Ella colabora con la vida
humana de modo irreemplazable y fecundo”, advierten, y señalan
que “en ella Dios ha puesto de manera específica y propia un
reflejo de Su fecundidad”.
Finalmente, los obispos indican que también es importante
reconocer el valor de las mujeres que trabajan fuera de sus
hogares, “en el campo de la salud, en escuelas y universidades,
en instituciones de ayuda social, en asilos, en parroquias, en
asociaciones y movimientos; en esos lugares, desarrollan un
servicio de mucha importancia para la sociedad”.
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