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El mundo rinde homenaje a Juan Pablo II El Grande

Redacción / ACI / EFE

 

Vista de la Plaza de San Pedro, del Vaticano, el lunes 3 de abril, al iniciarse la Misa que el Papa Benedicto XVI ofició en memoria de su antecesor, Juan Pablo II, un día después del primer aniversario de su muerte. EFE/Giuseppe Giglia

Millones de fieles en Polonia y en distintas partes del mundo recordaron el 2 de abril al Siervo de Dios Juan Pablo II, al celebrarse el primer aniversario de su tránsito a la Casa del Padre, con diversas celebraciones y manifestaciones de fe y cariño.

En Polonia, país natal de Juan Pablo II, cientos de miles participaron en numerosas conmemoraciones. A las 21:37, hora exacta en la que falleció el Santo Padre, Polonia se paralizó totalmente durante unos instantes, mientras redoblaba, como hace un año, la Campana de Segismundo, de la Catedral del Castillo de Wawel, que sólo tañe para marcar los acontecimientos más importantes del país.

En Wadowice, su ciudad natal, se reunieron a la hora exacta de su muerte unas 10,000 personas para celebrar una Misa en la plaza. El Obispo Auxiliar de Cracovia, Mons. Jozef Guzdek, pidió tener esperanzas en una rápida beatificación, e incluso canonización, del fallecido pontífice.

En la Basílica de la Misericordia Divina, en Lagiewniki, cerca de Cracovia, donde Juan Pablo II fue por varios años obispo, se congregaron miles de fieles para escuchar la homilía del Cardenal Stanislaw Dziwisz, su fiel secretario personal. Mons. Dziwisz señaló que “el Papa Wojtyla no dejó en herencia bienes materiales, pero sí nos legó su corazón paternal, siempre abierto y dispuesto a ayudarnos”, y recordó que el gran sueño de Juan Pablo II siempre fue una Polonia reconciliada, construida por todos.

En Varsovia, se realizó un concierto en memoria del Papa, en el que la orquesta sinfónica “Arturo Toscanini” ejecutó, bajo la batuta del español Plácido Domingo, el Réquiem de Mozart. Miles de varsovianos pudieron escuchar la obra y admirar a sus intérpretes, gracias a las pantallas gigantes que fueron instaladas en la Plaza de Jozef Pilsudski.

En esa plaza, en 1979, el Papa pidió al Espíritu Santo que descendiese para cambiar la faz de la tierra –“de esta tierra”, precisó, con palabras que se consideran en Polonia como la chispa que prendió un año después la llama del movimiento Solidaridad, el cual condujo, diez años más tarde, a la caída del comunismo en el país.

Los actos de este primer aniversario fueron clausurados con una Misa solemne, celebrada en Varsovia por el primado de la Iglesia polaca, el Cardenal Jozef Glemp, quien pidió “a la Virgen María que, con la ayuda de Juan Pablo II, que ya pronto será santo, nos respalde en esa gran obra de hacernos mejores”.

 

En otras partes del mundo

Miles de fieles rezan ante un mar de velas durante su asistencia a la Misa especial en conmemoración del primer aniversario de la muerte del papa polaco Juan Pablo II, celebrada el domingo 2 de abril, en la plaza Pilsudski, en Varsovia.  EFE/Radek Pietruszka

Su Santidad Benedicto XVI ofició en la Plaza de San Pedro, del Vaticano, una multitudinaria Misa en sufragio por Juan Pablo II, en la que recordó “los múltiples dones humanos y espirituales” de Karol Wojtyla.

La ceremonia se celebró en un ambiente emotivo y solemne ante varios miles de personas, buena parte de ellas peregrinos polacos que acudieron a la explanada vaticana con pancartas, banderas y fotografías en homenaje al fallecido pontífice.

“Esta tarde, nuestro pensamiento vuelve con emoción al momento de la muerte del amado pontífice, pero, al mismo tiempo, el corazón se siente empujado a mirar adelante”, indicó Benedicto XVI durante la homilía, que fue interrumpida varias veces por los aplausos de la multitud.

El Papa, de cuya elección como sucesor de Juan Pablo II se cumplió un año el 19 de abril, rememoró los “múltiples dones humanos y espirituales” de su antecesor, entre los que destacó “su fe convencida, fuerte y auténtica”.

“Sentimos resonar en el ánimo sus repetidas invitaciones a avanzar sin miedo por el camino de la fidelidad al Evangelio, para ser heraldos y testigos de Cristo en el tercer milenio”, señaló.

También hizo referencia a “sus incesantes exhortaciones a cooperar generosamente a la realización de una humanidad más justa y solidaria, a ser operadores de paz y constructores de esperanza”.

Benedicto XVI se refirió, además, a la enfermedad de Juan Pablo II, pese a la cual apareció siempre como “una roca en la fe”, indicó. “Quienes pudieron frecuentarlo de cerca pudieron casi tocar con la mano su fe pura y sólida”, que difundió “en un in crescendo que culminó en los últimos meses y días de su vida”.

Una vida “orientada completamente a Cristo por medio de María”, agregó, tras recordar el lema del pontificado de Juan Pablo II, Totus tuus (“Todo tuyo”), con el que quiso demostrar su amor por la Virgen.

Con motivo del aniversario de la muerte de Karol Wojtyla acudieron al Vaticano cerca de 100,000 personas, según cálculos de la Prefectura de Roma.

En la India, el presidente del episcopado, Cardenal Telesphore Toppo, afirmó que el Papa Juan Pablo II reconocía “el valor de las otras religiones, e hizo todos los esfuerzos posibles para promover el respeto y la armonía entre los seguidores de otras confesiones”.

En Rusia se celebró una Misa en la Catedral de la Virgen de la Inmaculada Concepción, de Moscú, que fue presidida por el Arzobispo de la ciudad, Mons. Tadeusz Kondrusiewicz, y a la que acudieron unas 600 personas, entre las que se encontraban numerosos embajadores, representantes del Patriarcado de Moscú y de otras religiones.

Mons. Kondrusiewicz señaló que “el difunto Papa rezaba por Rusia y aspiraba con toda el alma a fomentar las relaciones con la sociedad rusa y, en especial, con la Iglesia Ortodoxa Rusa. Su carisma unía a todos, creyentes y ateos, y su llamamiento a abrir las puertas a Cristo dio al mundo una nueva esperanza”, precisó el prelado.

En España, país en el que todas las parroquias recordaron el fallecimiento de Juan Pablo II, el presidente de la Conferencia Episcopal Española y Obispo de Bilbao, Mons. Ricardo Blázquez, destacó en su homilía que Juan Pablo II fue “una semilla que se sembró abundantísimamente en los surcos de la Iglesia y de la humanidad”, y recordó también las “filas interminables de personas que acudieron hace un año a visitar el cuerpo sin vida del pontífice y a reconocer lo que había hecho”.

Por su parte, el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco, presidió una Misa en memoria de Juan Pablo II en la Catedral de La Almudena, donde destacó que el pontífice “ha sido el Papa de la nueva evangelización, [de la aplicación] del Concilio Vaticano II y de la civilización del amor”.

El cardenal destacó que “su vida al servicio del Pueblo de Dios y de la humanidad fue una constante proclamación de Cristo, Salvador del hombre”, y aseguró que Juan Pablo II permanece “en el recuerdo vivo y agradecido de la Iglesia en España”.

Asimismo, alrededor de un millar de jóvenes y familias se congregaron al mediodía en la madrileña plaza de Colón para homenajear a Juan Pablo II. Dicha plaza fue el último lugar de España en el que el Papa Wojtyla se encontró con los fieles españoles, en mayo de 2003, donde se despidió con las recordadas palabras: “Hasta siempre, España. Hasta siempre, tierra de María”.

En Alemania, el Arzobispo de Colonia, Cardenal Joachim Meisner, presidió una Misa en la catedral en la que recordó al Siervo de Dios como un particular “constructor de puentes entre el cielo y la tierra. Quien se encontró alguna vez con Juan Pablo II, experimentó un soplo de eternidad. En sus casi 27 años de pontificado”, señaló, “fue una columna de la verdad para el mundo. Juan Pablo II tenía un especial don para relacionarse con los jóvenes, para quienes fue siempre un ancla en medio de los remolinos de este mundo”.

El Arzobispo de Münich, Cardenal Friedrich Wetter, presidió una Misa en la catedral de esa ciudad, en la que recordó cómo la fuerza misionera de Juan Pablo II permanece actuante en la Iglesia. En sus más de cien viajes apostólicos, “tuvo el carisma para abrir las puertas del mundo a Cristo. Juan Pablo II permanece como el defensor de la libertad, la paz, la justicia y la dignidad del ser humano”, destacó.