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“The
Lost City”

Después de 16 años de preparación y a un costo de $9 millones,
el actor-director cubano Andy García estrenó su película The
Lost City (“La ciudad perdida”), que bien hubiera podido
titularse “El país destruido” o “La nacionalidad interrumpida”.
El laureado novelista cubano
Guillermo
Cabrera Infante escribió el guión de The Lost City, que
ahora se recibe como una especie de testamento político del ya
fallecido escritor. La película muestra cómo la abolición del
proceso constitucional cubano por obra de dos dictaduras de
signos políticos opuestos –la de Fulgencio Batista primero, y la
de Fidel Castro después– cambió no sólo el desarrollo histórico
del país, sino las vidas de miles de sus ciudadanos. Con escenas
tomadas de noticieros de la época muy bien intercaladas en el
pietaje del filme (cuando esto se hace correctamente,
constituye un arte dentro del cine) comienza a desenvolverse,
ante el espectador, lo sucedido durante aquellos años, desde que
grupos de estudiantes, académicos, intelectuales y jóvenes de
clase media y alta comenzaron a enfrentarse al gobierno militar,
hasta el momento en que la oposición a Batista dio origen a una
guerra civil, marcada por hechos tan dramáticos como el asalto
que un grupo de jóvenes estudiantes lanzó contra el palacio
presidencial, las luchas estudiantiles y profesorales desde la
Universidad de La Habana contra los efectivos policíacos del
régimen de Batista, la masacre de estudiantes en la calle
Humboldt, entre otros de los muchos sucesos sangrientos
ocurridos en la capial del país.
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Andy García en una escena de “The Lost City”, de Magnolia
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En medio de este ambiente cada vez más convulso, el propietario
del nightclub “El Trópico” (cuyo modelo es el hermoso
cabaret cubano “Tropicana”), Fico Fellove (interpretado por Andy
García) trata de mantener unida su familia y de salvar el
cabaret, mientras, a su alrededor, comienza a desintegrarse la
sociedad cubana.
Todo esto parece terminar a la llegada triunfal de Fidel Castro
a La Habana. Para muchos cubanos, comenzaban a realizarse sus
justos sueños de democracia, justicia social y paz. Parecía que
la noche había quedado detrás. Pero lo que vino es historia. No
es posible, en el espacio de una reseña cinematográfica,
apretujar los 47 años de represión que comenzaron entonces.
Si a algún personaje histórico da The Lost City su
verdadera dimensión, es a Ernesto “Che” Guevara. Una estrella
ascendente dentro de la revolución cubana. De ideólogo de la
misma durante los años guerrilleros –cuando le dice a Castro en
la montaña: “Éste no es un proceso de evolución, sino de
revolución”
– llegó a convertirse en improvisado economista y presidente del
Banco Nacional de Cuba. Pero antes, desde su cuartel en la
Fortaleza de la Cabaña, ordenó ejecuciones para aplicar una
“justicia revolucionaria” que institucionalizaba el terror en
beneficio del nuevo régimen. Este perfil de Guevara está lejos
de la idealización de su figura en la película El diario de
un motociclista (2005).
Desvanecidas las esperanzas iniciales que la revolución trajo
consigo, el protagonista de The Lost City tiene que
dejarlo todo –familia, negocio, amigos y amor– y abandona el
país. La escena de su partida resume lo vivido por cientos de
miles de cubanos a lo largo de este proceso: un soldado, en el
aeropuerto, se fija en un reloj que lleva. Fellove le dice “Esta
prenda es un recuerdo y pertenece a mi padre”. El militar lo
mira y le replica: “Pertenecía”. Y se lo quita.
La banda sonora de The Lost City es simplemente
espléndida. Se trata de la historia musical de Cuba. Entre sus
ritmos hay ballet, mambos, cha-cha-cha, danzones, boleros,
toques de “santos”, en las voces de intérpretes legendarios como
Benny Moré y Rolando Laserie, en una genuina recreación de las
raíces nacionales, donde se conjugan la herencia europea y la
africana con la espontaneidad y la improvisación caribeñas.
El elenco de actores conforma el guión, y no viceversa. Bill
Murray (Lost in Translation, 2004) no es el escritor: es
la voz de la conciencia. Es la primera persona (Guillermo
Cabrera Infante) de su libro Tres tristes tigres; Dustin
Hoffman ofrece la dimensión de su presencia como Meyer Lansky;
Inés Sastre como Aurora Fellove; Lorena Feijóo como Leonela; el
recio actor cubano Tomás Milián (La fiesta del chivo,
2005), como Don Federico Fellove; Millie Perkins como Cecilia
Fellove, y Steven Bauer (nostálgicamente atado a la comunidad
cubana como el Rocky Echeverría de la inolvidable serie de
televisión ¿Qué pasa USA?).
The Lost City
es un testimonio plenamente artístico de los prolongados
sufrimientos del pueblo cubano.
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