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El “Evangelio de Judas” habla por sí mismo

ACI / Redacción

Aspecto del documento. Fotos: ACI

El llamado “Evangelio de Judas” presenta a Judas Iscariote de manera positiva, obedeciendo la orden “divina” de entregar a Jesús a las autoridades para facilitar la salvación del mundo. En él se ve a Judas como “el único discípulo que conoce la identidad verdadera de Jesús”.

Los cristianos no debemos sentir temor ante ningún documento, por antiguo que sea, que contradiga las verdades esenciales de los Cuatro Evangelios, donde ya se advirtió que “surgirán falsos cristos y falsos profetas y realizarán señales y prodigios con el propósito de engañar, si fuera posible, a los elegidos. Vosotros, pues, estad sobre aviso; mirad que os lo he predicho todo” (Mc. 13, 22-23).

El Dr. Rodolphe Kasser
estudia el documento.

Y esta misma advertencia se amplía en otro pasaje: “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos” (Mt. 7, 16-18).

La Voz Católica publica a continuación algunos fragmentos del llamado “Evangelio de Judas”, traducidos del inglés por ACI, que expresan por sí mismos la procedencia y la intención gnósticas del texto.

 

Introducción: El comienzo

La secreta historia de la revelación que Jesús hizo en conversación con Judas Iscariote durante una semana, tres días antes de que celebrara la Pascu

 

El ministerio terrenal de Jesús

Cuando Jesús apareció en la tierra, el hizo milagros y grandes maravillas para la salvación de la humanidad. Y entre que algunos [caminaron] en el camino de la rectitud y otros caminaron en sus transgresiones, los doce discípulos fueron llamados. Él comenzó a hablarles sobre los misterios más allá del mundo y lo que sucedería al fin. A menudo no se les aparecía a sus discípulos como él mismo, sino como un niño.

 

El enojo de los discípulos

“Un día él estaba con sus discípulos en Judea, y los encontró congregados y en piadosa observancia. Cuando se acercó a ellos y los vio dando las gracias por el pan, se rió. Los discípulos le dijeron: “Maestro, ¿por qué te estás riendo de nuestra oración de gracias? Estamos haciendo lo correcto”. Él les respondió: “No me estoy riendo de ustedes. (Ustedes) no están haciendo esto por su propia voluntad sino porque es a través de esto que su dios será alabado”. Ellos dijeron: “Maestro, tú eres el hijo de nuestro dios”. Jesús les respondió: “¿Cómo me conocen? Ciertamente les digo, ninguna generación de la gente que está en medio de ustedes me conocerá”.

Cuando los discípulos escucharon esto, comenzaron a enojarse y enfurecerse y a blasfemar en contra suya en sus corazones. Cuando Jesús se dio cuenta de su falta de [entendimiento, les dijo]: “¿Por qué esta agitación los conduce al odio? Vuestro dios que está dentro suyo y […] ha provocado al odio en sus almas. Dejen que cualquiera de ustedes que sea lo suficientemente fuerte entre los humanos manifieste al hombre perfecto y se pare frente a mi cara”.

Ellos dijeron: “Tenemos la fuerza”. Pero sus espíritus no se atrevieron a pararse frente a él, excepto Judas Iscariote. Él se puso delante de Jesús, pero no pudo mirarlo a los ojos, y dio vuelta su cara.

Le dijo: “Yo sé quién eres y de dónde vienes. Tú vienes del reino inmortal de Barbelo. Y yo no soy digno de pronunciar el nombre de quien te ha enviado”. Sabiendo que Judas estaba reflexionando sobre algo que lo tenía exaltado, Jesús le dijo: “Aléjate de los otros y yo te diré los misterios del reino. Es posible para ti alcanzarlo, pero deberás asumir un gran trato”.

 

Jesús habla de la traición de Judas

“Por ti se sacrificará el hombre que me reviste. Ya tu cuerno se ha alzado, tu cólera se ha encendido, tu estrella ha brillado y tu corazón […] En verdad […] tu último […] convertirse [dos líneas y media perdidas] apesumbrado [dos líneas y media perdidas] el gobernante, desde que será destruido. Y entonces la imagen de la gran generación de Adán será alabada, desde antes al cielo, tierra y los ángeles, esta generación que es de los reinos eternos, existe. Mira, lo has contado todo. Eleva tus ojos y mira a la nube y la luz en ella y las estrellas rodeándola. La estrella que guía el camino es la tuya”. Judas levantó sus ojos y vio la nube luminosa y entró en ella.