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PERÚ
“Dios
está allí”: Misión Manos Hermanas ayuda a los pobres del Perú
Angelique Ruhi-López
La Voz Católica
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Patricia Stockton (der.), directora del ministerio universitario
de la Arquidiócesis, ríe junto con Martín, un niño de Villa El
Salvador, Perú. Gracias a Misión Manos Hermanas, Martín y su
familia recibieron atención medica.
Fotos: Cortesía de Misión Manos Hermanas. |
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Lucy Echeverría-Rodríguez dice que hoy, ella no es la misma
persona que era antes de ir en misión a Villa El Salvador, en
Lima, Perú, el año pasado.
“Fueron tantas emociones diferentes… Vi un contraste tan grande
entre lo que viven mis hijos y nietos y lo que viven allí”, dijo
Echeverría-Rodríguez, madre de siete hijos y abuela de 16 nietos.
“Cuando regresé, quité el cable, cancelé el periódico,
simplifiqué mi vida. Íbamos pensando llevar la palabra de Dios a
los más necesitados, pero ellos nos enseñaron que Dios estaba
allí hacía rato”.
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Ésta y las
siguientes fotos muestran a residentes
de Villa El Salvador, Lima, Perú. |
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Echeverría-Rodríguez visitó Perú con un grupo misionero
organizado por el P. Pedro Corces. Hace cinco meses, el grupo se
constituyó formalmente como una organización sin fines de lucro
llamada Misión Manos Hermanas, que tiene como meta el apoyo y el
sostenimiento de programas de evangelización y desarrollo humano
en la Parroquia Nuestra Señora de la Paz, en uno de los sectores
más pobres de Villa El Salvador, en Lima, Perú, con un millón de
habitantes. El P. Corces ha estado visitando Villa El Salvador
como misionero durante siete años, invitado por el P. John
O’Leary, antiguo profesor del P. Corces en el seminario, y
sacerdote de la Arquidiócesis que ha sido misionero en Perú por
más de 15 años.
“Cuando hice mi primera visita, pensé: ‘Necesito empezar a traer
personas [a Perú] para que conozcan, para que experimenten esta
situación, para que vean cómo la Iglesia está presente entre los
pobres y los fortalece’”, indicó el P. Corces. “Es una forma de
evangelización, una manera muy fiel de estar con la gente, de
traerlos a Cristo, no sólo en palabras, sino también a través de
nuestras acciones”.
Como director de vocaciones de la Arquidiócesis durante diez
años, el P. Corces empezó a llevar a los seminaristas en misión
a Perú “para que vean una manera distinta de ser la Iglesia”,
dijo. Hace cuatro años, dos mujeres laicas, Silvia Muñoz y
Patricia Stockton, directora del ministerio universitario de la
Arquidiócesis, se unieron al grupo misionero. Casi 30 personas
han ido en misión a Perú desde que el P. Corces inició el grupo,
y muchas más han apoyado la misión desde Miami por medio de sus
oraciones y su ayuda económica.
“Ciento por ciento de lo que se recauda va directamente al
pueblo de Villa El Salvador”, explicó el P. Corces. “Hemos
ayudado a construir una clínica y un comedor público. Hemos
mejorado las condiciones de más de 30 familias, y hemos ayudado
a que reciban atención médica. Hemos ayudado a que mejoren sus
casas y creen sus propios negocios. Manos Hermanas existe ahora
porque todo esto se ha hecho con la cooperación de parroquias en
Miami”, añadió, nombrando a St. John Neumann, St. Timothy,
Prince of Peace, St. Agatha, St. Rose of Lima, St. Joseph, St.
Mark y Corpus Christi, entre las parroquias locales que han
ayudado a las misiones.
La próxima misión a Villa El Salvador se llevará a cabo del 3 al
19 de julio. Estas misiones de dos semanas comprenden visitas a
los hogares –que consisten de chozas o casas hechas de cartón–,
acompañamiento y el rezo del rosario, y clases de catequesis por
dos horas diariamente. También visitan los talleres de mujeres y
compran artículos religiosos y navideños para vender en las
distintas parroquias de Miami a beneficio de dichas mujeres.
“Hay que educar a la gente de aquí, que la Iglesia local es una
Iglesia misionera”, expuso el P. Corces. “Todos pueden ayudar a
través de grupos locales misioneros como Manos Hermanas.
Ofrecemos nuestra ayuda no en nombre de ser filantrópicos;
ofrecemos nuestra ayuda en nombre de Cristo”.
Este mensaje, y su propia experiencia entre los pobres del Perú,
fueron una educación que Lucy Echeverría-Rodríguez nunca
olvidará; tanto le conmovió la experiencia que regresará este
año.
“Nosotros, teniéndolo todo, nos quejamos”, dijo Echeverría-Rodríguez.
“¡Qué felices son ellos y no tienen nada: no tienen techo, no
tienen luz, no tienen nada! Había niños llenos de parásitos y
microbios; sin embargo, estaban felices”, expresó. “Tengo 67
años de edad, pero mientras Dios me dé salud, allí estoy yo,
como la más humilde de las servidoras del Señor. No hay nada,
pero allí está Dios”.
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“Noche Misionera”, para recaudar fondos para Misión
Manos Hermanas y compartir el carisma misionero de
la Iglesia por medio de una presentación y charla,
el 17 de junio a las 7:30 p.m. en la parroquia St.
Timothy, 5400 SW 102 Ave., Miami. Música por el
grupo musical peruano “Kuyayki”, y el grupo
diocesano “One Body”. Llamar al 305-552-8047. |
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