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ESTADOS UNIDOS
Dirigentes religiosos piden prohibición de la tortura
EFE / Redacción
Veintisiete dirigentes religiosos y líderes cívicos, entre ellos
el Cardenal-Arzobispo de Washington, Theodore McCarrick, y el ex
presidente Jimmy Carter, instaron al gobierno de los Estados
Unidos a que prohíba la tortura “ahora y sin excepciones”.
Entre los signatarios de un documento que se comenzó a publicar
desde el 13 de junio en varios periódicos del país, están el
primado de la Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Estados Unidos,
Demetrios; el presidente de la Asociación Nacional de
Evangélicos, Ted Haggard, y el premio Nobel de Literatura Elie
Wiesel.
“La tortura es un asunto de moral. La tortura viola la dignidad
básica de la persona humana y contradice los valores más
apreciados de nuestra nación”, dice el texto. “En la crisis por
los abusos y las torturas está en juego nada menos que el alma
de nuestra nación”, añadió el documento de los dirigentes
religiosos, que han puesto en marcha una Campaña Nacional
Religiosa contra la Tortura.
“¿Qué significado tiene si se condena la tortura, de palabra,
pero se la permite de hecho?”, preguntan los firmantes.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha dicho en
varias ocasiones que los Estados Unidos no usan ni toleran la
tortura. Bush, el jefe del Pentágono –Donald Rumsfeld– y otros
funcionarios del gobierno, han indicado que desde que comenzó la
guerra contra los terroristas, Estados Unidos ha “sacado de
circulación” a más de 3,000 supuestos terroristas.
Estados Unidos ha ratificado la Convención contra la tortura,
pero la administración del Presidente Bush ha indicado que el
personal militar y de seguridad estadounidense no está limitado
por las prohibiciones del tratamiento cruel cuando se interroga
a extranjeros fuera del territorio estadounidense.
El mes pasado, la organización Amnistía Internacional afirmó que
Estados Unidos ha creado “un clima de tortura” en su tratamiento
de supuestos terroristas capturados en diferentes partes del
mundo, y “también en las prisiones dentro de los Estados Unidos”.
“Ya no es un secreto a esta altura que la tortura y los malos
tratos han continuado no sólo en Iraq sino también en Afganistán,
en (la base naval estadounidense de) Guantánamo, y en centros de
detención secretos en otras partes del mundo”, dijo Sharon
Critoph, una portavoz de Amnistía Internacional.
El 19 de mayo, en Ginebra, el Comité de las Naciones Unidas
contra la Tortura repudió los argumentos del gobierno de Estados
Unidos que justifican sus métodos de captura, detención e
interrogatorio, y pidió a Washington la clausura de todas sus
prisiones secretas.
Por su parte, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados
Unidos, en una declaración en enero pasado, señaló que “los
medios de comunicación y las agencias de gobierno han
documentado que ha habido abusos, incluida la tortura y el
tratamiento degradante, de detenidos de Estados Unidos en Iraq,
Guantánamo y Afganistán”.
“Si bien el combate contra los terroristas sigue siendo una
prioridad para el Congreso y el Gobierno, estos casos de abusos
y torturas socavan ese esfuerzo y son una afrenta para la
dignidad humana”, añadió la declaración de los prelados
Según los obispos católicos, “el maltrato de detenidos bajo
custodia de Estados Unidos puede ocurrir ahora con más
frecuencia, porque los miembros de las fuerzas armadas y los
interrogadores estadounidenses tienen instrucciones ambiguas
sobre los métodos de interrogatorio”.
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