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¡Gracias, Dan Brown!

Profesor universitario afirma que “El código Da Vinci” debe ser un estímulo para que los cristianos conozcan mejor su fe

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

En lugar de tener miedo de El código Da Vinci, o desecharlo, las personas de fe deben verlo como una muy necesaria “vacuna”, contra la ignorancia, dice Thomas Ryan, jefe del departamento de estudios religiosos de la Universidad St. Thomas, de Miami.

“Es una novela que nos pone un espejo delante para que no confundamos los hechos”, dijo Ryan ante un grupo de líderes protestantes, católicos y judíos, reunidos el 22 de marzo con motivo del diálogo mensual entre eclesiásticos patrocinado por la Conferencia Nacional para la Comunidad y la Justicia (NCCJ, por su sigla en inglés: National Conference for Community and Justice).

Ryan añadió que hablar sobre este popular libro –que muy pronto será también una película– debe “fortalecer nuestras congregaciones para hacerlas capaces de lidiar con todo eso que se dice por ahí” en términos de ignorancia y falsas concepciones sobre la religión.

Esta obra “es una vacuna”, afirmó Ryan, cuyo campo de especialización es la historia de la Iglesia en la Edad Media. Esta obra “articula toda la tontería que se dice. Podríamos aprovecharla como un medio para inmunizarnos”.

Ryan, que no había leído la novela hasta hace poco, señaló que su reacción fue exclamar: “Gracias, Dan Brown… Le agradezco a la novela el impulsarme a aprender más sobre mi propia fe. Suscita preguntas que debo responder. Me siento mejor preparado después de haberla leído”.

Ryan describió la obra como “un brillante instrumento para ganar dinero”, con todos los ingredientes necesarios: asesinato, misterio, conspiración. Como dice uno de los personajes: “a todo el mundo le encantan las conspiraciones”, sobre todo en materia de religión.

Brown “nos quiere hacer creer que esto no es una ficción. Y mucha gente ha mordido la carnada”, dijo Ryan. “Pero es pura invención”, añadió, afirmando que “prácticamente no hay una página” del libro “en que no se encuentre alguna falsedad” o “alguna absurda afirmación, completamente contraria a la realidad”, tal como el comentario de que Jesús, como la mayor parte de las personas de su época, llevaba un diario.

Esto solo es un atentado a la credulidad, señaló Ryan. “¿La mayor parte de la gente escribía biografías en aquella época? ¡La mayoría ni siquiera sabía leer o escribir!”

“Creo que el autor incluye todos estos errores para alertarnos” sobre el hecho de que se trata de una obra de ficción, agregó Ryan. “Es un relato sobre personas que utilizan evidencias falsas para apoyar sus afirmaciones. ¿Y acaso no nos encontramos a gente así todos los días? Pienso que se trata de un relato sobre la condición humana. Me parece que Dan Brown es un bromista que se está riendo de nuestra credulidad”.

Los participantes del encuentro señalaron que la novela tal vez no habría sido tan popular ni polémica en una época menos secular que la nuestra. Muchas personas de hoy buscan respuestas espirituales fuera de las religiones establecidas, y la Iglesia Católica no es la única que tiene que lidiar con concepciones equivocadas y teorías revisionistas sobre los fundamentos de su fe.

Dentro del judaísmo, por ejemplo, hay quienes cuestionan que Abraham haya existido realmente, o que el Éxodo haya tenido lugar, dijo el Rabino Herbert Baumgard, rabino fundador emérito del Templo Beth Am, de Pinecrest.

“Eso está ahora por todas partes. Todo está siendo cuestionado y hay que tenerlo en cuenta”, señaló el Rabino Baumgard, que ha leído la novela.

Priscilla Felisky Whitehead, de la iglesia Church by the Sea, de Bal Harbour, también la leyó, y la calificó de “ficción envuelta en rumores de épocas pasadas”.

Miembros de su congregación le han hecho preguntas sobre lo que es cierto y lo que no lo es en El código Da Vinci, dijo. El problema es que no quieren tomarse el tiempo necesario para investigarlo por sí mismos. “Quieren que yo lo averigüe por ellos”.

Pero, al igual que Ryan, le está agradecida a Dan Brown por algo: “Ya no resulta inconveniente hablar sobre Jesús en una fiesta”.

El P. Sean O’Sullivan, sacerdote arquidiocesano retirado que reside en la parroquia de Little Flower, de Coral Gables, dijo que él también leyó la novela y que se sintió muy ofendido por ella. “Es un travestismo de nuestros símbolos sagrados y nos debe preocupar a todos”, afirmó.

Eduardo Díaz, de la congregación cuáquera Miami Friends Meeting, expresó una opinión diferente, aun cuando no ha leído la novela: “Es literatura, no teología”, dijo.

“Cuando algo se está abriendo camino en la cultura popular, se convierte en una gran oportunidad para estar de acuerdo, para no estar de acuerdo, o para comentarlo”, dijo el Rabino Edwin Goldberg, que fue el anfitrión del encuentro eclesiástico en Temple Judea, de Coral Gables. “Dentro de mil años, Dios mediante, habrá gente que hable de la Biblia. Nadie hablará de Dan Brown”.

Para información sobre lo que es cierto, y lo que no, en El código Da Vinci, visite el sitio en Internet de los Obispos de Estados Unidos: http://www.jesusdecoded.com/.