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Zoila Díaz, Directora de la Oficina de Ministerios Laicos, se jubila

Angelique Ruhi-López
La Voz Católica

La Dra. Zoila Díaz, que se retira como Directora de la Oficina de Ministerios Laicos a finales de junio, muestra la invitación original de la primera graduación de ministros laicos, en 1979.  Angelique Ruhi-López

La Dra. Zoila Díaz, Directora de la Oficina de Ministerios Laicos, dice que no se está retirando; se está jubilando.

“En español, hay dos palabras para el retiro: estar jubilado y retirado. Yo estoy jubilada, porque no hay manera de que yo me retire de servir en la Iglesia”, expresó Díaz, quien, después de trabajar en la Arquidiócesis de Miami por más de 30 años, se jubila a finales de junio por motivos de salud.

Díaz ha trabajado en la Arquidiócesis desde el 1974, cuando fue Directora de Educación Religiosa, primero en la parroquia Assumption, en Lauderdale-by-the-Sea, y luego en St. Clement, en Ft. Lauderdale.

En 1978, un año después que se inició la Oficina de Ministerios Laicos, Díaz fue nombrada Directora Asistente. Siete años después, fue nombrada Directora de dicha oficina, posición que mantuvo de 1984 a 1996, cuando se incorporó al Seminario St. John Vianney para ser la Decana Académica. En 1998, pasó al Seminario Mayor, St. Vincent de Paul, donde primero fue Decana Académica Asistente; luego Decana Académica, y finalmente Decana Pastoral, antes de retirarse en 2002 debido al estado de salud de sus padres.

El año pasado, la entonces Directora de la Oficina de Ministerios Laicos, la Hna. Ann McDermott, le pidió a Díaz que regresara como Directora de la Oficina a mitad de tiempo, porque la Hna. McDermott había sido nombrada Directora de Vocaciones de su congregación, las Hermanas de San Francisco.

“Me encanta el Ministerio Laico. Ésa es mi vida. Comencé desde el principio, y todo lo que he hecho en mi vida ha tenido que ver con los ministerios laicos, aun mi proyecto para el doctorado. He dado más de 30 años de mi vida a eso”, indicó Díaz. “Aun cuando estaba trabajando en los seminarios, pensé que era importante formar a los futuros sacerdotes que querían trabajar con un laicado educado y respetado”, agregó.

Según Díaz, el papel de los laicos es hoy más importante que nunca.

“El rol de los laicos en la Iglesia es trabajar juntos”, dijo. “El laicado tiene que estar formado y educado. Creo que uno de los retos es ver una Iglesia en la cual los sacerdotes y ordenados, los laicos y religiosos trabajen codo a codo, cada uno feliz donde está, y que más y más gente en la Arquidiócesis se dé cuenta de que el ‘católico de domingo’ ya terminó. Hay que darnos cuenta de que somos católicos bautizados, y es nuestra responsabilidad trabajar en la Iglesia”, añadió.

Díaz recuerda que uno de los momentos más memorables de sus años trabajando para la Arquidiócesis tuco lugar cuando el Papa Juan Pablo II visitó Miami en 1987.

“Estuvimos un año y medio trabajando para una visita de 24 horas”, explicó Díaz. “Mi rol era el estar a cargo de la persona del Papa y asegurarme de que todas sus necesidades fueran cumplidas. Pensábamos que teníamos todo lo que él necesitaba, pero nunca se nos ocurrió que el Papa hubiera necesitado una secadora de pelo después que una tormenta causó la cancelación de la Misa”, dijo, añadiendo que otro de sus mejores recuerdo es el de haber trabajado con el Arzobispo Edward A. McCarthy durante 17 años, ya que él compartió su sueño de tener un laicado formado.

Después de por lo menos seis meses de descanso, Díaz dice que seguirá realizando talleres y charlas en la línea de formación de los laicos.

“Enseñar es mi pasión. Posiblemente vuelva a enseñar”, señaló Díaz. “Una de las cosas más bellas, es cuando tú enseñas a otros. Es importante mantener ese contacto con los demás, porque cuando desarrollas programas, tienen que ser congruentes con las necesidades de las personas. Les damos las herramientas para servir a los demás”.

Aunque todavía no se sabe quién la va a reemplazar, Díaz es conciente de que, como dice ella, “no soy la última que voy a apagar la luz”, y tiene muchas esperanzas en el futuro del programa de formación para líderes laicos.

“A mí me emociona tanto la generosidad y el tiempo de los voluntarios que enseñan en el programa de Ministerios Laicos, además del tremendo compromiso de los que hacen el programa de dos años”, dijo, agregando: “Que siga desarrollándose y que más personas vengan al programa. Que Dios también nos envíe más facilitadores, porque poco a poco ellos también van retirándose. El programa cumple 30 años el año que viene; que siga siendo luz”.