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Estudiantes, padres y maestros de la escuela parroquial St. Mary Star of the Sea, partieron de Cayo Hueso a las 4:30 de la mañana el 14 de marzo, para peregrinar a la Catedral St. Mary, de Miami, en unión con 42 de las 56 escuelas primarias de la Arquidiócesis de Miami, para la Misa anual de la Obra de la Santa Infancia Misionera. “Es increíble. Nunca había visto tantas escuelas católicas juntas”, señaló Bernadette Bunting, alumna del octavo grado en St. Mary Star of the Sea, que estvo entre los ocho representantes del cuarto al octavo grados de su escuela.
La Obra de la Santa Infancia Misionera es una asociación pontificia que, por más de 160 años, se ha dedicado a promover el conocimiento de la obra misionera de la Iglesia entre los niños, y es la agencia a través de la cual el Santo Padre distribuye fondos recaudados por niños para otros niños pobres de todo el mundo. “Hay muchas cosas que los niños pueden hacer para ayudar a los demás, tales como rifas, marchas, y espectáculos para recaudar fondos para niños necesitados. Todos pueden participar en esto”, expresó el Hno. Richard DeMaria, director ejecutivo del departamento de Formación Cristiana de la Arquidiócesis, que les dio la bienvenida a los que asistieron. “Estamos aquí hoy para recordarnos que Jesús nos ha dado la misión de propagar la fe, e ir y hacer discípulos de todas las naciones”, agregó.
Durante la Misa, el Arzobispo John C. Favalora bendijo más de 10,000 rosarios misioneros para que los representantes de cada escuela puedan llevárselos a todos los estudiantes de sus respectivos colegios. “Algunas personas viven en lugares lejanos, a donde nadie va. Estas personas nunca oyen las historias maravillosas de Jesús como ustedes las han oído”, indicó el Arzobispo Favalora durante su homilía. “Es muy importante que cada niño de nuestras escuelas primarias y secundarias ame a Jesús lo suficiente para llevarlo a los demás”. El Arzobispo Favalora les explicó que hace 60 años, él también participó en la Obra de la Santa Infancia Misionera. “Lo mismo que están haciendo ahora lo hicimos en aquel entonces. Yo sacrificaba las rositas de maíz en el cine para poder donar diez centavos”, explicó el Arzobispo, agregando que las rositas de maíz costaban cinco centavos, y una película costaba 25 centavos. “Tenemos que comprometernos a ayudar las misiones mediante nuestros sacrificios personales y nuestras oraciones personales. No se me ocurre una mejor manera de dormirse cada noche, que rezando sus rosarios misioneros por los niños de todo el mundo”, añadió. En preparación para la Misa anual, que coincide con la semana nacional de oración por las misiones, los alumnos de las escuelas arquidiocesanas rezaron 50,000 décadas del rosario y realizaron obras misioneras. “Nosotros donamos lo que recaudamos mediante ventas de postres para nuestra escuela hermana en Dity, Haití. Recaudamos fondos para que otros puedan comer y tener un lugar donde dormir. Estamos tratando de propagar la palabra de Cristo”, dijo Elina Kurkurina, estudiante del séptimo grado en St. Mary Star of the Sea. “Hace cinco años, iniciamos las misiones con esta escuela de Haití, y desde entonces, estamos constantemente evangelizando a nuestros estudiantes, para que sepan que no están solos en la misión”, expuso el Diácono Peter Batty, de St. Mary Star of the Sea. “Ahora, ocho alumnos llevarán el mensaje que recibieron aquí a los 159 niños de nuestra escuela, y durante nuestra Misa para los niños, este viernes, queremos que sepan que, en toda la Arquidiócesis de Miami, hay personas rezando por los niños”, agregó. “Ellos serán los pequeños mensajeros del Arzobispo en nuestra escuela”.
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