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Cerámica bizantina de Mary del Portillo

Manuel Villaverde
La Voz Católica

San Miguel Arcángel. Siglo XIV. Restauración sobre una obra que se encuentra en la Galería Tretiakov, de Moscú. 8” x 10”.

Allá en Kendall, a pocas cuadras de la Parroquia St. John Neumann, de donde son activos feligreses, vive una pareja que, por su historia, por su devoción católica, por su devoción humana y por muchas cualidades más, merecerían una reseña periodística. Hoy sólo hablaremos de la habilidad que ella tiene para traducir en una cerámica imperecedera la mística del alma.

Sí, ha habido muchos artistas en la historia que han cautivado a su generación y las venideras con obras asombrosas, muchas veces muy alejadas de las inquietudes del espíritu; algunos han escogido el camino del alma, pero este camino no conduce tan fácilmente a la cima (a la cima efímera que se sostiene en la vanidad y la superficialidad humana), ella lo sabe y eso hace aún más sublime su dedicación y su trabajo.

Ángel que anunció a Joaquín el Nacimiento de María. (Año 1,100. Iglesia de Daphni, cerca de Atenas. 18” x 24”.)

En su cuna, allá en España, Mary del Portillo creció viendo a su padre y hermanos pintar. Desde el colegio se sentía cómoda cuando de pintura o arte se trataba. Y, además, la vida le proveyó habilidades que le permitirían disfrutar de sus sueños.

No transformó esta afición en profesión hasta después que tuvo a su hijo. Pero no dejaba de adornar su casa con imágenes que para ella tenían una significación, o de desarrollar algún boceto para satisfacer sus ansias.

Las obligaciones de atención a su hijo le crearon el ambiente necesario para empezar. Su cuñada le regaló adornos de cerámica que se pegan en la pared, y ella supo que los podía hacer. Compró libros, yeso, barro… de todo, e hizo su primera casita.

Un ángel que data de 1192. Se encuentra en la Iglesia Theotoros, Chipre.
Diámentro: 12”.

Todavía sin herramientas, llevaba los crudos a hornear en las tiendas de arte, y así pudo convertir esta virtud en un ingreso adicional para su hogar.

Pero no se conformó con lo alcanzado. Decidió matricular en el Miami Dade Community College (MDCC) donde aprendió lo necesario para seguir estudiando sola: como más se aprende. Y así descubrió que tenía una habilidad muy especial, que es la pintura de la cerámica.

De sus lecturas creció en ella un interés muy especial por el arte religioso bizantino, estilo dormido que se ha empeñado en  revivir en su entramado artístico, encaminando su esfuerzo a evitar que de un sueño secular pase irremediablemente al olvido, y se pierdan así importantes piezas del acervo cultural de la Iglesia. Armada con una decisión inquebrantable, extrayéndolas de añejos libros, reunió un sinfín de imágenes que reposaban olvidadas en paredes de viejas iglesias. Si estaban dañadas por el tiempo –quizás por el derrumbe de alguna pared– con la ayuda de su hermano reconstruía la parte ausente partiendo de la lógica de las líneas, y así les devolvía la vida en tabletas de barro de hasta 16 por 24 pulgadas, rescatando un tesoro virtualmente perdido.

Aún en barro crudo de 20” x 16”, restauración sobre el Ángel de la Anunciación. (Año 1191.
 Iglesia de San José, Macedonia).

En su hogar viven ella, su esposo y su hijo. La vida juntos no les ha sido fácil, porque la empezaron tarde y muchas calamidades los han rodeado, pero han sabido vivirla cristianamente y sortear todos los obstáculos con el estoicismo y la fe que sólo les da el haber estado siempre sumidos en oraciones y buenas intenciones.

Allí, Mary del Portillo ha dedicado un buen espacio a instalar los hornos, las mesas y toda la utilería que asegura el nacimiento de una joya, y ha logrado restaurar imágenes para reproducirlas en piezas de cerámica.

Cuando empezó a trabajar el arte bizantino tuvo la intención de donarle una buena parte de la obra a su parroquia, de donde es ministra eucarística.

Un boceto dibujado por la artista para mostrar las fases y complicaciones del proceso de fijar el color en la cerámica, especialmente los gradientes y las sombras.

Los dramas que le ha tocado vivir en relación con la salud de su familia hicieron estragos en sus finanzas y en su tiempo, reduciendo notablemente su proyecto de producción artística, cuya mayor parte fue destinada a compensar las necesidades familiares, lo cual la dejó sin muestras suficientes para montar una exposición.

Sin embargo, sus proyectos y sus sueños continúan, y piensa que pronto podrá ofrecer un amplio muestrario de su obra a quienes se interesen en tan notable iconografía.

 

Para informaciones, llame a Mary del Portillo al 305-251-4367 o escríbale al mailto:marydelportillo@hotmail.com.

 

 

Montaje sobre la Crucifixión, utilizando el Cristo de una imagen de 1209 (Studenica, Serbia), superpuesto sobre una cruz del siglo XII.