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R E F L E X I O N E S   C A T Ó L I C A S
S O B R E   L A   B I B L I A

Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana

 

 

4 de junio de 2006
Domingo de Pentecostés* (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Juan 15:26-27, 16:12-15 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando venga el Defensor que yo les enviaré, y que vendrá del Padre, él dará pruebas en mi favor. Es el Espíritu de la Verdad y que sale del Padre. Y ustedes también hablarán en mi favor, ya que han estado conmigo desde el principio. Tengo muchas cosas más que decirles, pero ustedes no pueden entenderlas ahora. Pero cuando él venga, el Espíritu de la Verdad, los introducirá a la verdad total. El no vendrá con un mensaje propio sino que les dirá lo que ha escuchado, y les anunciará las cosas futuras. Me glorificará porque recibirá de lo mío para revelárselo a ustedes. Todo lo que tiene el Padre también es mío. Por eso les he dicho que recibirá de lo mío para anunciárselo”.
*Originalmente era la fiesta agrícola judía establecida para presentar a Dios las primeras espigas y se celebraba siete semanas después de la Pascua. De ahí viene su nombre griego, pentekoste (día quincuagésimo)

Comentario breve:
Cuando Juan escribió su Evangelio en los años 90 ya la Iglesia había experimentado la presencia del Espíritu Santo. La lectura de hoy es parte del discurso de Jesús antes de su Pasión y con estas palabras, él anticipó la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. Para Juan, Jesús fue el primer Defensor (Paráclito) porque intercedió ante el Padre, pero al irse (humanamente) no nos abandonó, sino que envió a otro Defensor. Este nuevo Paráclito no caminará entre nosotros como Jesús, sino que habitará en nuestro interior. Los primeros cristianos creían que el regreso de Jesús, la Parusía, era inminente. Esta creencia estaba basada en la promesa de Jesús de volver a ellos. Juan la explica de un modo diferente: Cristo, quien es el camino, la verdad, y la vida, regresará a ellos a través del Espíritu Santo. Para Juan, ésta es la Parusía que cuenta. Los discípulos no podrán escuchar a Jesús y verlo actuar, pero el Espíritu Santo los guiará y les ayudará a comprender todo lo que Jesús les enseñó.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Los discípulos están llamados a dar testimonio de Jesús ante un mundo incrédulo.

  • “Anunciar cosas futuras” no consiste en predicciones, sino en la interpretación plena de lo que ya había ocurrido: “los introducirá a la verdad total”.

  • El fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia.

Para la reflexión:

  1. ¿Qué dones he recibido de Dios y cómo los estoy usando para ayudar a otros?

  2. ¿De qué forma estoy retando o cambiando los valores de mi medio ambiente?

 

11 de junio de 2006
La Santísima Trinidad (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Mateo 28:16-20 En aquel tiempo, los once discípulos* partieron para Galilea, al cerro donde Jesús los había citado. Cuando vieron a Jesús se postraron ante él, aunque algunos todavía desconfiaban. Entonces Jesús, acercándose, les habló con estas palabras: “Todo poder se me ha dado en el cielo y en la tierra. Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que les he encomendado. Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo”.
*Nos recuerda la traición de Judas

Comentario breve:
Hoy la Iglesia universal celebra la fiesta de la Santísima Trinidad. Esta doctrina afirma la comunión íntima de Dios con nosotros, a través de Jesucristo, en el Espíritu Santo. Los cristianos creemos que Dios interviene y participa en la historia. Desde un principio, Dios ha tratado de comunicarse y relacionarse con todas sus criaturas. En el Antiguo Testamento lo hizo a través de sus hazañas y de los profetas. En la plenitud de los tiempos, Dios se hizo uno con la humanidad en Jesucristo, quien es la imagen visible del Dios que no podemos ver (Col 1:15). La Encarnación, la Palabra hecha carne, es la prueba más radical del amor de Dios por nosotros al querer hacerse partícipe de nuestra humanidad.
Por el poder del Espíritu Santo, Dios continúa su presencia activa entre nosotros, buscando una comunión eterna con sus criaturas.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Dios es comunión y relación. El dogma de la Trinidad no es una doctrina acerca de un Dios aislado, sino sobre la relación de Dios con nosotros y nuestras relaciones.

  • Jesús envía a sus discípulos a predicar la buena noticia del amor de Dios y a invitar a todos a formar parte de la familia de los creyentes.

  • Jesús promete a sus discípulos estar con ellos en cada momento hasta el fin.

Para la reflexión:

  1. ¿Soy capaz de salir del ámbito de lo conocido (familia, amigos, compañeros) y acercarme a los desconocidos para hablarles del amor que Dios les tiene?

  2. Dios me ama tanto que se ha hecho uno conmigo. ¿Cómo estoy respondiéndole?

 

18 de junio de 2006
Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Marcos 14:12-16, 22-26 El primer día de la Fiesta en que se toma pan sin levadura, cuando se sacrificaba el Cordero Pascual, sus discípulos le dijeron: “¿Dónde quieres que vayamos a preparar la Cena de Pascua?” Entonces Jesús mandó a dos de sus discípulos y les dijo: “Vayan a la ciudad; les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y donde entre, digan al dueño de la casa: El maestro dice: ‘¿Dónde está mi pieza para celebrar la Cena de Pascua con mis discípulos?’ El les mostrará en el piso superior una pieza grande, amueblada, ya lista; preparen allí nuestra cena”. Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad y encontraron las cosas tal como Jesús les había dicho, y prepararon la Pascua. Mientras estaban comiendo, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió y se los dio, diciendo: “Tomen; esto es mi cuerpo”. Después tomó una copa, dio gracias, se la entregó y todos bebieron de ella. Y les dijo: “Esto es mi sangre, sangre de la Alianza, sangre que será derramada por mucha gente. Les aseguro que no volveré a beber del jugo de la uva hasta el día en que beba vino nuevo en el Reino de Dios”. Una vez cantados los himnos, se fueron al cerro de los Olivos.

Comentario breve:
Cuando Marcos escribió su Evangelio, la comunidad cristiana estaba formada por miembros judíos y gentiles. Por lo tanto, este relato incluye algunas tradiciones rituales judías y su adaptación cristiana. Como ejemplo tenemos: “la fiesta de los panes ácimos o sin levadura” y “el sacrificio del cordero pascual”. Las palabras y acciones de Jesús dentro del contexto de la pascua judía, marcan el comienzo de la nueva alianza. Esta alianza es su propio sacrificio por amor a la humanidad. Su sangre, derramada por muchos, recuerda el antiguo rito de Éxodo 24:4-8* e indica la nueva comunidad que nacerá de su sacrificio.
*Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar... Entonces tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: "Esta es la sangre de la alianza que ahora el Señor hace con ustedes...”.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Jesús se presenta con la dignidad real y sacerdotal, de tal forma que hace de la ofrenda de su propia vida un don.

  • En la Eucaristía renovamos nuestro compromiso de servir a Cristo en aquellos que tienen hambre de alimentos o de una vida digna.

  • Cuando cantamos el gran Amén en la Eucaristía estamos diciéndole sí al cuerpo entero de Cristo. Esto incluye la presencia real de Cristo en el sacramento, y también en todos los que nos rodean. A través de la Eucaristía somos uno con él y con los demás.

Para la reflexión:

  1. ¿Cómo puedo ser “pan” para alguien que necesita ayuda?

  2. Cuando digo Amén al Cuerpo y la Sangre de Cristo, ¿les doy también la bienvenida a los que me caen mal?

 

25 de junio de 2006
12o Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

Lectura del Evangelio según san Marcos 4:35-41 Al atardecer de aquel día, Jesús dijo a sus discípulos:
“Pasemos a la otra orilla del lago”. Ellos despidieron a la gente y lo llevaron en la barca tal como estaba. También lo acompañaban otras barcas. Entonces se levantó un gran temporal y las olas se lanzaban contra la barca que se iba llenando de agua. Mientras tanto, Jesús dormía en la popa sobre un cojín. Lo despertaron diciéndole: “Maestro, ¿es así como dejas que nos ahoguemos?” El despertó, se encaró con el viento y dijo al mar: “Cálmate, cálmate”. El viento se calmó y vino una gran bonanza. Después les dijo: “¿Por qué son ustedes tan miedosos? ¿Todavía no tienen fe?” Pero ellos estaban asustados por lo ocurrido y se preguntaban unos a otros: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?”

Comentario breve:
El relato de la tormenta es típico de Marcos que a través de todo su Evangelio destaca lo difícil que era para los discípulos entender a Jesús. Según Marcos, los discípulos habían escuchado a Jesús predicar, lo habían visto sanar enfermos y expulsar demonios. El Maestro había compartido con ellos los secretos del Reino. Sin embargo, en el momento de peligro dudan y se enojan porque Jesús no les presta atención. Después de calmar la tempestad, Jesús les pregunta: “¿Por qué son tan miedosos? ¿Todavía no tienen fe?” Estas preguntas llegan hasta nosotros hoy.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Hay un gran contraste entre el miedo de los discípulos y la tranquilidad del Señor.

  • La fe tiene que ser alimentada y crecer durante toda la vida.

  • Marcos le asegura a su comunidad que la presencia salvadora de Jesús está siempre con ellos en medio de las persecuciones que sufrían.

Para la reflexión:

  1. En el mundo de hoy tan lleno de violencia e incertidumbre, ¿cuál es mi actitud: una de fe que sostiene o una de miedo que paraliza?

  2. ¿Me he visto alguna vez en medio de una “tormenta” en la que Jesús parecía ausente y el miedo me dominó? ¿Qué pasó?