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COLOMBIA

Continúan los asesinatos de sacerdotes

ACI / Redacción

En los últimos 20 años, han ocurrido en Colombia más de 60 muertes violentas entre obispos, sacerdotes, religiosas, misioneros y seminaristas. Además, han sido secuestrados cuatro obispos, catorce sacerdotes y un misionero. Entre los casos más recientes están los de los Padres Alejandro Montoya, Fray Luis Alfonso Herrera Moreno y Javier Francisco Montoya

La Iglesia en Curazao informó recientemente del asesinato del sacerdote colombiano Alejandro Montoya, que fue encontrado muerto en su casa cerca de la Iglesia San Judas Tadeo, de la Parroquia Zuid Bonam, el pasado 23 de agosto.

Según las autoridades locales, aún no hay información clara sobre el asesinato del sacerdote, y se presume que su muerte ocurrió luego que unos delincuentes ingresaran a su casa para robarle. Las investigaciones realizadas llevaron a la policía a localizar el vehículo que utilizaba el sacerdote y la detención de un sospechoso de 43 años de edad.

Mons. Luigi Antonio Secco, obispo de la diócesis a la que pertenecía el P. Montoya, manifestó su tristeza por el suceso y pidió a los fieles que se unan en oración por el alma del sacerdote, cuyo cuerpo fue velado en la catedral hasta el sábado 26 de agosto a las 3 de la tarde.

Fray Luis Alfonso Herrera Moreno, sacerdote franciscano de 46 años de edad, fue asesinado recientemente en la localidad de Bonda, Magdalena. Las primeras pesquisas indicaron que el móvil fue un asalto.

El sacerdote, que trabajaba como ecónomo-administrador del Colegio San Luis Beltrán, de la comunidad franciscana en Santa Marta, desapareció después de salir a cumplir algunas diligencias escolares. Su cadáver fue hallado un día después y, por las heridas, se deduce que fue asesinado a pedradas.

Los restos del P. Javier Francisco Montoya, secuestrado el 21 de noviembre de 2004 por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y posteriormente asesinado, fueron hallados recientemente y reconocidos gracias a una prueba de ADN.

El P. Montoya, de 45 años, fue secuestrado por el frente “Aurelio Rodríguez” de las FARC, en el caserío Alto de Tamaná, en el Chocó.

En el momento del secuestro, el sacerdote se disponía a presidir la fiesta de la Inmaculada Concepción. Ese año, las FARC anunciaron que el P. Montoya había sido fusilado y que su cuerpo no sería devuelto, porque lo habían enterrado.

Sin embargo, el obispo de Istminá-Tadó, Mons. Alonso Llano Ruiz, indicó que el 24 de abril último recibieron una llamada telefónica “en la que se comunicaba que cerca de la desembocadura del río San Juan se hallaban unos restos óseos de una persona y, junto con éstos, una túnica blanca, un fajón negro y un crucifijo”.

Otro sacerdote secuestrado por las FARC es el P. Cesar Darío Peña, párroco de Raudal de Valdivia, Antioquia. Desde marzo de 2004 no se conoce su paradero.