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Maggie Enjamio:
Una vida breve que deja hondas huellas
Esposa,
madre, miembro del coro y antigua directora de educación
religiosa de St. Kevin, muere en un accidente automovilístico.
Ana Rodríguez-Soto y Angelique Ruhi-López
The
Florida
Catholic
y La Voz Católica
El día antes del accidente en que perdió la vida, Maggie Enjamio
y miembros de su grupo de oración visitaron a un amigo común que
estaba en trance de morir de cáncer.
“Todos estaban entristecidos a causa de esto”, expresó Kristine
Leiva, la hija de uno de los miembros de este grupo de oración,
cuyos familiares han sido amigos de los Enjamio por más de 25
años.
“Maggie, sin embargo, no estaba tan triste”, recuerda Leiva.
“Ella les dijo: ‘Yo no entiendo por qué ustedes están tan
entristecidos por esto. Podría ser cualquiera de nosotros, y
creo que ahora es cuando tenemos que prepararnos para cuando
llegue ese día. Les puedo decir, sin dudas, que yo,
definitivamente, estoy lista’”.
María Margarita “Maggie” Enjamio murió el 24 de mayo, cerca de
la milla 180ª. de la autopista floridana Turnpike, mientras
conducía para llevar a su hija a la Universidad de Gainesville a
recibir la orientación del primer año. Enjamio tenía 45 años de
edad; fue esposa, madre de cuatro hijos, miembro de la parroquia
St. Kevin, de Miami, durante toda su vida, y sirvió a la
Arquidiócesis desde que se hizo miembro del movimiento
Encuentros Juveniles para adolescentes.
“Era muy especial. Tenía una tremenda personalidad y fue muy
valiente. Decía la verdad sin temor”, dijo el P. Federico
Capdepón, párroco de St. Martha, de Miami Shores, quien conoció
a Enjamio en 1986.
Un primo de Enjamio, el P. José Espino, vicario parroquial de
Our Lady of the Holy Rosary, en Perrine, señaló que ella “vivió
plenamente. De cierta manera, estaba lista para la muerte, por
la plenitud de su vida y su servicio a los demás”, añadió.
“Siempre tuvo un espíritu de diligente servicio, y se ocupaba de
las necesidades de los demás antes de las suyas propias”,
expresó Ángel Figueredo, amigo de la familia Enjamio.
Hasta hace dos años, Enjamio fue directora de educación
religiosa en St. Kevin. Ella y su esposo, Juan Carlos Enjamio,
abogado de profesión, eran miembros activos de los movimientos
de Cursillos y Camino del Matrimonio.
“Su vida influyó a muchos y de tan diversas formas … La partida
de Maggie es algo inconcebible para todos los que tuvimos el
privilegio de conocerla”, dijo Antonio Mayor, primo de Enjamio.
Más de mil personas asistieron a su Misa de Resurrección,
“muchas de ellas de esa época”, señaló el P. Gustavo Miyares,
párroco de Immaculate Conception, en Hialeah, refiriéndose a la
década de1970, cuando conoció a Enjamio en los Encuentros
Juveniles, teniendo ella 15 años de edad.
El P. Miyares pronunció la homilía durante la Misa, que fue
concelebrada por más de 10 sacerdotes y por el Obispo Auxiliar
Emérito de Miami, Agustín A. Román. El Obispo Román calificó la
muerte de Enjamio y su Misa de Resurrección como la “mejor
catequesis” de ella.
“Nunca he visto nada tan extraordinario”, dijo el P. Capdepón,
refiriéndose a la serenidad del esposo y los hijos de Maggie
Enjamio.
“Jamás olvidaremos sus palabras y acciones edificantes, que
emanaban tanto amor”, comentó Eduardo Armenteros, amigo de la
familia Enjamio.
Además de su esposo, sobreviven a Maggie Enjamio sus hijos
Daniel, de 9 años de edad; Carlos Javier, de 15 años; Annette,
de 17 años, y Cristina, de 19 años de edad.
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