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Cuando la trompeta resuena en la iglesia

 

Soledad Narváez
Especial para La Voz Católica

 

El pianista Paul Schwartz (izq.) junto al trompetista Craig Morris.
Foto: Soledad Narváez

No es muy común asistir a un recital de trompeta en el interior de una iglesia, pero esto fue precisamente lo que ocurrió el sábado 4 de marzo, a las 7:30 p.m., en la Parroquia Santa Martha, donde los asistentes disfrutaron de una música espléndida.

Son muchos los factores que hicieron posible esta experiencia. Por ejemplo, el pianista acompañante Paul Schwartz, que ejecutó de manera perfecta; la selección de un programa de primera calidad; la impresionante acústica del local, en este caso la propia iglesia, y, sobre todo, la calidad artística del solista, Craig Morris. Todos estos factores encajaron maravillosamente en el recital Big Bad Brass, como parte de la Serie de Conciertos Sta. Martha-Yamaha 2005-2006.

Craig Morris es un músico extraordinario y un virtuoso de la trompeta. Tiene en su haber una larga lista de logros artísticos; formó parte de la Orquesta Sinfónica de Sacramento y de la Sinfónica de San Francisco (en California), y hasta hace poco era el trompetista principal de la Orquesta Sinfónica de Chicago. Actualmente, se desempeña como profesor de trompeta en la Universidad de Miami.

En palabras de Paul Posnak al comentar el recital, “el programa contuvo parte de la mejor música compuesta o transcrita para trompeta y piano en el siglo XX. En la primera parte del recital escuchamos obras de tres importantes compositores del siglo pasado: Arthur Honegger, Samuel Barber y Paul Hindemith, todas escritas justo antes o después de la Segunda Guerra Mundial. En la segunda parte, piezas escritas últimamente por dos grandes compositores estadounidenses: el reconocido y experimentado Ned Rorem, y Eric Ewazen, un talento nuevo y en ascenso”.

“Cada pieza del concierto fue diferente en estilo y contenido, ofreciendo un maravilloso ejemplo del contraste y la variedad de las distintas voces del siglo XX”, señaló Posnak. Definitivamente, una selección muy apropiada, teniendo en cuenta que la intención de esta serie de conciertos es la de acercar la música de artistas renombrados a las masas.

La pieza que abrió la noche fue “Intrada”, de Arthur Honegger, escrita en 3 partes. Morris demostró ser no sólo un músico brillante, sino también un riguroso intérprete. Se inició con una melodía lenta y solemne que se repitió más adelante, después de un virtuoso allegro. La belleza de esta pieza fue un preludio para “A Nun Takes The Veil”, “Secrets of the Old”, “Sure on this Shining Night” y “Nocturne”, las Cuatro Canciones del Opus 13 del norteamericano Samuel Barber. En “Sure on this Shining Night” la línea vocal de la trompeta se elevó majestuosamente sobre el acompañamiento musical, para después caer en silencio mientras el piano llevaba la canción lentamente a su final. “Nocturno” tuvo un tono más dramático, interpretado con un apasionado romanticismo que nos transportó a un universo sombrío. Paul Schwartz, de Miami, demostró una destreza pianística inmaculada y precisa, sin opacar ni ser opacada por la trompeta.

A continuación, Morris interpretó “Sonata para trompeta y piano”, del compositor alemán Paul Hindemith. Compuesta en tres partes, la primera, “Mit Kraft”, fue meláncolica y estuvo salpicada de arranques dramáticos del piano; la segunda, “Mässig Beweg”, una marcha con un trasfondo de tensión; y la tercera, “Trauermusik”, una pieza fúnebre interpretada como una protesta que conlleva una resignación profunda.

Después del intermedio, Morris y Schwartz volvieron a deleitarnos con la interpretación de “Cries and Whispers”, de Ned Rorem. La pieza empezó con un diálogo lento y dramático entre los dos instrumentos (cries), y finalizó con la trompeta a manera de susurro (whispers), que causó las delicias del público.

Para concluir, otra “Sonata para trompeta y piano” de Eric Ewazen, con sus tres movimientos –allegro molto, allegretto y allegro con fuoco–, cerró la noche con broche de oro. La ovación fue de pie. Junto con el prolongado aplauso se escucharon los bravos de una audiencia agradecida.

La Serie de Conciertos Santa Martha-Yamaha es un sueño hecho realidad por el párroco de la Iglesia Santa Martha, el P. Federico Capdepón, y por Julie A.S. Williams y Paul Posnak, un reconocido pianista a nivel mundial. El próximo recital, “Rodríguez, Rachmaninoff & More”, con el famoso pianista Santiago Rodríguez, será el próximo 22 de abril.

Reportera independiente